Foto de Ricardo Ayala.
Foto de Ricardo Ayala.

Tengo mucha suerte. Son pocas las personas de Boyle Heights que han tenido la oportunidad de tomarse unos meses de sus vidas para viajar, visitar y estudiar en otro país.

Provengo de una familia de clase trabajadora, donde los viajes son un lujo que no podemos costear. También estoy por comenzar mi tercer año como estudiante en UCLA. Al ser estudiante, pude explorar diversos programas y aprovechar la ayuda financiera para poder estudiar en el extranjero el verano pasado.

Cuando comencé a considerar esta posibilidad, deseaba visitar un país en América Central o América del Sur, pero a mi madre le preocupaban los casos de secuestro y extorsión y no apoyaba esta idea. Finalmente, ambos estuvimos de acuerdo en que Francia era opción buena y segura.

Foto de Ricardo Ayala.

Había estudiado francés durante tres años en la preparatoria, pero durante mis primeros días en París me sentí inseguro con mi nivel de conocimientos de este idioma. También me preocupaba extrañar a mi familia y a los frijoles y las tortillas que tan acostumbrado estaba de comer en casa. Toda mi vida he comido arroz con frijoles y tortillas para la cena, porque son platos relativamente económicos.

Muchos de los estudiantes con los que viajé no tenían las mismas experiencias de mi infancia. Muchos provenían de hogares de clase media y ya habían tenido la oportunidad de viajar con sus familias. En mi caso, esta era la segunda vez que salía del país y mi primera vez que visitaba Europa.

Si bien el plan era dedicar mucho tiempo a recorrer París como turista, también era un trimestre académico y tomé dos clases de francés y una clase de antropología. Lo que más me sorprendió fue aprender sobre las raíces de los locales y tener que explicar mi propio origen: ser un latino de los Estados Unidos.

“Je viens des Etats-Unis mais ma maman est d’El Salvador” (Yo soy de Estados Unidos, pero mi mamá es de El Salvador). Tuve que repetir esto muchas veces. Si bien es común en Estados Unidos, los franceses que conocí sabían muy poco sobre los latinos en Los Angeles. La mayoría de las personas pensaba que provenía de un país latinoamericano, como Colombia o México, y me decía que casi nunca se encontraban con visitantes latinos de Estados Unidos.

Foto de Ricardo Ayala.

Durante las siete semanas que pasé en París también encontré semejanzas con mi hogar. Vi cómo las personas sin techo que vivían en las calles eran ignoradas y estigmatizadas, con frecuencia eran inmigrantes de otros países como Algeria y Senegal. Mientras me encontraba tan lejos de mi hogar, pude reflexionar sobre lo que veía en Los Angeles. Esto me hizo darme cuenta de que las poblaciones inmigrantes se enfrentan a dificultades semejantes en todo el mundo.

Ya estoy de regreso en casa y estoy feliz de haber tenido la oportunidad de vivir en otro país. En la universidad continuaré participando en la organización de estudiantes de América Central abocada a trabajar en temas relacionados con los centroamericanos en California y en el extranjero. Estoy agradecido de haber podido disfrutar de muchos lugares hermosos, practicar un idioma extranjero y ganar perspectiva del mundo fuera de Los Angeles.

Ricardo Ayala es un ex joven periodista del Pulso de Boyle Heights en su segundo año en UCLA.

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