LA familia Mason family ahora son mas comodos viviendo en Ramona Gardens comparado a cuando se mudaron. Foto de Melissa Martinez.
LA familia Mason family ahora son mas comodos viviendo en Ramona Gardens comparado a cuando se mudaron. Foto de Melissa Martinez.
La familia Mason family ahora son mas comodos viviendo en Ramona Gardens a comparacion a cuando se mudaron. Foto de Melissa Martinez.

Los sábados por la mañana se pueden encontrar grupos de hombres que juegan en equipos al básquetbol en el gimnasio de Ramona Gardens. Algunos son latinos del vecindario, otros son afro-americanos que provienen de otros lados. En muchas partes de Los Angeles no es inusual que las dos razas jueguen juntas. Pero en Ramona Gardens, representa un inmenso progreso.

Durante décadas, las familias afroamericanas eran prácticamente inexistentes en el proyecto de viviendas públicas más grande de Los Angeles. Sin embargo, los afroamericanos se han vuelto a mudar recientemente a Ramona Gardens.

George Sarabia, de 42 años y ex miembro de una pandilla que nació y creció en Ramona Gardens, señala: “Los negros no eran bien recibidos aquí por la historia entre los negros y los latinos. Es algo que tiene mucho que ver con el miedo, porque no queríamos que ellos acapararan nuestro vecindario, porque esto es nuestro”.

Sarabia ha trabajado como intervencionista en casos de pandillas en el proyecto de viviendas durante muchos años, y la policía todavía lo sigue llamando en algunas ocasiones para colaborar. Dice que estos prejuicios pasan de una generación a otra, sin que nadie sepa realmente por qué.

“Lo tenía incorporado, era mi estilo de vida. Era racista. Es todo lo que conocía”, dice Sarabia.

La mayoría de los residentes de este vecindario, como Sarabia, son latinos. Existen antecedentes de tensiones raciales en el vecindario que se remontan a la década de 1960.En el año 1992, explotaron bombas en los apartamentos de dos familias afro-americanas. Esas familias y otros residentes afro-americanos huyeron o solicitaron una transferencia.

José Gutiérrez, subencargado del Departamento de Vivienda de la Ciudad de Los Angeles (HACLA, por sus siglas en inglés) de Ramona Gardens, confirmó que durante años las familias afroamericanas no se mudaban a este proyecto de viviendas. Debido a los problemas de seguridad que eran de conocimiento público, los afro-americanos decidieron mantenerse alejados, afirma.

Mala reputación

Durante muchos años, Ramona Gardens era conocido principalmente por las confrontaciones entre la policía y la pandilla local, las dificultades en las relaciones raciales, la serie de tiroteos y la comercialización de drogas.

Construido en 1941, las viviendas de Ramona Gardens constan de más de 600 apartamentos en 100 edificios rectangulares que se asemejan a los cuarteles del Ejército. Si bien las viviendas se encuentran en Boyle Heights, las vías del tren y la Autopista San Bernardino las mantienen aisladas del resto de la comunidad.

Durante más de 40 años, la pandilla Big Hazard, con conexiones con la mafia mexicana, ha considerado a Ramona Gardens como su sede.

Esta situación generó un acuerdo no escrito en el vecindario sobre quién es bien recibido y quién no. Sarabia dice que durante su infancia en Ramona Gardens, una de las reglas era “si alguien no era de Ramona Gardens, entonces prácticamente era enemigo de Ramona Gardens, y esa era la manera en que nos enseñaban”.

A los miembros de las pandillas “les enseñaban que no podían ir al final de la calle, no podían caminar del otro lado de la autopista, no podían cruzar las vías del tren, no podían hablar con personas blancas/negras”.

En el pasado, algunos residentes dicen que estas reglas no escritas los ponían nerviosos y se sentían reacios a salir de sus hogares. Esperanza González, de 62 años, hace 37 años que vive en Ramona Gardens y crió cinco hijos allí. “Antes sí que no se podía andar por aqu픝, dice.

Una familia de Ramona Gardens arregla la cena afuera de su hogar. Foto de Jonathan Olivares

Reducción en la violencia

En los últimos tiempos se ha observado una reducción considerable en la violencia en Ramona Gardens. Hace siete años se implementó un mandato contra pandillas que restringe la conducta de los miembros de las pandillas. El Departamento de Vivienda y el Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD, por sus siglas en inglés) trabajan en colaboración para lograr una comunidad más segura. Además, los programas de la comunidad financiados por subvenciones y las organizaciones sin fines de lucro también colaboran.

Hace aproximadamente cinco años hubo muchas unidades vacantes en Ramona Gardens y las familias afroamericanas comenzaron a mudarse. Gutiérrez, del Departamento de Vivienda, afirma hoy que claramente hay una mayor diversidad debido “a la aceptación y al cambio en la comunidad”.

De los 1.791 residentes, el 95% es hispano y el 3% -56 residentes- son negros, según el Departamento de Vivienda.

Si bien las tensiones racionales continúan existiendo, no son tan predominantes como antes.

Gutiérrez da crédito a Community Safety Partnership (Alianza para la Seguridad de la Comunidad, CSP, por sus siglas en inglés) que trabaja en la comunidad desde hace dos años y ha logrado mejorar la relación entre los residentes de los proyectos de viviendas públicas y LAPD, además de reducir las tensiones raciales.CPS es un programa en colaboración del Departamento de Viviendas, LAPD y el Programa de Intervención para Pandillas y Desarrollo Juvenil de la oficina del alcalde.

El sargento Ken Edwards de LAPD forma parte de la alianza desde sus comienzos. Afirmó: “No hemos tenido prácticamente ningún incidente racial, en comparación con los últimos 10 a 15 años”.

Si bien la violencia ha bajado, algunas conductas son difíciles de cambiar. Shawath Mason, madre soltera afroamericana, señala que ha sufrido el racismo. La mujer de 32 años se mudó hace un año aproximadamente a Ramona Gardens con sus hijos escapando los abusos de su pareja.

Poco tiempo después de mudarse, sin embargo, oyó rumores sobre que los negros no eran bien recibidos. “Las personas no pueden caminar por aquí o venir aquí; [los pandilleros] les daban advertencias”, dice Mason.

Mason dice que le daba mucho enojo cuando los niños más grandes acosaban a su hijo de 3 años. “Es sólo el color de la piel,  ¿pero quién les enseña a los niños pequeños a molestar al niño negro?”, se pregunta Mason.

Sarabia dice que este tipo de conducta está muy arraigada y que los cambios son lentos. En su trabajo como intervensionista en casos de pandillas, adquirió una comprensión diferente sobre las personas. Sarabia dice que comenzó a incluir equipos de otras razas en la liga de básquetbol porque se “sintió obligado a generar un cambio en Ramona Gardens y demostrarle a la gente que podían jugar juntos”.

Sarabia admite que los jugadores no se quedan después de los partidos, pero tiene esperanzas que se fomente una actitud distinta entre los jóvenes al ver a los hombres jugar juntos.

Mason dice ahora, después de vivir un año en Ramona Gardens, que las cosas van mejor para su familia. Afirma que ella y su hijo se sienten más cómodas y lo suficiente segura para salir a dar una vuelta por la zona durante la noche.

Sarabia señala que recientemente fue testigo de un ejemplo de cambio en la comunidad al ver a dos niños, uno negro y un latino, caminando abrazados por la calle. “Nunca pensé que vería eso”, dice, “un niño negro abrazando a un niño latino. Y esos niños van a crecer y no les va a importar el color de la piel”.

Melissa Martínez

A former reporter at Boyle Heights Beat and a 2014 graduate of Roosevelt High School, Melissa Martínez was the first in her family to attend college. She graduated in the Spring from Loyola Marymount...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.