Yesenia Guerrero se graduó en junio de la Escuela Preparatoria Bravo y comenzó sus estudios universitarios en New York University en septiembre. Si bien el futuro parece ser muy prometedor para esta residente de Boyle Heights de 18 años de edad, todavía no sabe cómo pagará sus estudios una vez que finalice su primer año en la universidad.
Guerrero ha asumido un gran riesgo económico. Sus padres podrán contribuir 16,000 dólares durante el primer año, pero no podrán seguir colaborando después.

“Realmente quería estudiar en NYU y es un lugar excelente para estudiar ingeniería. Oí hablar de esto en una feria universitaria e investigué más al respecto”, dice Guerrero.

Si bien los salarios no han registrado cambios en más de 10 años, el costo de la educación universitaria ha aumentado significativamente. Con frecuencia, muchos estudiantes de color dependen de las subvenciones federales para estudiantes de bajos ingresos que puedan obtener, ya que no hay que devolver ese dinero. Pero estos estudiantes a duras penas pueden cubrir el costo de la universidad, según el Instituto para el Acceso y Éxito Universitario. En 2013, 7 de cada 10 estudiantes que se graduaban de la universidad tenían una deuda promedio de 28,400 dólares. Esto representó un aumento del 2% respecto del año anterior, según el Instituto.

The College Board señala que el costo promedio de la matrícula anual de una universidad pública que ofrece programas de cuatro años es de 9,139 dólares y de 31,231 dólares en el caso de una universidad privada. Para cubrir los gastos de alojamiento, manutención, libros y transporte se deben añadir miles de dólares más.

En la actualidad, se admite una cantidad mayor de estudiantes en las universidades, pero ese es solo el primer paso. Poder pagar los costos es el siguiente paso. Dado que la matrícula sufre aumentos casi todos los años, resulta muy fácil que los estudiantes se sientan agobiados.

A menudo los estudiantes de familias de bajos ingresos terminan cargando con la mayor parte de la deuda, ya que sus familias no pueden contribuir mucho o se ven obligadas a pedir préstamos bancarios con intereses altos para poder ayudar. La presión y las deudas a veces causa que los estudiantes abandonen los estudios, aunque de todas formas deben afrontar las deudas y probablemente deban aceptar un trabajo por un salario más bajo.

Monto probable de la deuda: 120.000 dólares

Si Guerrero continúa sus estudios en NYU durante los próximos cuatro años, es probable que cuando comience su carrera laboral tenga una deuda de 120,000 dólares o más entre matrícula, hospedaje y libros. Espera mantener un promedio de calificaciones (GPA) alto para poder recibir más becas.

La matrícula actual de NYU y los costos de vida estimados representan más de 70,000 dólares por año, lo que es semejante a la situación de muchas universidades privadas. Guerrero recibió de la universidad 36,000 dólares en becas al año, aunque de todas formas su familia debe pagar 34,000 dólares por año. Con ingresos familiares de 50,000 dólares al año, sus padres pueden aportar 16,000 dólares este año, pero no pueden determinar cuál será su ayuda para los años próximos.

Guerrero obtendrá los 18,000 dólares restantes en préstamos federales y bancarios para cubrir su primer año de estudios. En el caso de los préstamos federales con subsidio no se acumula interés mientras el estudiante está cursando, aunque los préstamos federales sin subsidio sí acumulan interés. Los términos de los préstamos bancarios para estudiantes varían según la institución bancaria.

En promedio, a los graduados universitarios le toma de 15 a 18 años pagar sus deudas.

Guerrero cree que vale la pena. “Sería mejor si fuera más barato, pero es para la educación”, dice Guerrero. “Además, la ingeniería ofrece buenos trabajos, así que podré devolver los préstamos rápidamente”.

Pero no siempre sucede esto. En promedio, los estudiantes que se gradúan de la universidad les lleva entre 15 y 18 años saldar sus deudas. A los estudiantes que no finalizan sus estudios les puede llevar incluso más tiempo terminar de pagar esos préstamos. Si bien muchos estudiantes comienzan sus carreras universitarias con optimismo, pensando que podrán devolver los préstamos, las finanzas a veces los sobrecargan y se ven obligados a cambiar sus planes.

Aunque la cantidad de estudiantes hispanos inscriptos en universidades con programas de dos y cuatro años ha aumentado más de 240% en los últimos 18 años, solo el 14.1% de los hispanos en todo el país cuentan con una licenciatura universitaria, según un estudio realizado por Pew Research Center en 2014. Según un informe elaborado en 2012 por el Centro para el Progreso Americano llamado “The Student Debt Crisis” (La crisis por deudas estudiantiles), el 74% de los latinos que abandonó la universidad lo hizo por motivos económicos.

Los expertos señalan que se deben considerar muchas cosas antes de pedir un préstamo para financiar los estudios, especialmente si se considera tomar préstamos sin subsidio de interés alto. Uno de los aspectos a tener en cuenta es el salario inicial promedio de la carrera que el estudiante espera tener, ya que esto afectará la cantidad de tiempo que le llevará devolver los préstamos. Los pagos anuales obligatorios de los préstamos para cubrir los costos de la educación no deberían representar más del 10% del salario inicial promedio en la profesión elegida por el estudiante.

Los diferentes títulos universitarios tienen distintos potenciales de ingresos, por lo tanto, devolver un préstamo después de obtener un título en ingeniería es más fácil que saldar los préstamos con un título en trabajo social. Si bien los salarios iniciales en el campo de la ingeniería promedian los 60,000 dólares anuales, el salario inicial de un trabajo para el que se necesita un título en humanidades puede rondar los 40,000 dólares.

A Michelle Thibeault, profesora de inglés en la Escuela Preparatoria Méndez, le llevó diez años saldar los préstamos que pidió para pagar sus estudios de grado. Ahora está pagando los préstamos que obtuvo para su título de maestría, que representan 125 dólares por mes durante 15 años. También está pagando los préstamos para cubrir los costos del primer año en la universidad de su hija, que le costará 150 dólares por mes durante 15 años. Thibealt dice que nunca pensó que le llevaría tanto tiempo. “Obviamente, pagar los préstamos escolares no es divertido, pero todos debemos hacerlo”.

Stephany Alencaster, que se graduó recientemente de la Escuela Preparatoria Bravo, rechazó la oferta de Yale University cuando recibió la oferta para completar sus estudios con todos los costos cubiertos en University of California, Merced.

Alencaster, que estudia ciencias biológicas, señala que inicialmente eligió Yale por su renombre, pero que luego de recibir casi 35,000 dólares en asistencia financiera de UC Merced, cambió de opinión.

“Te das cuenta de lo importante y serio que es el aspecto económico para ti”, dice Alencaster. “Supe en ese momento que no era el nombre lo que importaba realmente. Era yo lo que importaba y donde me encontraba lo que iba a hacer la diferencia”.

Optar por un centro universitario de la comunidad

Incluso con deudas, los estudiantes que se gradúan de la universidad son casi un tercio menos propensos a vivir en la pobreza que los graduados de la preparatoria, por eso es importante tener en cuenta que existen otras opciones además de pedir préstamos o no estudiar en la universidad.

Algunos estudiantes optan por asistir a colegios comunitarios antes de pasar a una universidad.

En vez de ir a la universidad directamente de la preparatoria, los estudiantes pueden elegir asistir un centro universitario de la comunidad durante dos años, lo que les puede ahorrar entre 12,000 y 66,000 dólares al año, dependiendo si la universidad alternativa era pública o privada.

Si bien algunos estudiantes desechan inicialmente la idea de elegir un colegio comunitario en vez de una universidad más prestigiosa de cuatro años, a otros les preocupa endeudarse.

Aileen Ramos, que se graduó de la preparatoria en 2015, eligió asistir a Santa Monica College ya que obtuvo una exención que cubría el costo de todas sus clases. “Estoy recibiendo una educación gratis y no tengo ninguna queja”, dice.

En el caso de los estudiantes indocumentados, estos deben enfrentarse a la dificultad adicional de no cumplir con los requisitos para recibir asistencia financiera federal, aunque es posible que puedan recibir asistencia estatal.  Algunos estados, entre ellos California, ofrece becas y subsidios para estudiantes indocumentados.

Yazmin Núñez, que se graduó de la Escuela Preparatoria Roosevelt y trabajó como periodista del Pulso de Boyle Heights, eligió asistir a Cal State University, Long Beach porque le ofrecieron una beca anual de 10,000 dólares. Con ese dinero puede vivir en la residencia universitaria y solo debe encargarse de pagar unos mil dólares de su bolsillo al año.

“Creo que no debes elegir una universidad por su fama, en vez debes pensar en lo que la universidad puede ofrecerte en el aspecto económico”, dice Núñez.

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