Lou Calanche a regresado a su comunidad de Ramona Gardenas con esperanzas de crear cambio positivo. Foto por Ivan Villanueva
Lou Calanche a regresado a su comunidad de Ramona Gardenas con esperanzas de crear cambio positivo. Foto por Ivan Villanueva

María “Lou” Calanche, de 43 años, cree en soñar a lo grande. Como directora ejecutiva de Legacy LA, una organización para el desarrollo de jóvenes que hace énfasis en brindar alternativas para los jóvenes de Ramona Gardens, intenta ser una influencia positiva en la comunidad donde creció.

Calanche solía vivir frente al complejo de Ramona Gardens y recuerda con especial cariño el sentido de pequeña comunidad que le transmitía este lugar durante su niñez. Después de dedicarse a la docencia a nivel universitario y de trabajar en incidencia política, Calanche se sintió llamada a regresar y retribuir a la comunidad de su infancia.

En 2008, recibió una subvención de la ciudad para renovar Hazard Park Armory. Con el apoyo de viejas conexiones políticas en la ciudad y la red profesional, pudo obtener financiación suficiente para comenzar con Legacy LA e incorporar a los jóvenes y las madres de Ramona Gardens al proyecto de desarrollo.

Hoy, Legacy LA sirve a más de 100 adolescentes de la preparatoria que residente en la zona de Ramona Gardens, y también brinda atención de casos especializados para la mitad de estos jóvenes. Los jóvenes aprenden sobre importantes habilidades para la vida cotidiana a través de programas como desarrollo de liderazgo, apoyo académico, programas de mentores y medidas de intervención para pandillas.

En la entrevista a continuación, tuvimos la oportunidad de conocer más a Calanche y sus planes para la comunidad de Ramona Gardens.

PBH:   ¿Cuál es su conexión con Ramona Gardens y la comunidad a sus alrededores?

LC:  Crecí frente a Ramona Gardens, en la calle Murchison. Solía envidiar a mis amigos porque ellos tenían apartamentos muy lindos. Yo me crié con mi abuela. Todos mis parientes y yo vivíamos en una casa de dos pisos en Murchison Street. Mi abuela nació en San Gabriel pero se crió en Juárez, México. Compramos esa casa y construimos un complejo con cuatro unidades de viviendas. Es un poco por eso que evitamos ser pobres, quiero decir, siempre fuimos pobres pero teníamos ese ingreso del alquiler.

PBH:   ¿Cómo comenzó Legacy LA?

LC:  En 2007 obtuve un trabajo a tiempo completo como profesora de ciencias políticas en East L.A. College, y de repente me di cuenta de que tenía mucho tiempo libre. Por lo tanto, me pregunté: ” ¿Qué puedo hacer que sea realmente productivo? Y lo único que me quedaba por hacer era volver a Ramona Gardens. Anteriormente, había hecho varias cosas en Ramona Gardens, pero me dije: “Debo volver y organizar a la gente”. Mi madre, que trabajó en la Escuela Primaria Murchison hasta hace cinco años, me contaba sobre las malas relaciones entre los residentes de Ramona Gardens y la policía en aquella época. Por eso, le pedí a mi madre que hablara con algunas madres de Ramona Gardens para ver si estaban interesadas en entrevistarse conmigo, y sí lo estuvieron. Les dije: “Miren, yo sé cómo funciona la política, y esta es mi comunidad. Si queremos hacer algunos cambios, necesitamos líderes”. Por lo tanto, mi meta fue generar algunos líderes de la comunidad a través de las madres de Ramona Gardens y enseñarles cómo funcionaba el sistema para que pudieran tener respuesta a sus reclamos.

PBH:   ¿Qué esperaba lograr al comienzo y cuál es el próximo paso para Legacy LA?

LC:  Al comienzo, con la ayuda de nuestras promotoras, realizamos una encuesta en Ramona Gardens para ver lo que la gente más quería cambiar. Y la gente quería tres cosas: mejor educación para sus hijos, más programas después del horario escolar para los estudiantes y una mejor relación con la policía. Entonces, comenzamos a trabajar para cambiar esas cosas. Sin embargo, mi meta a largo plazo, era el sentimiento de que podía morir sabiendo que había hecho algo bueno: ver que todos los niños de Ramona Gardens tengan la oportunidad de ir a la universidad, de que todos vivan en un lugar seguro, de que todos alcancen su máximo potencial y que puedan continuar viviendo en su comunidad.

Otra meta a largo plazo es ampliar nuestras instalaciones. Estamos comenzando a trabajar para remodelar el edificio. Queremos establecer alianzas con organizaciones de arte y grupos de teatro. Me gustaría que esto fuera una sucursal de East Los Angeles College y ofrecer clases de ELAC. En última instancia, me gustaría obtener un subsidio federal para renovar Ramona Gardens, crear oportunidades económicas allí, lograr que se establezca un supermercado y una clínica a tiempo completo. Deseo que Ramona Gardens se vuelva un modelo de comunidad que pueda replicarse en otros lugares, donde las personas puedan ver lo que realmente implica transformar una comunidad.

PBH:   ¿Cuál es la experiencia de los jóvenes que viven en esta zona?

LC:  La experiencia de algunos de estos chicos es que no saben que viven en un vecindario difícil, básicamente aprenden a sobrevivir. Para mí esta comunidad es muy importante. Y todo surge por haberme criado aquí. Pero la mayoría de los jóvenes aquí están muy protegidos. Al terminar la escuela primaria, los estudiantes viajan en autobús a la escuela El Sereno y se mantienen juntos. Y luego, cuando terminan la escuela secundaria básica, los estudiantes viajan en autobús a la Escuela Preparatoria Lincoln y se mantienen juntos. No salen a explorar y conocer a otras personas, y comienzan a pensar que Ramona Gardens es todo el mundo al que pueden acceder.

PBH:   ¿Qué le gustaría ver a futuro para esta comunidad?

LC:  Prestamos servicios en forma estable a unos 100 chicos. Tenemos un grupo base de 50 al que continuamente representamos y defendemos sus derechos. Sin embargo, el objetivo de nuestro programa es tener 200 chicos, ya que hay unos 200 estudiantes de la preparatoria Lincoln que viven en Ramona Gardens.   Mi fuente de motivación diaria es la convicción profunda que el trabajo de Legacy ayudará a alcanzar el sueño de transformar esta comunidad.   Realmente creo que Ramona Gardens puede ser un hermoso lugar para crecer. Para que los niños tengan oportunidades, recursos y vivan una vida feliz y sana libres de la violencia de las pandillas. Por eso, siento un gran orgullo de haber establecido una organización que sabemos está tocando y cambiando vidas.

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