El juez José Sandoval habla con los participantes del Tribunal de Adolescentes sobre las reglas y procedimientos. / Foto de Andrew Román

Ray Santana, de 59 años, y José Sandoval, de 55 años, son jueces del Tribunal Superior de Los Angeles que estudiaron en Boyle Heights y ahora sirven como voluntarios en el Tribunal de Adolescentes de la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt. Si bien cada uno tuvo una infancia diferente en el Este de Los Angeles, ambos regresaron para servir a su comunidad.

Las calles de Boyle Heights han cambiado mucho en los últimos 40 años cuando estos dos hombres eran adolescentes. Pero hay dos cosas que se mantienen: muchas familias tienen dificultades económicas y dificultad para mantener a los adolescentes lejos de los problemas.

Ambos jueces ven las ventajas del Tribunal de Adolescentes, que depende de la comunidad para ayudar a los jóvenes a aprender de sus propios errores.

Sandoval cree que un jurado compuesto por pares ayuda al adolescente acusado. Los adolescentes “comprenden cómo es su vida… saben lo que está pasando”, dice. “El adolescente va a estar en una posición mucho mejor para determinar la verdad”.

Santana señala que el Tribunal de Adolescentes puede tener un resultado más positivo que el tribunal penal, ya que “cuenta con la participación de la comunidad, de los padres y de los estudiantes”.

Santana es exalumno de la escuela Roosevelt. Se enfrentó a muchos de los mismos problemas que hoy tienen los estudiantes: “bajos ingresos, mucha desconfianza en la autoridad, en la policía y en los jueces”.

Primos en pandillas
Santana sintió el deseo de convertirse en abogado debido a las dificultades de su propia familia con la ley.

En el hogar familiar ubicado en la intersección de las calles Second y Soto, el estudioso Santana vivía con su madre muy trabajadora, sus hermanos menores y sus abuelos. Su padre casi nunca estaba en casa. Los primos de Santana, que eran miembros de pandillas, siempre estaban en problemas. Pero él tuvo un tío muy estricto que “fue una buena influencia para m픝, dice. “Me hacía copiar palabras del diccionario. No era un castigo, era algo para aprender”.

Santana conocía muy bien la actividad de las pandillas en su vecindario. Pero el ser muy aplicado en los estudios le trajo cierta atención no deseada. “Cuando volvía a casa después de la escuela, a veces tenía que cruzar a la otra acera, para evitar a algunos miembros de pandillas”, señala Sandoval. “No creo que les caía muy bien por mis libros”.

Ray Santana es juez del Tribunal Superior de Los Angeles y voluntario en el Tribunal de Adolescentes./ Foto de Andrew Roman

Las dificultades económicas de su familia motivaron a Santana a concentrarse en sus estudios. Mientras que algunos de sus primos continuaban relacionándose con las pandillas, Sandoval estudió derecho y se convirtió en abogado.

Obtuvo una beca completa para asistir a la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, pero un año después se transfirió a la Universidad de Stanford, en el Área de la Bahía de San Francisco, para estar más cerca de su hogar. También recibió una beca completa en Stanford, donde obtuvo su licenciatura en ciencias políticas y cine, y continuó sus estudios para obtener una maestría en educación. Después asistió a la Facultad de Derecho Boalt Hall de la Universidad de California, Berkeley.

Santana trabajó como abogado durante 30 años y hace tres años fue nombrado juez.

Oyó hablar del Tribunal de Adolescentes cuando era abogado y comenzó a participar después de convertirse en juez. Se integró al Tribunal de Adolescentes hace un año y medio porque deseaba retribuir a su comunidad. “No lo hago como una obligación”, dice. “Lo hago porque realmente lo disfruto”.

Inspirado en los programas de televisión
Sandoval creció cerca de las calles Whittier y Lorena y asistió a escuelas católicas, incluyendo la Escuela Preparatoria Salesiana Obispo Mora de Boyle Heights. Dice que cuando las personas se enteran del lugar donde vivió su infancia, no saben qué decir. Señala que muchas personas “tienen esta imagen del Este de Los Angeles: un montón de pandilleros y violencia, donde ocurren cosas terribles”. Dice que no vio mucho de esa realidad cuando vivía aquí. “Éramos pobres, pero hacíamos lo mejor que podíamos”.

Durante su infancia, Sandoval dedicó mucho tiempo a ayudar a su padre, que era carpintero. “Me molestaba porque no podía salir a jugar”¦ pero era lo que tenía que hacer”, señala. Sandoval dice que le interesó el derecho gracias a los programas de televisión que veía, como “Perry Mason”.

Cuenta que deseaba irse de California y solicitó admisión en universidades lejos del hogar. Se graduó de Harvard en Boston y luego regresó a California para asistir a la Facultad de Derecho de Berkeley, de la que se graduó en 1981.

Después de ejercer la abogacía durante 21 años, fue nombrado juez en diciembre de 2000. Cuando comenzó el Tribunal de Adolescentes en la escuela Roosevelt, hace tres años, comenzó a trabajar como voluntario. Recibió un premio de la Universidad del Sur de California (USC) en reconocimiento de su labor en este tribunal.

Sandoval espera que los adolescentes que participan en el Tribunal de Adolescentes aprendan algo sobre el proceso legal y les atraiga esta carrera. “Quiero que todos estos chicos comprendan que algún día pueden llegar a hacer mi trabajo”, dice.

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