Carteles indican nombres de los estudiantes del Centro de Aprendizaje Méndez que solicitaron admisión a universidades privadas y a la Universidad de California./ Foto de Emmanuel Bravo
Carteles indican nombres de los estudiantes del Centro de Aprendizaje Méndez que solicitaron admisión a universidades privadas y a la Universidad de California./ Foto de Emmanuel Bravo

Después de haber completado los formularios de admisión a la universidad y de solicitud de ayuda financiera, los estudiantes de Boyle Heights ahora pueden relajarse y disfrutar de los últimos meses en la escuela preparatoria con sus amigos, ir al baile de fin de curso, a la ceremonia de graduación y, cada vez más de ellos, esperar a abrir las cartas de admisión a la universidad.

Ir a la universidad se está convirtiendo en algo cada vez más corriente para todos los estudiantes que se gradúan de la escuela preparatoria en EE.UU. Según la Oficina del Censo, en el año 2009 el 70% de los graduados de la preparatoria se inscribieron en la universidad en comparación con el 63% en la década previa. Esto también es válido para Boyle Heights donde muchos jóvenes se preparan para ser los primeros de sus familias en asistir a la universidad.

Hoy en California se gradúan más estudiantes de la preparatoria que hace 10 años. De acuerdo con el Departamento de Educación de California, el índice de estudiantes graduados de la preparatoria fue de 74.3% en el año escolar 2009-2010, un aumento respecto del 69% registrado la década anterior. Pero en Boyle Heights, solamente el 16% de los residentes mayores de 25 años finalizaron la preparatoria, según el análisis de Los Angeles Almanac sobre los datos del Censo de EE.UU. el Censo. Solamente el 3% de los residentes mayores de 25 años cuenta con un título universitario.

Angie Valenzuela, de 17 años y estudiante del 12 º grado de Felicitas y el Centro de Aprendizaje Gonzalo Méndez, forma parte de la nueva ola de estudiantes de Boyle Heights que se prepara para la universidad.Ya fue aceptada en Cal State Fullerton y espera respuesta de otras solicitudes de admisión. “Hasta ahora, nadie en mi familia tuvo la oportunidad de ir a la universidad”, dice, “pero tengo la suerte de decir que recibí mi primera carta de admisión”.

La consejera de la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt señala que, en comparación con el año pasado, la cantidad de solicitudes de ingreso a la universidad se ha triplicado. En el Centro de Aprendizaje Méndez, que se inauguró en el 2009, el 90% de los estudiantes del 12 º grado solicitaron admisión a un centro universitario de la comunidad o a universidades de cuatro años.

En Boyle Heights, casi tres cuartas partes de los 500 estudiantes del 12 º grado de la preparatoria Roosevelt cumplen con los requisitos mínimos para solicitar admisión a instituciones universitarias de cuatro años, entre ellos los sistemas de la Universidad del Estado de California, la Universidad de California y las universidades privadas. Asimismo, tres cuartas partes de los estudiantes del 12 º grado del Centro de Aprendizaje Méndez también cumplieron con los requisitos para solicitar admisión en instituciones universitarias de cuatro años.

A lo largo de los años, Teresa Carreto, consejera universitaria/profesional ha visto cómo muchos estudiantes superan las dificultades económicas para tener acceso a la universidad.
La coordinadora académica Martha Ramírez, del Centro de Aprendizaje Méndez, quien trabaja con 101 estudiantes del 12 º grado, señala que los estudiantes están dedicando mucho tiempo y esfuerzo a todo lo relacionado con la universidad. “Tenemos a los alumnos en nuestro centro durante el período de nutrición, el almuerzo y las horas después de clase”, dice.

Ayuda del programa Gear Up
Para prepararse para el proceso de solicitud de admisión a la universidad, muchos estudiantes de Roosevelt y Méndez también reciben ayuda de Gear Up, un programa financiado con fondos federales que ayuda a estudiantes de bajos ingresos a prepararse para la universidad. La organización ofrece apoyo académico y talleres, y también les enseña a convertirse en líderes.

El director de Gear Up, Marcelo Vásquez, trabajó durante 15 años en departamentos de admisión universitaria en la Universidad de California y la Universidad del Estado de California antes de formar parte de Gear Up. Ha estado trabajando con los estudiantes del 12 º grado del Este de Los Angeles desde que cursaban el 7 º grado.

Los participantes de Gear Up, como David González, estudiante del 12 º grado del Centro Méndez, señalan que el programa ofrece a los estudiantes más esperanzas sobre sus oportunidades universitarias.

Foto de Emmanuel Bravo

González, que solicitó admisión en la Universidad de Boston y en la Universidad del Sur de California (USC) dice: “Mi motivación más grande para ir a la universidad es la idea de tener éxito en el futuro. Siempre pensé que si voy a la universidad, podré tener un buen trabajo”.

Sin embargo, para algunos estudiantes asistir a una universidad de cuatro años no es algo económicamente posible. Los estudiantes indocumentados, por ejemplo, quedan excluidos de recibir ayuda financiera del gobierno federal. Un estudiante de 17 años de la preparatoria Roosevelt dijo que no había enviado solicitudes de admisión a la universidad por ser indocumentado. De todas formas, no quiere renunciar a su meta de estudiar ingeniería mecánica, por lo tanto, piensa comenzar en un centro universitario de la comunidad, que es más económico, y luego transferirse a la universidad.

Otra estudiante de Roosevelt de 18 años, que también es indocumentada, solicitó admisión en universidades del estado, a pesar de su incapacidad para recibir ayuda del gobierno. Dice sentirse “abrumada” al no poder tener acceso a la ayuda financiera federal, pero está solicitando becas privadas.

Mientras los estudiantes del 12 º grado esperan las cartas de admisión y la respuesta a su solicitud de ayuda financiera, muchos tienen esperanzas de que el esfuerzo y trabajo realizado les permita tener acceso a una educación que muchas personas de su comunidad nunca tuvieron la oportunidad de recibir.

“Para una comunidad de bajos ingresos como Boyle Heights, es comprensible que muchas familias tengan dificultades económicas”, dice Carreto, “aunque la educación es la única solución a estos problemas”.

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