El siguiente artículo fue realizado como parte de un taller de escritura patrocinado por Boyle Heights Beat y Legacy LA:

Por Melissa Sosa

Desde que tengo memoria, siempre he visto a mi madre tomar una jeringa e inyectarse insulina por su diabetes tipo 2. Se mide la glucosa dos veces al día para determinar el nivel de azúcar en la sangre y no puede comer ningún tipo de dulces ni alimentos con azúcar.

Es difícil ser testigo de esta situación sin poder hacer nada para ayudar. Sé que no soy la única persona en el mundo que se enfrenta a esta situación, incluso en mi comunidad.

Me llamo Melissa Sosa. Tengo 17 años y curso el 11º grado en la Escuela Preparatoria Abraham Lincoln. Vive en una casa azul con tres dormitorios que comparto con otras 12 personas. La casa está ubicada a una cuadra del complejo de viviendas Ramona Gardens. Convivir con otras 12 personas puede ser un poco caótico, pero uno siempre puede contar con su apoyo al final del día.

Una de las principales preocupaciones que tengo en relación con nuestro vecindario es que vivimos en un desierto alimentario, lo que significa que no tenemos acceso a alimentos frescos. No hay supermercados cerca de Ramona Gardens y hay que conducir varias millas para obtener alimentos frescos y alternativas saludables, pero muchos residentes no tienen acceso a un automóvil para llegar a estos lugares.

Si bien tenemos acceso a ciertos servicios de transporte público, la parada del autobús más cercana a Ramona Gardens queda a unas tres cuadras de distancia, y para llegar allí hay que subir una cuesta bastante empinada que puede resultar cansador y abrumador. Nico’s es la única tienda en Ramona Gardens y algunos de los alimentos que allí se venden son costosos y/o de calidad dudosa. Un galón de leche allí cuesta 4 dólares. Algunas de las verduras se echan a perder al día siguiente y la carne es muy costosa.

Otro lugar donde se pueden comprar alimentos es en el camión de frutas y verduras. El camión de Don Trino ofrece alimentos frescos pero no es una cantidad suficiente como para que toda la comunidad tenga acceso a alimentos sanos y asequibles.  Además, Don Trino solo vende alimentos hasta agotar las existencias.

Vivir en un desierto alimentario puede tener como resultado sufrir diabetes, hipertensión y otros problemas de salud que pueden interferir con los estudios y la vida en general. Asimismo, no tener acceso a alimentos frescos y sanos conlleva a padecer altos índices de obesidad, diabetes e hipertensión. Una encuesta reciente indicó que más de tres cuartas partes de los residentes de Ramona Gardens sufren sobrepeso y casi la mitad de ellos son obesos. La encuesta relacionó estas cifras con la falta de acceso a alimentos frescos.

Ramona Gardens debe contar con más alimentos frescos y asequibles para garantizar la salud de los jóvenes y de las familias de la comunidad. De lo contrario, podría generar un importante problema de salud para las generaciones futuras.

También debemos contar con un servicio de transporte que ingrese a esta comunidad de 5.000 personas para evitar que los residentes deban caminar varias cuadras y empinadas cuestas para facilitar su acceso al transporte público y a los alimentos frescos, además de poder visitar otros lugares fuera de la comunidad.

Los residentes de Ramona Gardens deben exigir estas condiciones, ya que nadie más defenderá sus derechos y luchará por los deseos de la comunidad.

Antonio Mejías-Rentas

Antonio Mejías-Rentas is a Senior Editor at Boyle Heights Beat, where he mentors teenage journalists, manages the organization’s website and covers local issues. A veteran bilingual journalist, he's...

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