The Sears Mail Order building. Foto: Jonathan Olivares.

El vecindario de Boyle Heights cuenta con algunos lugares famosos como Plaza Mariachi y Hollenbeck Park. Sin embargo, ningún lugar es tan conocido como el edificio de Sears. Este destacado edificio, ubicado en la intersección de Olympic Boulevard y Soto Street, fue construido a finales de la década de 1920, y sirvió como centro de distribución para el departamento de pedidos por correo de la cadena minorista en la región del Suroeste hasta 1992, cuando Sears comenzó a recortar sus operaciones.

Como icono de Boyle Heights, el edificio Sears ha sido una fuente de orgullo para la comunidad. Durante su apogeo, de 1930 a 1960, este edificio de estilo art decó proporcionó unos 700 puestos de trabajo, convirtiéndolo en uno de los empleadores más
grandes en sus comienzos.

Hoy, sin embargo, el futuro de la propiedad es incierto. Sears, Roebuck and Co. y otras empresas han intentado varias veces interesar a promotores urbanos para que adquieran la propiedad, durante la última década, aunque se han enfrentado a una gran cantidad de dificultades en el camino.

Este edificio que supo ser un centro lleno de vida en su momento se ha deteriorado gravemente, quedando tan solo una sombra de lo que era. Solo el área dedicada a ventas minoristas en la planta baja continúa en uso. Todos los demás pisos están totalmente vacíos. Los lugares donde los contadores solían llevar registro de los pedidos están desiertos y cubiertos de polvo. A las ventanas las recubre una gruesa y opaca capa de suciedad, y el estacionamiento está desierto.

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Yolanda Hernández, de 67 años, ex empleada de Sears, es una de las tantas personas que añora el gran esplendor que solía tener el edificio. “Este lugar tiene mucha historia”, dice, al recordar sus más de 27 años de trabajo para la empresa. “Muchas personas
trabajaron allí. Era como una gran familia”. Para ella y muchos otros, este edificio de Sears guarda muchos recuerdos en sus paredes.

No son solo los ancianos los que desean que este lugar pueda revivir. . “Parecía tan vacío”, dice Lisset Solís, de 20 años, que trabajó en Sears como parte del programa de la Preparatoria Garfield hace tres años, al referirse a los pisos más altos del edificio que están sin uso y que han permanecido clausurados desde 1992.

El último proyecto de reurbanización proponía ofrecer espacios residenciales y de negocios minoristas, que algunas personas consideran son dos factores clave para revitalizar el área.

A lo largo de varios años, muchos promotores se han retirado del sitio debido a la imposibilidad de trabajar con las condiciones establecidas. Una cláusula del contrato de arrendamiento de Sears estipula que cualquier empresa que remodele el edificio debe

construirle a Sears otra tienda. Esta cláusula ha disuadido a muchos promotores. Como resultado, el proyecto ha quedado en espera por tiempo indefinido.

Mark J. Weinstein Investments, una empresa de bienes raíces, intentó remodelar   propiedad después de adquirirla en el año 2004. Una nueva empresa, Jones Lang LaSalle, adquirió recientemente la propiedad y ha intentado captar promotores. Con la esperanza de atraer promotores urbanos, LaSalle promociona la ubicación del edificio y su fácil
acceso.

Sin embargo, las organizaciones locales como la Unión de Vecinos e Innercity Struggle temen que la remodelación tenga como resultado una rápida transformación del área. A los residentes de la zona les preocupa que se sature el área de gente, como consecuencia de la remodelación.

Las organizaciones como East Los Angeles Community Corporation (ELACC) ayudaron a organizar a los vecinos para oponerse a esta medida. Los registros encontrados en los archivos de ELACC señalan que si bien se continúa proponiendo remodelar el edificio, no ha surgido un proyecto concreto.

Mientras tanto, Hernández, entre otros, recuerda la forma en que la tienda ayudaba a congregar a la comunidad, y espera volver a ver el edificio lleno de vida y actividad. “El edificio de Sears es como mi hogar”, dice. “Debe usarse para algo bueno”.

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