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Alex Villanueva dice que su intención es reorganizar el Departamento del Alguacil (Sheriff) del Condado de Los Ángeles el mismo día que sea investido como titular de esa agencia sumida en controversia y acusaciones.

“La limpieza de casa iniciará el día uno”, dijo Villanueva en una reunión con allegados y voluntarios de su campaña el 16 de noviembre, cuando se declaró victorioso en la contienda por el puesto de Sheriff.

Alex Villanueva

El lunes, casi a tres semanas de los comicios del 6 de noviembre, el Alguacil titular Jim McDonnell le concedió la victoria a Villanueva, tras darse a conocer nuevos resultados del conteo de votos que le daban al contendiente una ventaja insuperable.

Con apenas 100,000 papeletas provisionales sin contar, Villanueva tenía una ventaja de casi 126,000 votos, dándole más  del 52% de los votos.

“Hoy contacté a Alex Villanueva para ofrecerle mis mejores deseos para su administración como 33er Alguacil electo del Condado de Los Ángeles”, dijo McDonnell en un comunicado. “Estamos en el proceso de organizar una transición ordenada y una serie de reuniones informativas para asistir a la nueva administración y es mi esperanza que el Sheriff electo venga a su nuevo puesto con una mente abierta”.

La sorprendente victoria de Villanueva representa la primera vez que un Sheriff es desbancado en unas elecciones en 138 años. Su ceremonia de investidura será el lunes, 5 de diciembre en el Colegio del Este de Los Ángeles.

Durante toda campaña para las elecciones, Villanueva fue visto con poca probabilidad de vencer a McDonnell, que fue un recaudador de fondos mucho más fuerte. (El Los Angeles Times reportó este mes que la oficina del fiscal de distrito investiga una querella sobre posibles donantes ilegales –llamados en inglés “straw donors”– que contribuyeron a la campaña de Villanueva. Esos “straw donors” –individuos que contribuyen a una campaña bajo el nombre de otra persona– están prohibidos por el estado, pero Villanueva le dijo al diario que no le preocupa la investigación y cuestionó si la investigación era ética, puesto que la Fiscal Jackie Lacey apoyó la campaña de reelección del McDonnell.)

Como nuevo alguacil, Villanueva supervisaría la protección policíaca de todas las regiones no incorporadas del condado, incluyendo el Este de Los Ángeles, y de la mitad de las ciudades del Condado de Los Ángeles. También estaría a cargo de un sistema carcelario que ha estado plagado de escándalo y que típicamente alberga a 18,000 reos, una tercera parte de los cuales sufren de enfermedades mentales.

Alguacil puertorriqueño

Todo indica que Villanueva, que se convertiría en el primer hispanohablante y primer demócrata alguacil de Los Ángeles en más de 100 años, ganó la contienda con el apoyo abrumador de los votantes latinos del condado. El encuestador Martín Barreto, de Latino Decisions, le dijo a Los Angeles Times que Villanueva obtuvo el 84% del voto latino. Un análisis de ese diario halló que Villanueva obtuvo sus mejores resultados en las áreas más pobladas por latinos del condado, incluyendo Boyle Heights y el Este de LA –donde él estuvo asignado.

Alex Villanueva y su esposa Vivian conversan con voluntarios en la sede de su campaña.

Un teniente jubilado de herencia puertorriqueña y polaca, Villanueva, de 55 años de edad, dijo que su apoyo a la SB 54 -la llamada ley estatal de santuario que limita la interacción con autoridades federales de inmigración– pudo haber sido un punto decisivo en su elección.

“Pienso que la lucha de la comunidad inmigrante tiene profunda resonancia con cada familia del condado de LA”, dijo, “ así es que cuando estaban en las casillas de votación, ese fue definitivamente uno de los grandes temas en sus mentes”.

Villanueva tuvo el endoso del exsenador Kevin de León, el autor de la SB54, y de la Coalición para Derechos Humanos de Inmigrantes, o CHIRLA (por sus siglas en inglés), cuyos voluntarios se unieron a la campaña. Puso su apoyo a la SB54 al frente y centro de sus discurso con los votantes latinos, en mítines donde habló en español con facilidad y entrevistas con los medios hispanos de comunicación.

“Lo que vimos en Alex Villanueva fue a alguien que se sentó con nuestros miembros, familias inmigrantes, y los involucró directamente en conversaciones sobre sus esperanzas y sueños de tener seguridad en sus comunidades”, dijo Angélica Salas, presidenta de la junta de directores del comité político CHIRLA Action Fund. “Se sentó con ellos y les habló, y nuestros miembros se emocionaron con su candidatura y la posibilidad de que finalmente tendrían a alguien que los respetaría y trataría de forma justa y equitativa”.

En la reunión en su sede de campaña, un pequeño local comercial sobre el bulevar Beverly en el Este de Los Ángeles, Villanueva dijo que “honraría” la Ley de Santuario y mantendría su promesa de negarle acceso a las cárceles del condado a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

“Dije que iba a expulsar a los agentes de ICE de de las cárceles y fue en serio”, dijo, explicando que aquellos prisioneros que bajo la ley estatal calificarían para ser transferidos a las autoridades federales de inmigración, sería entregados fuera de las instalaciones condales. “Los transferiremos a la custodia de ICE, pero ya no vamos a tener a agentes uniformados de ICE rondando los pasillos de las cárceles del condado , no los vamos a tener asustando a nuestra población interna y dando el mensaje, a sus familias y amigos en el exterior, que ICE y la policía local están cooperando, porque eso definitivamente no contribuye a la seguridad pública”.

Candidatos de contrastes

El apoyo a la SB54 fue solo uno de varios asuntos que distanciaban a Villanueva de McDonnell. El titular es un antiguo republicano que se presentó a la reelección como independiente y se describe a sí mismo como “progresista”. El retador hizo campaña abiertamente como demócrata, a pesar de que ni el puesto ni la elección del alguacil son partidarias.

McDonnell, de 59 años, tuvo el endoso de Los Angeles Times y de los principales oficiales electos de la región, incluyendo al alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti y a la supervisora del condado Hilda Solís, que representa el este. El partido demócrata del condado y otras organizaciones partidarias locales apoyaron no obstante a Villanueva, al igual que lo hicieron La Opinión y Hoy.

McDonnell, que llegó de afuera del departamento cuando fue electo al puesto en 2014 y que pasó 30 años en la policía de Los Ángeles antes de servir, por poco tiempo, como jefe de policía de Long Beach, tuvo el apoyo de la Professional Peace Officers Association, un sindicato que representa principalmente a los empleados de alto rango del Departamento del Alguacil. Villanueva, que se convirtió en agente (“deputy”) en 1986 (y conoció a su esposa Vivian en 1993, cuando ambos eran agentes destacados en la estación del Este de LA), fue endosado por la  Association of Los Angeles County Sheriff’s Deputies, que representa a los hombres y mujeres que trabajan en las calles. Su última asignación en el departamento fue como uno de tres comandantes de la estación de Pico Rivera, donde supervisaba a 25 agentes en cada jornada.

Mientras que McDonnell fue electo como reformista en 2014, el departamento continuó plagado durante su mandato de alegaciones de discriminación racial de motoristas latinos, tiroteos en manos de agentes bajo circunstancias sospechosas, y otras acusaciones preocupantes en contra de empleados.

Tatuajes e insignias

Villanueva, que dijo que no se le permitió alcanzar un rango mayor al de teniente porque habló abiertamente en contra del exalguacil Lee Baca (que renunció en 2014 y fue hallado culpable y condenado a cárcel por intervenir en una investigación del FBI sobre corrupción), dijo que las reformas de McDonnell se concentraban demasiado en los agentes de apie y no en la comandancia.

El sindicato de los agentes demandó a McDonnell para evitar que divulgara la llama “lista Brady” que incluye los nombres de unos 300 agentes con problemas de credibilidad con la fiscalía del condado, lista que Villanueva tildó de “falsa”.

Otra reforma que Villanueva criticó fue el inento de McDonnell de deshacer una cultura que incluye insignias individuales de las estaciones y tatuajes usados por los agentes que denotaban la aparente existencia de lo que algunos han catalogado como “clicas” de pandillas. En su campaña Villanueva dijo que obligar a los agentes a removerse los tatuajes atentaba contra la moral de los empleados, y que de ser electo devolvería las insignias a las estaciones.

Tanto Villanueva como McDonnell dijeron durante sus campañas que el departamento debía mejorar en el área de reclutamiento, y en una entrevista en español dio la impresión de que quería que sus esfuerzos de reclutamiento contribuyeran a una cultura de orgullo regional.

“Quiero reclutar agentes de las mismas comunidades que servimos”, dijo. “Por ejemplo, un niño que crezca en la ciudad de Compton, quiero que sea alguacil en la ciudad de Compton, [igual] del Este de Los Ángeles. Así hay una representación inclusive de toda la comunidad dentro del departamento. Así empezamos la policía comunitaria en una base sólida.”

Vienen cambios

Al declarar la victoria, Villanueva prometió “muchos cambios” una vez que luciera la placa del Sheriff en su uniforme.

“Cuando dije que iba a invertir la pirámide, lo dije bien en serio”, dijo. “Lo que va a motivar esta organización es el servicio público, la era de amiguismo, la era de corrupción, todas esas cosas que han sido permitidas por 20 años sin revisión, finalmente les vamos a prestar atención”.

“Vamos a tener toda una nueva era donde la comunidad y la organización van a poder ser uno y vamos a proveer seguridad para todos, independientemente de dónde venga, donde nació, con quien se asocia, a quien adora… si pones un pie en el condado de LA, eres responsabilidad del alguacil y como alguacil, voy a tomar esa responsabilidad en serio”.

En una entrevista con LAist, Villanueva dio detalles de lo que sería una de sus primeras movidas, la eliminación de los dos puestos de consejeros constitucionales policíacos que aconsejan a la jefatura del departamento sobre una variedad de temas controversiales, incluyendo el uso de fuerza en el departamento y las medidas disciplinarias en contra de agentes acusados de conducta impropia.

Villanueva catalogó la contratación de esos consejeros como una distracción que no se enfoca en los problemas sistémicos y dijo que usaría los fondos destinados a sus salarios a la creación de una comisión de verdad y reconciliación que revisará las convicciones y despidos potencialmente ilegales de sus empleados.

Cuando se le preguntó sobre los tiroteos recientes en manos de agente –incluyendo dos este año en que murieron hombres no armados– Villanueva dijo que debía haber más transparencia en cómo estos casos son procesados, además de mejorar el entrenamiento de agentes

“Estamos muy por debajo de los estándares mínimos de entrenamiento de los agentes que trabajan las calles, y eso será una de nuestras prioridades”, dijo.

Hispanoparlante

Nacido en Chicago a un padre puertorriqueño y una madre de origen polaco, Villanueva fue criado parcialmente en Puerto Rico, donde inició los estudios superiores antes de ingresar a la Fuerza Aérea de los EEUU. Se mudó al sur de California en 1983, cuando fue asignado a la base Norton, en San Bernardino.

Tres años después ingresó al Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles. Continuó la educación superior estando en las fuerzas militares y policíacas, y en 2005 obtuvo su doctorado en administración pública de la Universidad de La Verne.

Él y su esposa han vivido en La Habra Heights desde 2004; la pareja tiene un hijo y dos nietas.

En un mensaje en su cuenta de Twitter el lunes, Villanueva hizo alarde del hecho de que será el primer alguacil hispanohablante del condado desde que Martín Aguirre salió en 1890. (Hubo dos alguaciles en el siglo 20 de herencia española o mexicana, incluyendo a Baca, pero ninguno se identificó como Latino o hablaba español con fluidez.)

El primer puertorriqueño en ser electo alguacil en cualquier jurisdicción estadounidense, Villanueva dijo que su facilidad con el español será un importante activo –especialmente al tratar con la comunidad inmigrante que teme a la policía–.

“Considerando el tamaño de la comunidad latina en Los Ángeles, particularmente aquellos que solo hablan español, es importante tener en la oficina del alguacil a alguien que es un reflejo de la comunidad en general, que entiende su cultura”, dijo.

Sobre El Autor

Antonio Mejías-Rentas

Antonio Mejías-Rentas is a Senior Editor at Boyle Heights Beat, a community newspaper where he mentors teenage journalists. He also manages the organization’s website and covers local issues. He is a veteran bilingual journalist who worked over 25 years at La Opinión, the Los Angeles Spanish-language daily, covering arts and entertainment. As an independent journalist he has been published in the Los Angeles Times, Billboard, Variety, El nuevo día, El país and countless other pubications. He is a longtime member and former board member of the National Association of Hispanic Journalists; he is the past president of the organization’s Los Angeles chapter. A native of Ponce, Puerto Rico, Antonio lives in the eastside neighborhood of Boyle Heights. He tweets @lataino.

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