Ruby Parro dice que las Posadas no se festejan como antes en Ramona Gardens. Fotot de Marcia Facundo.
Ruby Parro dice que las Posadas no se festejan como antes en Ramona Gardens. Fotot de Marcia Facundo.
Mientras las luces de Navidad iluminan las calles y las guirnaldas adornan las puertas de las viviendas en el complejo de Ramona Gardens en la avenida Lancaster, algunos residentes sienten nostalgia por tradiciones navideñas de antaño que han desaparecido en el vecindario.

Todavía fresca en la memoria de Rubí Parra, de 22 años, está la alegría de Las Posadas -la recreación de la búsqueda de María y José para encontrar un refugio para dar a luz al niño Jesús, y cómo cada año durante la temporada navideña eran motivo de unión entre la comunidad mexicano-americana.

Debido a que son muchas las familias que luchan por sobrevivir ante la difícil situación económica, y viejos residentes se han ido de la urbanización mientras se mudan nuevos inquilinos, las celebraciones de la comunidad han cambiado en los últimos tiempos.

“Recuerdo cuando caminábamos todo alrededor por el barrio en tiempos de Navidad y cantábamos donde estaba la virgencita y el nacimiento de Dios, y las fiestas que hacían antes”, dice Parra sobre la popular celebración de nueve días.

“Ya no hacen esas fiestas”, añade. “Todavía hacen las Posadas, pero ya casi no es igual que era antes, ahora ya casi no más caminan y todavía cantan, pero no igual como era antes”.

Para Parra, quien nació y se crió en Ramona Gardens, los residentes eran mucho más unidos cuando ella era pequeña.

“Antes mucha gente se reunía, mucha gente tomaba su tiempo, dedicaba más tiempo y compartía, entre todos se ayudaban”, dice.

La familia de Josie Navarro: hija Josephine, 18, Josie, Isabel y Juaniño. Foto de Marcia Facundo.
“Pero ahorita se ve como que la gente no quiere festejar, no quiere ayudar a la demás gente. Ya no es como antes que todos andaban como comunidad. Es como que ahorita la gente está muy apartada y ya no sienten los días festivos”, añade.

El recuerdo más preciado que tiene Parra de la Navidad es de cómo pasaba el día con sus padres y hermanos abriendo los regalos y compartiendo comida y bebidas con los vecinos.

“Una de las navidades fue cuando mis padres estaban todavía juntos y una mañana amanecimos y estaba todo el árbol lleno de regalos y ese día todos se pusieron muy contentos; estaban los vecinos que venían y festejábamos, y tiramos un party grande”, recuerda.

A pocas cuadras de Parra, el rostro de Josie Navarro se ilumina mientras recrea celebraciones de Navidad de antaño de su familia.

“Solíamos reunirnos y alguien se vestía como Santa y entonces alguien iba fuera y tiraba piedras sobre el tejado porque no había chimenea”, recuerda.

Navarro, quien tiene 48 años y ha vivido en Ramona Gardens desde que tenía 2 años de edad, recuerda cómo ella y sus hermanos se sentaban alrededor de la sala bebiendo chocolate caliente y escuchando música en la radio. “Y entonces el locutor decía: ‘Oh, miren afuera,  ¡ahí viene Santa!  ¡Santa está en Los Angeles! ”
Con frecuencia ese anuncio era seguido por sus padres entregando sus regalos.

“Mi madre solía llenar las medias con naranjas, nueces, dulces, pequeños regalos, pequeños juguetes y las ponía en las bolsas con todos nuestros nombres, y todos esperábamos eso con mucho entusiasmo porque todos teníamos una con nuestros nombres”, recuerda Navarro.

Ahora que ella tiene seis hijos propios, Josie intenta hacer lo mismo con su familia.

“Pero es difícil debido a la economía”, explica. “Yo y mi marido vamos y compramos regalos y los ponemos alrededor del árbol. Antes gastábamos en vestirnos como Santa, pero ahora los niños son mayores y ellos saben, por lo que les damos los regalos y nos sentamos alrededor, y en la mañana siguiente nuestra tradición es ir a desayunar en McDonald’s”.

Mientras, sus padres, Isabel y Juaniño, recuerdan cómo los niños de las familias más ricas en otros vecindarios elegían el nombre de una familia de Ramona Gardens y llevaban regalos a todos los niños.

Cuando su situación mejoró y sus hijos se hicieron mayores, Isabel les daría dinero para que compartieran con otros inquilinos también. “Poníamos los nombres en una taza y teníamos que ir a comprar regalos para esa persona”, explica Josie.

Isabel dice que ella no tiene sentimientos de nostalgia en la época navideña.

“Sólo me siento feliz de que haya sucedido y que ellos lo recuerdan y tratan de hacer algo similar por sus hijos”, dice Josie.

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