Altered curbs and crosswalks along César Chávez Avenue are part of the Great Streets Initiative of the City of LA and in accordance with its Vision Zero policy. Photos by Antonio Mejías-Rentas.

Siempre que Holivia Alatorré se encuentra cerca de la lavandería Lucy’s Laundry Mart ubicada en East César E. Chávez Avenue, no puede evitar pensar en su hija, Marlene, que murió allí hace tres años.

“Para mí, la zona alrededor de Lucy’s Laundry es muy peligrosa”, dice Alatorré. “Es peligroso para la comunidad, especialmente para los niños”.

En un mural frente al estacionamiento, que fue vuelto a pintar recientemente, aparecen palomas y rosas en conmemoración de las dos víctimas que fueron atropelladas y perdieron sus vidas a manos de una mujer ebria al volante durante una madrugada de junio de 2012. La mujer se encontraba conduciendo a una velocidad de 100 millas por hora en la autopista I-10 con el objetivo de librarse una persecución policial, antes de salir de la autopista por la rampa hacia César Chávez cerca de Britannia Street.

Esa noche, Marlene, de 19 años, se encontraba comprando comida en un camión de tacos local mientras su hermana la esperaba en el auto. La conductora, Elba Jiménez, atropelló a Marlene y a otra mujer, Claudia Fernández, de 38 años, madre de cuatro hijos, matando a ambas y también lesionando a dos personas en el camión, según los expedientes judiciales. Fue procesada por dos cargos de asesinato además de otros cargos y se encuentra en prisión cumpliendo una condena entre 15 años y cadena perpetua.

Holivia Alatorré sostiene una foto de su hija Marlene, quien murió en un accidente de tráfico en la César Chávez en 2012. Foto de Samantha Olmos.

Alatorré vive a una cuadra de distancia del lugar del accidente y recuerda haber oído un fuerte golpe esa noche. “Salté de la cama y salí corriendo descalza y en pijamas. Seguí corriendo y me pareció que eran millas, aunque solo estaba a la vuelta de la esquina”, dice.

César Chávez Avenue, una avenida considerada por muchos como el corazón de Boyle Heights, cuenta con la tasa más alta de accidentes entre automóviles, peatones y ciclistas, en comparación con otras calles semejantes de Los Ángeles, según la oficina del alcalde. También cuenta con una gran cantidad de basura y muchas aceras irregulares, lo que representa problemas para aproximadamente la cuarta parte de los residentes de Boyle Heights que no tiene automóvil y debe caminar a todas partes.

La iniciativa Great Streets busca cambiar esta situación realizando renovaciones a la calle conocida previamente como Brooklyn Avenue, con el objetivo de embellecerla y hacerla más segura. El tramo a remodelar se extiende desde St. Louis Street a Evergreen Avenue, unas dos cuadras de distancia del lugar donde Marlene fue atropellada.

A Alatorré, de 42 años y madre de cuatro hijos, así como a otros residentes, les preocupa la seguridad de ese tramo de nueve cuadras. Cree que deben construirse barreras para separar a los peatones de los conductores a fin de evitar accidentes.

Los residentes recibieron un trágico recordatorio de esos peligros a mediados de diciembre cuando un chofer que abandonó la escena atropelló a Raquel Díaz, una monja de 70 años de edad. Ella estaba cruzando la calle en la esquina de la calle Winter y la avenida Evergreen, unas cuantas cuadras al noreste del área señalada para las mejoras de seguridad. Díaz murió de sus heridas una semana después.

“Estos choferes de ‘hit-and-run’ deben ser atrapados y enjuiciados. Demasiadas personas inocentes mueren o resultan heridas”, dijo Monica Harmon, una activista comunitaria, en un boletín sobre el accidente de la monja enviado el día después de que esta fuera atropellada.

La iniciativa Great Streets, propuesta por el alcalde Eric Garcetti, busca atender las necesidades de los residentes de la comunidad, desde la seguridad al embellecimiento, así como también la construcción de lugares de encuentro para la comunidad. Lanzada en el 2013, pero ampliada a Boyle Heights a partir de este año, la iniciativa realizará mejoras provisorias en 15 calles ubicadas en distritos de todo Los Ángeles, y existen mejoras permanentes planificadas si se logra obtener más fondos.

Las autoridades y los residentes, como Martín, hermano de Marlene Alatorré -que creció en Boyle Heights y regresó a vivir allí- hace tiempo que espera que se realicen mejoras en esta calle. “La ciudad y la comunidad necesitan hacer oír su voz y comenzar a hablar sobre cómo podemos hacer que este lugar sea más seguro para los peatones”, afirmó.

En 2008, la Agencia de Reurbanización Comunitaria de Los Ángeles comenzó a trabajar con el concejal José Huízar para planificar las posibles obras en esta calle con fondos públicos. Sin embargo, el estado obligó a todas las agencias de urbanización de la ciudad a disolverse en 2012 para ahorrar dinero, lo que canceló las obras planificadas para César Chávez.

Desde agosto, las cuadrillas de la construcción han añadido pintura roja, postes de seguridad a la altura de la cintura y macetas de flores en las intersecciones, como se establece en el plan de 2008.

El proyecto se encuentra en etapa inicial y Garcetti está buscando más comentarios y opiniones de los residentes de la comunidad.

Según Garcetti, se espera gastar en César Chávez un subsidio de Metro de 5 millones de dólares, que es una combinación de dólares estatales y federales.

“Queremos mostrar mejoras y prosperidad en César Chávez”, afirmó Garcetti en una declaración. “Si podemos hacerlo y las personas se enorgullecen, examinaremos cuál será nuestra próxima calle en Boyle Heights.”

César Chávez Avenue cuenta con rampas desde las autopistas 5 y 10, lo que causa un gran flujo de tránsito. Valentine Solís, residente local de 44 años, afirma que en el último año estuvo a punto de ser atropellado varias veces por automóviles al cruzar César Chávez. “Las personas están acostumbradas a seguir de largo por esta calle sin frenar”, dice. Señala que los conductores deben ser más conscientes porque los peatones no pueden hacer mucho para protegerse de los vehículos que avanzan a gran velocidad.

Jack Rovero, propietario de un negocio local, afirma que hace tiempo que espera estas reformas y ha sido testigo de los varios cambios que ha experimentado César Chávez a lo largo de los años. A Rovero le preocupa el impacto de las aceras rotas cerca de su negocio y de las demás tiendas.

“Esto podría ayudar a los negocios pobres”, dice. “Tengo un negocio por eso entiendo a toda esa gente”.

Rovero, de 80 años y propietario de El Norteño, vende sombreros Stetson, botas, vestimenta y accesorios para vaqueros. Con la mejoras ya realizadas en César Chávez y St. Louis Street, donde se ubica su negocio, espera tener un mayor flujo de peatones del vecindario.

“Las personas que visitan mi negocio vienen de otros lados”, dice Rovero, mientras regentea su negocio vacío. “No son de este vecindario. Me gustaría ver a más personas de aquí, atraerlos con algo para que más personas vengan”.

“Al principio, pensé que las mejoras no iban a funcionar porque había cosas más importantes para hacer, como las aceras que estaban todas rotas. Pero ahora veo que las mejoras han dado resultado”.

Dentro de un año, el plan de la iniciativa incluye renovaciones permanentes, como extensiones en las de hormigón, reemplazo de árboles y aceras, y la creación de “parklets”, espacios en la calle donde las personas pueden congregarse. Otras mejoras semejantes ya pueden verse en otras zonas a los alrededores, como en el centro de Los Ángeles.

Los residentes han tenido algunos meses para adaptarse a los cambios en la calle más transitada de la comunidad y ya han formado sus opiniones al respecto.

Tenoch Xipilli, de 30 años, residente de larga trayectoria, cree que el vecindario debería enfocarse en otros temas también. “No es algo malo, pero quizás podríamos usar el dinero en cosas mejores, como la limpieza de las calles”, afirma. Hay basura por todos lados y en todo momento”.

Según la oficina de Garcetti, este proyecto es una oportunidad de reanalizar temas olvidados durante mucho tiempo.

Garcetti ha consultado con el concejal Huízar y los departamentos municipales, como el transporte, para definir la visión y las metas del proyecto.

Alatorré señala que el accidente de su hija afectó a muchas personas. Ella y el hermano de Marlene, Martín, obtuvieron la custodia legal de la hija de Marlene, Mía, de 5 años. También causó que Martín se convirtiera en consejero comunitario para casos de crisis. “Toda la comunidad se unió y me ayudó. Nunca en mi vida pensé que tendría que enterrar a uno de mis hijos”.

Todos los años, la gente se reúne para conmemorar las vidas de las dos residentes que perdieron sus vidas. Es hermoso que estén trabajando para que la comunidad esté mejor”, señala. “Hay mucho dinero para que esta comunidad se pueda acomodar”.

Este artículo fue actualizado el 2 de marzo para corregir el nombre de la mujer que mató  a dos mujeres en el accidente de junio de 2012.

Samantha Olmos es estudiante periodista del Pulso de Boyle Heights.

Foto superior: Postes de seguridad protegen a peatones que cruzan la Avenida César Chávez en Boyle Heights. Foto de Antonio Mejías-Rentas.

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