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Recientemente, Yolanda Corona solo acudió al médico cuando su problema de tiroides se agravó. Como inmigrante indocumentada, esta residente del Este de Los Ángeles de 42 años no cumplía con los requisitos para recibir Medi-Cal, el seguro médico patrocinado por el gobierno para personas en situación de pobreza. No podía cubrir el costo de los medicamentos, por lo tanto, abandonó el tratamiento durante casi un año y asumió el riesgo de sufrir complicaciones graves.

Como muchos angelinos indocumentados, Corona no sabía que el Condado de Los Ángeles ofrece desde hace tiempo atención médica subsidiada a los residentes indocumentados a través de diversos programas.

No fue hasta comienzos de este año que Corona volvió a recibir atención médica en forma regular bajo el plan “My Health LA” (MHLA), un programa que cuenta con un presupuesto de 61 millones de dólares y paga a las clínicas un cargo mensual por cada paciente indocumentado que atienden, sin importar la

Yolanda Corona is a patient at Clínica Romero in Boyle Heights. Photo by Leticia Bárcenas

Yolanda Corona es atendida en la Clínica Romero de Boyle Heights. Foto de Leticia Bárcenas

cantidad de visitas.

Corona ahora recibe tratamiento en la Clínica Romero de Boyle Heights, una de las 184 clínicas de la comunidad que participan en el plan MHLA.

En una entrevista en la sala de espera de la Clínica Monseñor Romero, Corona señaló: “Antes [mi familia y yo] solo podíamos ir al doctor cuando era una emergencia, ya cuando el caso era muy grave”. “Aquí es mejor porque estoy previniendo para no llegar a esa situación de emergencia”.

Se estima que hay alrededor de un millón y medio de personas indocumentadas en California Al igual que Corona, estas personas no cumplen con los requisitos para recibir Medi-Cal u otro seguro médico subsidiado bajo el programa “Covered California”, el plan estatal de seguro médico establecido por la Ley de Atención Asequible que incluye a unas 700,000 personas en el Condado Los Ángeles

“Cuando hablamos de salud para todos, hay un importante sector de la población que habitualmente no está incluido en ‘todos'”, afirma Gerson Sorto, abogado de Neighborhood Legal Services del Condado Los Ángeles. “La aprobación de la Ley de Atención Asequible generó algunos cambios revolucionarios en la manera en que las personas tenían acceso a la atención, (aunque) no ofreció realmente servicios ampliados a las personas indocumentadas”.

Nuevas opciones para la atención médica

Pero las opciones están ampliándose rápidamente para los residentes indocumentados del estado. Hasta hace poco tiempo, solo 11 de los 58 condados del estado ofrecían algunos beneficios subsidiados para los residentes indocumentados. Aunque esto ha cambiado y para finales de junio de este año, 47 condados de California ofrecen beneficios. En los 11 condados restantes, los pacientes indocumentados deben pagar por la atención médica que reciben o seguir sin tratamiento hasta que la enfermedad llega a un grado de avance importante que terminan en la sala de urgencias.

Además, el gobernador Jerry Brown alcanzó un acuerdo este verano con los legisladores que habían propuesto ampliar la cobertura de Medi-Cal a todos los inmigrantes indocumentados del estado. Un nuevo presupuesto estatal ampliará en vez la cobertura médica subsidiada por el gobierno a unos 170,000 niños indocumentados a partir de mayo de 2016.

Plan My Health L.A.

MHLA es un programa de atención médica sin costo para los residentes del Condado Los Ángeles de seis o más años de edad cuyos ingresos familiares son inferiores al 138% del nivel federal de pobreza y no cumplen con los requisitos para recibir otros programas de salud, como Medi-Cal o subsidios bajo la Ley de Atención Asequible. Desde el mes de julio, 120,000 pacientes se han inscrito en este plan.

Bajo MHLA, a cada paciente se le asigna una de las clínicas participantes en el plan, la que pasa a ser su “sede médica” y a donde asiste para recibir sin costo servicios de atención primaria, exámenes de salud, tratamiento de enfermedades crónicas y medicamentos con receta médica. En el caso de necesitar atención especializada, se remite a los pacientes a las instalaciones del condado, como el Centro Médico LAC +USC en Boyle Heights.

Neighborhood Legal Services (NLSLA), un grupo de defensoría que ofrece ayuda para gestionar las deudas médicas y resolver los problemas relacionados con los planes de salud, es uno de los diversos grupos de la comunidad que trabajan para aumentar la conciencia sobre el plan MHLA y reclutar más pacientes.

“Muchas veces la gente no sabe que este programa existe”, dice Sorto. “No saben dónde obtenerlo. Nunca han ido a una clínica. O quizás sienten miedo de ir a una clínica por ser indocumentados y pensar que les puede pasar algo”.

Esta primavera, NLSLA participó en un evento llevado a cabo en la Iglesia Resurrection que fue patrocinado por la iniciativa “Construir comunidades más sanas” de The California Endowment, donde los proveedores como la Clínica Romero inscribieron a pacientes bajo el plan MHLA. (The California Endowment también ayuda a financiar al Pulso de Boyle Heights.)

“Lo que nos dijeron algunas familias fue: ‘Nunca fui al médico. No me hubiera inscrito en esto si no confiara en el lugar, como en mi iglesia'”, dice Sorto.

La Clínica Romero de Boyle Heights comenzó a inscribir pacientes para el plan MHLA en febrero, según Rebecca Pleitez, directora de políticas y relaciones con la comunidad. En los primeros dos meses, la clínica inscribió a unos 3,500 pacientes en el plan MHLA, incluidas muchas personas que en oportunidades anteriores tuvieron que pagar por servicios de su propio bolsillo, señala.

“Es la población a la que servimos. Son a los que siempre hemos atendidos”, dice Pleitez. Explicó que los médicos voluntarios fundaron la clínica en 1983 para ofrecer servicios a los refugiados salvadoreños. Casi todos sus pacientes solo hablan español.

Incluso con la ampliación de los servicios disponibles bajo el plan MHLA, los tratamientos subsidiados para algunas enfermedades graves, como los trasplantes, continúan sin estar disponibles para los residentes indocumentados.

“Es realmente muy frustrante para las personas que creen que todos deben recibir servicios sin importar su situación inmigratoria”, dice Pleitez. “Todos deben tener derecho a recibir atención médica. La atención médica es un derecho, no es un privilegio”.

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