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Debido al cierre de las escuelas, las órdenes de confinamiento, los recursos limitados, los despidos y el aumento en la carga laboral –entre otros factores– el COVID-19 ha afectado la salud mental de muchas personas.

Conforme a los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), casi el 39 por ciento de las personas en Estados Unidos manifestaron síntomas de ansiedad o trastorno depresivo durante la segunda semana del mes de mayo.

“Consideramos importante ser conscientes de que no se está atendiendo las necesidades de salud mental relacionadas con esta pandemia”, afirma el Dr. Jorge Partida, jefe de psicología del Departamento de Salud Mental del Condado Los Ángeles (LACDMH, por sus siglas en inglés).

El Dr. Partida señala que, desde que comenzó la pandemia, el condado ha registrado un aumento sostenido en la cantidad de llamadas en busca de asistencia y servicios. El departamento también ha observado un fuerte aumento en los casos de abuso doméstico, abuso de sustancias, negligencia, depresión y tentativas de suicidio. Asimismo, se ha notado que dicho impacto ha sido desproporcionado en las comunidades de color, como Boyle Heights.

“Creo que en la comunidad latina hay más casos, así como también en la comunidad afrodescendiente. Con frecuencia, [estas] comunidades no tienen acceso a los servicios médicos”, agrega el Dr. Partida. 

En un estudio de Google Forum, una aplicación que genera y administra encuestas, mil personas respondieron de forma anónima si consideraban que la pandemia por COVID-19 había afectado su salud mental. De los encuestados, el 87.5% respondió “Sí”, mientras que el 13.5% respondió “No”.

Si bien participaron personas pertenecientes a diferentes grupos etarios y niveles educativos, la mayoría de los participantes se encuentran actualmente cursando sus estudios universitarios (57%) y se ubican en el rango de edad entre 18 y 24 años (63%). La encuesta se distribuyó en grupos universitarios de Facebook y se compartió en Twitter.  

Según los encuestados, pasar de las clases presenciales a la plataforma virtual fue difícil para muchos. Buena parte afirma que no les resultó fácil mantenerse al día con los trabajos, además de sentir desmotivación, ansiedad, agobio y frustración. Unos pocos indicaron que abandonaron todas las clases o que pensaron en abandonar las clases porque les resultaba demasiado.

“El hecho de que todo el mundo tuviera que pasar de la modalidad presencial a la virtual… genera un nivel de estrés distinto. Además, existe una incertidumbre sobre el futuro, la economía, la capacidad de encontrar empleo”, afirma el Dr. Partida.

Katherine Le, de 20 años que cursa el segundo año en el Colegio Comunitario de Glendale, señala que previo a la COVID-19 ya estaba teniendo problemas de salud mental, como depresión, pero contar con una estructura la ayudaba a mantener sus actividades diarias. El cambio a las clases virtuales afectó su estructura y su rutina diaria, que incluía socializar con sus amigos.

“Desde que nos ordenaron hacer cuarentena y estar aislados, me ha hecho sentirme deprimida. Ya estaba deprimida y esto hace que sea incluso peor”, agrega Le.

Le afirma que en el pasado intentó ponerse en contacto con los servicios de orientación ofrecidos en su centro universitario, pero no fue posible obtener ningún servicio ya que la ayuda solo está disponible en caso de problemas más serios o pensamientos suicidas. Agrega que ya estaba acostumbrada a tener su propio espacio mientras asistía a clases, pero ahora se siente abarrotada conviviendo con toda su familia en el hogar. 

 “Creo que estar en casa e intentar encontrar un lugar cómodo donde estudiar y poder concentrarse es difícil, especialmente cuando se trata de familias numerosas”, señala el Dr. Partida.

El Departamento de Salud Mental adquirió acceso a Headspace, una aplicación de concentración mental y relajación que se puede descargar sin costo para los residentes del Condado Los Ángeles en Apple Store para los usuarios de iOS o en Google Play para los usuarios de Android. 

Para el mes de abril, el índice de instalación de la aplicación Headspace se duplicó, en comparación con las cifras de mediados de marzo. Durante el mismo período, Headspace tuvo un incremento de 14 veces en la búsqueda por parte de los usuarios de meditaciones para relajarse y calmar el estrés, mientras que la búsqueda de ejercicios para calmar la ansiedad aumentó 12 veces.   

Le afirma que hubo un momento en que pensó en que se desmoronaba y, por lo tanto, decidió descargar la aplicación Headspace para ver si podría serle útil. “Me ayuda a calmarme en ese momento, controlar mis emociones y no pensar demasiado. Lo que intentas es relajar todo el cuerpo. [La aplicación] no está mal”, dice.

Algunos estudiantes que participaron en la encuesta de Google Forum indicaron que algunos profesores asignaban mucho más trabajo que antes y que era difícil mantenerse al día, ya que continuaban teniendo que cumplir con sus trabajos y otras responsabilidades, además de ser estudiantes, en medio de la pandemia por COVID-19.  

Si bien la mayoría dice que el COVID-19 ha afectado negativamente su salud mental, algunos estudiantes parecen estar teniendo un buen desempeño, incluso mejor que antes.

Un estudiante señala que se siente mejor quedándose en casa. “Necesitaba esta pausa”, afirma. “Necesitaba estar en casa para poder descansar física y mentalmente. He podido reconectarme con la naturaleza y me puse al día con todos los trabajos, aprovechando que no estoy trabajando tanto”.

Otro estudiante encuestado señaló que perdió el trabajo durante la pandemia por COVID, lo que en realidad le facilitó las cosas. “Con toda franqueza, no tener que trabajar y poder concentrarme exclusivamente en los estudios ha sido una bendición”, afirma. “Sin embargo, a veces he sentido estrés y ansiedad por los estudios y cuando pienso en qué hará mi familia para pagar las cuentas”.

De las mil personas encuestadas, el 83 por ciento indicó que los mensajes de texto, las llamadas o las videollamadas con familiares o amigos los han ayudado a sobrellevar esta situación. Aproximadamente el 57 por ciento de las personas señalaron que hacer ejercicio les resultó útil, mientras que al 36 por ciento los ayudó la lectura y al 34 por ciento jugar a videojuegos para despejar la mente. También cabe señalar que casi el 24 por ciento consume drogas y alcohol para lidiar con esta crisis. 

Los CDC han recomendado el uso de la mayoría de estos mecanismos, a excepción del consumo de drogas y alcohol. Si una persona observa que el estrés comienza a interferir constantemente con sus actividades diarias, los expertos recomiendan ponerse en contacto con el proveedor de cuidado de la salud.

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