Foto por Jennifer Lam.

Foto por Jennifer Lam.

Después de trabajar 24 años en el Departamento de Policía de Los Angeles (LAPD), el capitán Martín Baeza regresó a la división de Hollenbeck, lugar donde había comenzado su carrera.

El capitán Baeza asumió su cargo como agente al mando a finales de junio, cuando la capitana previa de la división, Anita Ortega, dejó vacante su cargo por otro en la división de reclutamiento y empleo del departamento.

Baeza comenzó a trabajar en el Departamento de Policía de Los Angeles en el año 1989. Trabajó en varias divisiones, incluyendo Hollenbeck, North Hollywood y Northeast, y también se desempeñó en varias tareas, desde agente de patrulla a agente en capacitación para ser detective. Baeza alcanzó el rango de capitán hace tres años.

Nacido en Mérida, en el estado de Yucatán, México, Baeza emigró con su familia a la edad de dos años y se crió en las zonas Northeast y Rampart de Los Angeles. Dice que desde los ocho años tenía claro que quería ser agente de policía.

Sus experiencias personales como inmigrante mexicano y como joven en Los Angeles lo hacen sentir muy conectado con la comunidad, afirma.

Baeza desea aprovechar este gran momento que comenzó con Ortega y espera continuar con el éxito en la reducción del delito, la participación de la comunidad y los programas para jóvenes.

La participación de la comunidad es una de las metas de Baeza, ya que espera que esto ayude a reducir el riesgo de los residentes en convertirse en víctimas de delitos.   Uno de los desafíos más grandes a los que se enfrenta hoy el vecindario son los delitos contra la propiedad, señala Baeza.

En la segunda semana de julio, Boyle Heights se situó entre los 10 vecindarios con los índices más altos de delitos contra la propiedad. Hubo 38 denuncias de delitos contra la propiedad, un aumento del promedio semanal de 27.5 casos.

Los problemas más grandes son los vehículos robados o los hurtos de artículos de los vehículos, indica Baeza.

“Muchos de esos robos podrían evitarse fácilmente, si las personas no dejaran artículos en el automóvil ni objetos visibles ni accesibles”, afirma Baeza.

Baeza se reunió con Jennifer Lam, periodista del Pulso de Boyle Heights para hablar sobre otros temas importantes y sus deseos para el vecindario. La entrevista fue adaptada para ganar mayor claridad y espacio.

PBH: Las estadísticas indican que los índices de delitos tanto violentos como relacionados con pandillas han disminuido en toda la ciudad de Los Angeles. En su opinión,  ¿cuál es el motivo principal de esto y qué medidas piensa tomar para continuar con esta tendencia?

MB: La manera de asegurarnos la continuidad de estos éxitos es trabajando con la comunidad, buscando su participación. Debemos trabajar en forma conjunta para que la comunidad entienda que tiene una responsabilidad para con sus vecinos. Esa es mi visión.

PBH:  ¿Cuáles son algunas dificultades que considera que deberá enfrentar como capitán?

MB: El desafío más grande es lograr que la comunidad entienda que también es responsable de mantener el vecindario seguro, que no se trata solamente de un problema de la policía. Ese considero que es un gran desafío.

PBH:  ¿Qué importancia tiene la vigilancia de la comunidad?

MB: Los tres pilares de la vigilancia de la comunidad son muy sencillos: programas de alianzas y colaboración, de resolución de problemas y de prevención. Y esa es realmente la base fundamental, pero debemos asegurarnos de obrar con inteligencia. Para mí, lo más importante es la comunidad. Espero estar cerca y oír a mis críticos también. De eso se trata la vigilancia de la comunidad. No se trata de estar cerca de las personas que están de acuerdo con nosotros. Realmente creo en la colaboración y en las alianzas.

PBH: Los residentes de Boyle Heights no siempre han tenido una relación positiva con la policía.  ¿Cómo piensa promover y mantener una buena relación con la comunidad?

MB: Uno de los principales factores es la participación de la comunidad. Y creo que es muy importante cultivar una relación con la comunidad y continuar cultivando esa relación. Pienso que tenemos una relación muy positiva con ciertos sectores de Boyle Heights. El desafío es acercarme a las personas que no consideran que exista ese tipo de relación con el departamento de policía. La filosofía actual del departamento de policía es “Trabajemos juntos”, lo que es muy diferente a lo que ocurría cuando yo entré a trabajar en la policía hace 24 años.

PBH:  ¿Cómo piensa cambiar la mentalidad de aquellos que le temen a la policía?

MB: Para mí es importante que todo lo que hagan los agentes se base en una lógica moral, que comprendan la misión, la visión y los valores del departamento de policía. Así, cuando tenemos que tomar medidas tácticas, citar a alguien por una infracción al tránsito, resolver un problema con la comunidad, pensar en cómo manejar una situación que se está generando rápidamente – todo lo que hacemos se base en esos valores.

PBH:  ¿De qué manera ser un inmigrante cambió su perspectiva a la hora de liderar un organismo del orden público en una comunidad predominantemente latina?

Comprendo a la comunidad, es decir, puedo hablar el idioma, entender la cultura y sus problemas. El inglés es mi segunda lengua y comprender la cultura y las dificultades de la comunidad, habiendo vivido esas mismas dificultades y habiendo visto a mis padres pasar mucho trabajo, puedo decir que puedo ponerme en su lugar, puedo comprender a la comunidad.

Como agente de policía, intento ser muy objetivo y neutral. Eso es lo que quiero contribuir. Sin embargo, eso no niega lo que he tenido que vivir. Mi perspectiva se basa en mis propias experiencias como inmigrante.

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