Manager Stephen Sotelo greets his customers. Photo by Francisco Morales

Stephen Sotelo, el encargado, saluda a sus clientes. Foto de Francisco Morales
Stephen Sotelo, el encargado, saluda a sus clientes. Foto de Francisco Morales
El aroma de las carnitas colma el aire alrededor de las filas de personas que esperan frente a la puerta de Los 5 Puntos.

Los empleados conocen tan bien a algunos de los clientes, que ya saben de antemano lo que van a pedir.

Los clientes observan mientras los empleados cortan la tierna carne asada y la pesan en la balanza antes de envolverla en papel blanco. También se puede oír a los empleados amasar la masa para hacer tortillas detrás del mostrador.

Ubicada en la misma esquina de Boyle Heights desde hace casi 50 años, Los 5 Puntos es mucho más que una carnicería. Para muchos clientes es una institución en el vecindario, un lugar donde la tradición se funde con la comunidad. Y si bien la clientela local mantiene a la tienda muy ocupada los fines de semana, Los 5 Puntos se prepara para tener aún más clientela a partir de noviembre, cuando llegan personas de toda la ciudad de Los Angeles a encargar tamales y masa para las fiestas.

Stephen Sotelo, encargado e hijo del dueño, señala que las tortillas caseras y carnitas son los productos más llevados. La frescura y calidad es lo que nos diferencia de los otros mercados”.

“Las señoras están allí frente a los clientes preparando todo”, dice, refiriéndose a las tortillas y los tamales. “Hay muchas personas que dicen que sus productos son hechos a mano pero ponen la masa en esas prensas manuales. Eso no es realmente hecho a mano”.

Marina Ayala prepara tortillas y tamales en Los 5 Puntos. Foto de Francisco Morales
Marina Ayala, de 68 años, es una de las mujeres que prepara tortillas todos los días. Es una señora de complexión pequeña, con aire de abuela y cabello blanco que trabaja aquí desde poco después que Los 5 Puntos abriera sus puertas.

A lo largo del día, Ayala trabaja sin descanso, amasando la masa con las manos, moviéndose constantemente entre su mesada y el horno, ni siquiera deteniéndose para contestar preguntas. Dice que prepara entre 60 y 100 docenas de tortillas al día, dependiendo del trabajo que tenga la tienda ese día, y que la calidad y grosor de sus tortillas no se comparan con las que se venden en las tiendas. También prepara unas 40 docenas de tamales a diario.

Martín González, de 53 años, se crió en Boyle Heights y recuerda sus visitas a la tienda cuando era niño. Hoy vive en Alhambra pero lleva a sus hijos al mercado. “Las carnitas de aquí son excelentes”, dice González. “Todos está sazonado a la perfección y no hay tortillas como éstas en ningún otro sitio”.

Sotelo, que vende carnitas por $7.99 dólares la libra, dice que no está dispuesto a sacrificar nada en lo que se refiere a calidad. “A veces los clientes preguntan por qué nuestras carnitas son tan caras. Pero si le doy una libra de mis carnitas, seguro que no irá a otro sitio”, agrega.

En 1967, los padres de Sotelo, Vicent y Connie, abrieron Los 5 Puntos en su ubicación actual de César Chávez Avenue. Fue su segundo mercado. (Habían abierto su primer mercado en First Street en la década de 1950.) Con las carnicerías, la familia Sotelo intentaba recrear los tipos de mercados de sus pueblos de origen en los estados mexicanos de San Luis Potosí y Michoacán.

Desde sus inicios, Los 5 Puntos siempre ha sido un negocio familiar. Vincent, ahora de 91 años, se jubiló hace 15 años, dejando a su hijo a cargo de la tienda. Connie, de 71 años, todavía trabaja en el mercado por las tardes.

Los 5 Puntos cuenta con 11 empleados, y Sotelo afirma que hay muy poca rotación de personal. Al menos tres de las mujeres trabajan allí desde los comienzos de la tienda.

Sylvia, la hermana de Sotelo, vuelve a casa en diciembre para ayudar con los pedidos adicionales para las fiestas. “Cuanto más nos acercamos a la Navidad, más trabajo tenemos”, dice Sotelo. “Diciembre es el mes clave para los tamales y la masa para los tamales”.

Sotelo dice que mientras haya personas interesadas en preparar sus propios tamales, él venderá la masa. “Es muy grato ver cómo las terceras generaciones nos visitan con la abuelita para comprar la masa”, dice. “La a

Francisco Morales

Frankie Morales is a freshman at Los Angeles High School of the Arts. He hopes to attend a four-year university, such as Cal State Northridge or USC.

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