Las tarjetas Yu-Gi-Oh cuentan con seguidores fieles de Boyle Heights. Foto de David Galindo.
Las tarjetas Yu-Gi-Oh cuentan con seguidores fieles de Boyle Heights. Foto de David Galindo.

Un adolescente visita la tienda Savy’s Store de Boyle Heights y mira fijamente las filas cuidadosamente organizadas de tarjetas coleccionables que se exhiben en las paredes.

Luego de pasar unos quince minutos totalmente concentrado, decide comprar cinco paquetes de tarjetas Yu-Gi-Oh por 20 dólares, con la esperanza de que las podrá revender por 25 dólares o más cada una.

Otros clientes se congregan a su alrededor mientras abre los paquetes: ellos también buscan tarjetas para agregar a sus colecciones.

La habitación permanece en silencio hasta que el adolescente saca la tarjeta brillante Número C107 con holograma: Neo Dragón Taquiónico de Ojos de Galaxia que deja a todo el grupo maravillado y dando gritos de entusiasmo.

De repente, otro adolescente, Luis Reyes, de 18 años, saca una carpeta llena de tarjetas. “ ¿Alguien tiene para cambiar?”, pregunta, y comienza a negociar y a intercambiar tarjetas con entusiasmo.

Los juegos de ficción representados en las tarjetas coleccionables, como Yu-Gi-Oh, cuentan con seguidores fieles en Boyle Heights, donde hay dos tiendas que ofrecen a los aficionados la oportunidad de socializar y establecer una sólida red a través de este pasatiempo que si bien resulta adictivo es también potencialmente lucrativo.

Aficionados devotos  

Como muchos aficionados de Yu-Gi-Oh, Reyes comenzó a mirar la serie animada japonesa en televisión a los cinco años de edad y desde entonces se convirtió en un aficionado devoto. Tiene más de 5.000 tarjetas en su colección y gastó miles de dólares en el juego.

Reyes, que se graduó recientemente de la Escuela Preparatoria Salesiana Obispo Mora de Boyle Heights, dedica entre 30 y 40 horas por semana a este juego. Visita con frecuencia la tienda Savy’s, donde los adolescentes se apiñan en mesas de picnic portátiles y pequeñas sillas para jugar e intercambiar las tarjetas.

“Cuando tienes estos tipos de rivalidades, ganas esas amistades”, dice Reyes. “No hay palabras para explicar su causa”.

Jaime Rovero, 45, es encargado de la tienda Savy’s donde las tarjetas coleccionables Yu-Gi-Oh son las mas populares. Foto de David Galindo.
Jaime Rovero, 45, es encargado de la tienda Savy’s donde las tarjetas coleccionables Yu-Gi-Oh son las mas populares. Foto de David Galindo.

La tienda Savy’s se ubica dentro de la emblemática tienda de vestimenta El Norteño de Savy, en 2036 César Chávez Avenue, junto a tiendas de descuento, carnicerías y restaurantes de comida rápida. Desde 1980, la tienda vende vestimenta estilo Tex-Mex, como sombreros de vaqueros y botas de cuero. En 2003, la tienda atestada de mercadería condensó su inventario regular para hacer lugar y vender revistas de historietas, tarjetas de béisbol coleccionables, y con el tiempo, el furor más reciente: las tarjetas de Yu-Gi-Oh.

La otra tienda en Boyle Heights que se especializa en tarjetas coleccionables es D. Card Collector, ubicada en El Mercado de Los Angeles.

Savy’s Card Shop y D. Card Collector son dos de las pocas tiendas que quedan en Los Angeles. Según los empleados de ambas tiendas, reciben visitas de personas de todo el condado, las que buscan tarjetas valiosas y poco frecuentes.

Las tarjetas coleccionables que promueven las principales ligas deportivas han gozado de gran popularidad desde comienzos del siglo XX, cuando el fabricante de tarjetas Topps controlaba el mercado. Pero hace 25 años, la industria de tarjetas presentó una nueva manera para intercambiar y jugar a juegos de batalla con tarjetas.

En 1999, Konami Digital Entertainment comenzó a producir las tarjetas Yu-Gi-Oh, basadas en las revistas de historietas y las series animadas de televisión japonesas. Esta creación se convirtió rápidamente en la serie de tarjetas coleccionables de mayor venta en el mundo.

En 2008, las tarjetas Yu-Gi-Oh representaron el 51 por ciento de las ganancias de la industria de tarjetas coleccionables, que asciende a 800 millones de dólares, según Superdata Research Inc., una empresa que se especializa en análisis de las tendencias en Internet. Para el año 2011, la empresa había vendido más de 25 mil millones de tarjetas en todo el mundo.

En el juego de Yu-Gi-Oh, hay dos jugadores que comienzan con una cantidad de “puntos de vida”. Ayudados por una calculadora, y muchas veces mediante cuentas mentales, los jugadores usan diversos tipos de tarjetas para agotar los puntos de vida de su contrincante. En el juego, los jugadores deben predecir las acciones del contrincante y actuar estratégicamente para ganar. El premio: el derecho a hacer alarde como vencedor, sentir orgullo y en algunos casos obtener una tarjeta valiosa.

El precio de cada tarjeta de Yu-Gi-Oh puede variar de unos pocos centavos a cientos o incluso un par de miles de dólares. El precio depende de la demanda y de la condición de la tarjeta. Con el tiempo, el valor de cada tarjeta fluctúa.

Los juegos con tarjetas como Yu-Gi-Oh resultan atractivos principalmente a varones entre 16 y 24 años de edad, pero Jonathan Sánchez, de 23 años y empleado de D. Card Collector, dice: “Me he llevado sorpresas. Nunca sé quién puede llegar a visitar la tienda”.

Jaime “Bubba” Rovero, de 45 años y encargado de la tienda Savy’s, dice que sus clientes son “principalmente chicos, personas del vecindario. Hay niños de 8 años y gente de mi edad. Incluso hay padres y abuelos que vienen con sus hijos”.

Un cliente cuidadosamente selecciona su compra en la tienda Savy’s en Boyle Heights. Foto de David Galindo.
Un cliente cuidadosamente selecciona su compra en la tienda Savy’s en Boyle Heights. Foto de David Galindo.

Un pasatiempo adictivo

Reyes sabe lo que se siente y dice que es un pasatiempo adictivo. Una vez cruzó el país para asistir a un torneo de Yu-Gi-Oh en Ohio, donde dice que le ganó a uno de los mejores jugadores del mundo.

También participa junto a decenas de otras personas en los torneos semanales locales que organiza por un pequeño cargo y patrocina la tienda Savy’s, y asiste con mucho entusiasmo a los eventos “Sneak Peek” (adelantos de nuevas tarjetas), donde hasta 100 personas esperan en fila antes de que abra la tienda.

A Rovero no le preocupa mucho la naturaleza adictiva de Yu-Gi-Oh. Considera que la tienda es un beneficio para el vecindario y un entorno positivo para los jóvenes.

Como coleccionista de tarjetas desde su infancia, ha sido testigo del auge y declive de las tarjetas de béisbol y las revistas de historietas. “Yu-Gi-Oh es solo un juego. Estas tarjetas pueden desaparecer mañana”.

David Galindo

David Galindo is a recent graduate of Bravo Medical Magnet High School. He enjoys running competitively, working with computers and traveling on buses. He now attends the University of Redlands. David...

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