El Tribunal de Adolescentes sesiona en la escuela Roosevelt. / Foto de Andrew Román


“Todos de pie. El Tribunal de Adolescentes de la Escuela Preparatoria Roosevelt está en sesión”, anuncia el alguacil.

Un juez vestido con toga negra toma asiento frente al salón, y el fiscal, el funcionario y el jurado de 12 miembros esperan expectantes. Si bien el entorno se asemeja a un tribunal, es en realidad un salón de clases de la Roosevelt que se usa para celebrar las sesiones del Tribunal de Adolescentes.

Este tribunal funciona como una alternativa al sistema judicial penal y les da a los infractores jóvenes la oportunidad de ser juzgados por sus compañeros. Los adolescentes voluntarios dictaminan las condenas de los jóvenes declarados culpables. Si bien los jóvenes que pasan por el Tribunal de Adolescentes deben atenerse a las consecuencias, de esta manera logran evitar los antecedentes penales con los que podrían cargar durante toda la vida.

Este es el quinto año que funciona el Tribunal de Adolescentes en la escuela Roosevelt. Carlos Castillo, profesor de ciencias sociales de la Escuela de Derecho y Gobierno de la Roosevelt, es el encargado del programa y los estudiantes voluntarios cumplen las funciones del personal. “Mis tareas principales son establecer una agenda y preparar a los estudiantes para los juicios”, señala Castillo.

Solo pueden participar del Tribunal de Adolescentes aquellos acusados de cometer delitos por primera vez y cuyas infracciones no son graves ni violentas. Esto incluye infracciones como hurto menor, vandalismo o agresión menor, como empujar o participar de una pelea durante el horario escolar. Si el acusado tiene entre 12 y 17 años y la multa, en caso ser culpable, no excede los 500 dólares, el estudiante puede optar por comparecer ante el Tribunal de Adolescentes en vez de presentarse ante el tribunal en el centro de la ciudad.

Todos se benefician
Los acusados menores de edad no comparecen ante el Tribunal de Adolescentes de su propia escuela, ya que, al igual que en el sistema judicial, no pueden ser juzgados por personas que los conocen. Durante el juicio, el juez y el jurado cuestionan al acusado y luego determinan si es o no culpable. De encontrarlo culpable, también establecen la condena.

Castillo señala que esta experiencia es de beneficio para todos. “El acusado obtiene una segunda oportunidad, los estudiantes experimentan un caso real”, dice.

El semestre pasado, durante un miércoles después del horario escolar, la acusada y su madre llegaron al tribunal con la cabeza gacha y evitando el contacto visual. “Me sentí avergonzada”, afirmó la madre de la acusada, Patricia, una joven de 16 años que recibe instrucción en el hogar.

Patricia fue arrestada por supuestamente robar un cosmético de una marca exclusiva en una tienda J.C. Penney’s. Admitió haberse llevado el cosmético sin pagar. Si no fuera por el Tribunal de Adolescentes, se habría enfrentado a un delito menor en un tribunal para adultos. Patricia agradece haber evitado comparecer ante un tribunal real y el antecedente penal. “Nunca estuve en un tribunal de verdad, y no quiero tener esa experiencia”, dice. “Esto fue como tener una segunda oportunidad”.

El jurado de adolescentes la condenó a 35 horas de servicio comunitario, con un plazo de seis meses para realizarlo. También se le pidió que escribiera una carta pidiendo disculpas a su hermana menor, que se encontraba con ella cuando cometió el delito y fue apresada.

Condenas creativas
Si la mayoría de los 12 miembros del jurado declaran culpable al acusado, los propios adolescentes deciden la condena, como ser: servicio comunitario, cartas de disculpas, orientación personal o familiar. Las condenas pueden ser creativas. Por ejemplo, a un joven declarado culpable de hacer graffiti se le puede exigir que tome una clase de arte. El objetivo de la condena es mantener a los acusados ocupados y lejos de los problemas, además de ajustarse a sus intereses.

El juez José Sandoval es uno de los dos jueces del Tribunal de Adolescentes de la escuela Roosevelt y preside casos dos veces al mes. El juez Sandoval, que creció en el Este de Los Angeles, conoce las dificultades a las que se enfrentan estos jóvenes. El Tribunal de Adolescentes “no busca avergonzar”, dice, “o condenar públicamente a alguien como una mala persona”. El objetivo no es “cómo castigar sino cómo ayudar”, señala Sandoval.

El juez Ray Santana, otro juez del Tribunal de Adolescentes de la escuela Roosevelt, creció en Boyle Heights y fue alumno de esta preparatoria. Cree que el Tribunal de Adolescentes ofrece una solución más positiva a los infractores jóvenes, ya que incluye la participación de los miembros de la familia y de los compañeros. “Cuando la comunidad participa, hay más probabilidad de que la persona aprenda de sus errores”, dice.

Cuando un acusado participa en el Tribunal de Adolescentes, el Departamento de Libertad Condicional no presenta cargos ante el fiscal del distrito. Delores Bryant, supervisora adjunta de la oficina de libertad condicional del Tribunal de Adolescentes, señala que el objetivo del programa es darle al menor el beneficio de la duda y la oportunidad de aprender una lección de esta experiencia. “Es hacerlos responsables y obligarlos a enfrentar las consecuencias”, dice. Bryant señala que la condena que exige realizar servicio comunitario les da una oportunidad a los jóvenes “de retribuir algo a la comunidad… y tener más respeto por su comunidad”.

Bryant afirma que el 95% de los adolescentes que participa en el programa cumple con lo que se le exige durante el período a prueba de 6 meses y evita la condena penal. El otro 5% vuelve a tener problemas o no cumple con la pena y recibe la condena penal.

Los defensores de este programa señalan que la conducta negativa de los infractores mejora al ser juzgados por sus compañeros. Como los funcionarios de libertad condicional del Tribunal de Adolescentes local carecen de los medios para hacer un seguimiento de los adolescentes luego de que cumplen con los 6 meses de prueba, no se sabe si el programa realmente es beneficioso a largo plazo. Otros estudios han reflejado resultados positivos.

17 escuelas preparatorias participan del Tribunal de Adolescentes en el Condado Los Angeles Hay casi 70 tribunales de menores en California y unos 1,050 en todo el país, según el Centro de Nacional de Tribunales de Menores. El funcionamiento de los programas de tribunales de menores es muy variado. Algunos programas se basan en la comunidad, otros en la escuela, otros en el sistema de justicia de menores. Pero el objetivo básico es el mismo: ofrecer a los adolescentes una alternativa al sistema judicial de menores.

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