Creative Commons/ Flickr user maxclever
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El viejo camión pick-up, que en su caja despliega de manera informal la fruta que lleva a la venta, sube lentamente la cuesta por la calle. No hay rastros de las puertas del camión, pero su cargamento es bien conocido para la comunidad de Ramona Gardens.

Todos los días, justo antes del mediodía, un pequeño pero fiel grupo de residentes espera pacientemente la llegada del camión en la esquina de Lancaster Avenue y Evergreen Street. Hacen fila para comprar frutas y verduras frescas del propietario del camión. En esta comunidad, donde el supermercado más cercano queda a tres millas de distancia y el mercado del vecindario se especializa en artículos del hogar, la fruta y verdura fresca es escasa.

Dependiendo de la estación del año, el camión de fruta de Sánchez aparece cargado de bananas, uvas, tomates, fresas, cebollas y varios tipos de pimientos. También vende agua embotellada, refrescos y jugos de frutas, al igual que los típicos refrigerios que los niños compran después de la escuela. Sánchez coloca un toldo para dar sombra y sillas para que los clientes puedan tomar asiento.

José Trinidad Sánchez, de 77 años, comenzó a vender fruta en Ramona Gardens en el año 1989, el año que llegó a Estados Unidos desde Jalisco, México.   Desde entonces, él y su hijo, Ismael Herrera, ahora de 39 años, se han convertido en una parte integral del vecindario, ofreciendo a los residentes frutas y verduras frescas a precios asequibles.

Llegan antes del mediodía y se quedan hasta las 8 o 9 p.m. en el verano y hasta el atardecer en el invierno, lo que generalmente ocurre entre las 5 y las 6 p.m.

Nico’s Market, la única tienda de alimentos en Ramona Gardens, hace más de 40 años que está establecida pero en realidad no compite con las ventas del camión de frutas. Nico’s Market se dedica especialmente a la venta de carnes y productos secos, ofreciendo una cantidad muy limitada de frutas y verduras frescas. “A veces tienen cosas que no tenemos”, dice Sánchez, “por eso la gente va allí, y otras veces nosotros tenemos algo que ellos no tiene, por eso vienen aqu픝.

Diez bananas por $1 dólar

No sólo el camión de frutas ofrece más variedad que Nico’s Market, sino que también los precios son más asequibles. Según Danny Ortiz, de 22 años y residente de Ramona Gardens: “El frutero es más barato en comparación con Nico’s Market. No tenemos tiempo para ir hasta Food 4 Less o a un mercado grande, es más fácil comprarle un par de cosas al frutero”.

En Nico’s Market, la fruta y la verdura se venden generalmente por unidad, por lo tanto el costo es más alto que el camión. En Nico’s Market, una banana cuesta 60 centavos. El camión de fruta vende 10 bananas por un dólar.

Gabriel Meza, de 23 años, que vive junto a Nico’s Market, dice que prefiere comprar la fruta del camión. “Por un dólar, en Nico’s Market se pueden comprar tres limones”, dice. En el camión de fruta, Meza compra 12 limones por un dólar.

El camión de fruta puede ofrecer precios más bajos debido a sus costos generales son menores. Herrera observa que Nico’s Market ‘tiene empleados y hay que pagarles. Nosotros somos sólo mi padre y yo”. Una ventaja para los clientes es que a veces dan crédito.

Si bien Sánchez ha estado vendiendo fruta en Ramona Gardens desde hace casi 25 años, comenzó en este negocio casi por accidente. Sánchez se dio cuenta de que no había vendedores en el complejo de viviendas públicas y comenzó a llevar frutas y verduras una o dos veces a la semana. Después de hacerse conocido en la comunidad, él y su hijo comenzaron a visitar el vecindario todos los días. Hoy, ambos describen el complejo de viviendas como su segundo hogar.

Costos generales bajos

Herrera señala que su camión de frutas les deja el dinero suficiente para pagar las cuentas y los gastos cotidianos de todos los meses. Mantienen bajo el costo del transporte al vivir cerca de Boyle Heights y comprar frutas y verduras a un mercado mayorista en el centro de Los Angeles.

Sánchez dice que si bien han tenido muchos cambios dentro de Ramona Gardens desde que llegó, el negocio de la fruta se ha mantenido, en términos generales, sin cambios. En un momento, la dependencia gubernamental de vivienda correspondiente a la zona quería que dejaran de trabajar allí, citando posibles problemas de merodeadores.

Sánchez señala que cuando los clientes se enteraron de los intentos por retirarlos, algunos de ellos se organizaron. “La oficina de vivienda quería que nos fuéramos”, dice Sánchez, “pero la gente recolectó suficientes firmas, las presentó en la oficina, y nos ayudó a quedarnos”.

Jose Barber

José Barber is senior at Alliance Media Arts and Entertainment Design High School. In his free time, he likes to spend time at Hazard Park, watch sports and hang out with friends and family. He...

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