Por Brooklynn Mendoza

Rubén Guevara, un reconocido músico, cantante-compositor y autor, publicó recientemente su obra autobiográfica “Confessions of a Radical Chicano Doo-Wop Singer” (Confesiones de un cantante radical chicano de doo-wop, University of California Press, 2018). Nació en Boyle Heights en 1942 y desde una temprana edad tuvo un alto nivel de conciencia sobre la realidad de su comunidad y la discriminación racial. Combinó el activismo con su trabajo como líder de una banda musical, pero un viaje a México a comienzos de los años setenta le abrió los ojos. Allí adoptó el nombre “Funkahuatl”. 

En una entrevista realizada vía Zoom habló sobre su pasado y los proyectos que tiene en mente llevar a cabo en el futuro. Compartió su percepción sobre Boyle Heights, su experiencia como músico desde la década de los sesenta y ese viaje a México que le cambió la vida. 


Esta entrevista fue corregida y revisada para lograr tanto la longitud como la claridad adecuadas. Puede escuchar la entrevista completa aquí:

Rubén Guevara: Bueno, mi nombre de nacimiento es Rubén Guevara, pero mi apodo es “Funkahuatl”.

Rubén Funkahuatl Guevara en 2018. Foto de Oscar Vargas

Pulso de Boyle Heights: ¿Cuántos años tiene?

RG: Tengo 78 años de mucha vida.

PBH: No parece que tuviera 78 años. ¿Dónde vive?

RG: Vivo en Boyle Heights.

PBH: Me dijeron que formó parte de una banda cuando tenía veintipocos años, durante los años sesenta y setenta. ¿Cuál fue su inspiración para unirse a una banda?

RG: Es una historia un poco larga, pero se las voy a resumir. Nací en una familia musical. Mi padre era cantante, así que aprendí a cantar con él. Él formaba parte de un trío famoso en México llamado “Trío Los Porteños” y así aprendí a cantar boleros y rancheras cuando era niño. Luego, con el paso de los años, empecé a cantar canciones del estilo ritmo y blues en la escuela preparatoria. Y en el año 1961 grabé mi primer sencillo. Fue parte de un dúo de doo-wop. Nos llamábamos “The Apollo Brothers” (Los hermanos Apolo). También canté durante los años sesenta y fui parte de un programa de televisión en 1965 con Tina Turner y Bo Diddley como solista. Tuve la oportunidad de ser parte del programa de televisión nacional “Shindig” de ABC. Y luego en el año 1971 comencé a hacer teatro. Escribí una obra de teatro en contra de la guerra de Vietnam llamada “Who Are the People?” (¿Quién es el pueblo?). Era una protesta contra la cantidad desproporcionada de estadounidenses de ascendencia mexicana que morían en la guerra de Vietnam. Ese fue mi primera obra de teatro, mi primera forma de activismo, como artista chicano activista. 

En 1972 conocí a Frank Zappa. Era un artista de rock famoso. Su banda, llamada “Mothers of Invention” (Madres de la invención), sacó un álbum bajo el nombre “Cruising with Ruben and the Jets” (De travesía con Rubén y los jets) en 1968. No fui parte de eso. Conocí a Frank en 1972 y le dije que me dedicaba al teatro rock y consideré su idea sobre el álbum de Rubén como una obra de teatro rock. Porque era algo muy experimental. Me pareció que era algo bastante loco y arriesgado estar haciendo algo así a fines de los sesenta, cuando la música se trataba básicamente de música psicodélica y mucho rock alocado, y así nos hicimos amigos.

Portada de Rubén y los Jets “Con Safos”.

Le gustó la idea de que yo la llevara al escenario y armara una banda, y así formamos el grupo. La mayoría de los integrantes eran del Este de Los Ángeles, de Boyle Heights, y con ellos grabamos dos álbumes. El primero se llamó “For Real” (De verdad) y Frank fue el que lo produjo. Recorrimos el país con su banda e hicimos presentaciones con bandas famosas, como “Three Dog Night”, “T Rex” y muchas más.

La banda se separó a comienzos de 1974. Pero sacó dos álbumes. El segundo se llamó “Con Safos”, un nombre con muy buena onda buena onda. Es un término chicano referido a los grafiteros en los años cuarenta y cincuenta. Solíamos agregar una “c barra s” debajo del grafiti que protegía el nombre y así nos protegíamos. También significa libre de peligro. Soy alguien y si no te gusta, es tu problema. Resultó ser un sello y una carátula muy original porque incluía grafiti en “cholo”, el tipo de escritura chicana. Fue la primera vez que un sello discográfico sacaba un álbum con grafiti chicano en la carátula del disco.

Rubén Guevara, residente de Boyle Heights, durante una entrevista con el estudiante de BHB Brooklynn Mendoza. Captura de pantalla de la llamada Zoom.

Quería volver a hacer teatro y componer una obra sobre la historia de los chicanos. Tomé unas clases sobre estudios chicanos en el centro universitario LA City College y quedé fascinado con la historia de mis antepasados, mis raíces indígenas. Viajé a México a finales de 1974 y mi deseo era visitar los caminos de Palenque y las ruinas mayas. Mientras estuve allí y subía los escalones de las ruinas, buscaba tener una mayor comprensión…. en México no me tratan como a un mexicano. Pero en Estados Unidos me tratan como mexicano, por lo tanto, este viaje me generaba una contradicción en mi identidad. Mientras subía los escalones de las ruinas, recordé mi clase de estudios chicanos en la que aprendí que el término “chicano” no se refiere a grupo étnico. Es un término de fines políticos. Se refiere a una persona estadounidense de ascendencia mexicana que lucha por los derechos de su pueblo. Y pensé sobre eso y me dije, así es. En ese momento pensé que, si un artista chicano es alguien que crea arte como reflejo de la comunidad, de la cultura, es en cierta manera un escultor cultural. Y pensé: “Así lo haré, me convertiré en un escultor de la cultura chicana”. Crearé una escultura de mi cultura, a través de la escritura, a través del teatro y de la música.

“Mientras subía los escalones de las ruinas [en Palenque], recordé mi clase de en la que aprendí que el término “chicano” no se refiere a grupo étnico. Es un término de fines políticos. Pensé sobre eso y me dije, así es. En ese momento pensé que, si un artista chicano es alguien que crea arte como reflejo de la comunidad, de la cultura, es de cierta manera un escultor cultural. Y pensé: ‘Así lo haré, me convertiré en un escultor de la cultura chicana.’”

Decidí regresar a Los Ángeles y escribir sobre nuestra historia y experiencias como pueblo, desde la invasión al momento actual. Compuse una obra llamada “C barra S [C/S]”, que la pueden encontrar en YouTube. Es una historia sobre los mexicanos en Los Ángeles, una especie de recorrido a través de 3000 años sobre nuestra historia. La hice con un ritmo muy funk, muy contemporáneo, y es una obra recitada. Así que fue realmente una de las primeras grabaciones de hip hop chicano. Aunque la compuse en 1975, luego de regresar del viaje, no se hizo pública hasta el año 1983 en un disco que produje junto a varias bandas del Este de Los Ángeles que se llamó “Los Angelinos, the Eastside Renaissance” (Los angelinos, el renacimiento del Este de Los Ángeles). El New York Times realizó una crítica positiva del álbum que reflejó entusiasmo por ver que había mucha más variedad de música chicana que la de Ritchie Valens.

Y continúe escribiendo teatro, poesía y obras sobre temas relacionados con los chicanos y nuestra historia, sobre nuestras experiencias y problemas actuales, sobre la inmigración. 

PBH: Me acabo de enterar de que hace un par de años escribió un libro. ¿Cuál fue el motivo para escribir el libro y que aprendizajes le dejó?

RG: Tuve un excelente maestro y mentor. George Lipstiz, profesor de estudios sobre afrodescendientes de la Universidad de California en Santa Bárbara. Lo pude conocer en 1998. Me dijo que hacía diez años que usaba mis obras para sus clases, eso me dejó perplejo. Me dijo que debía escribir una autobiografía. En ese momento, en 1998, no estaba preparado. Le dije: “No, eso es algo muy serio. No puedo escribir. No creo que pueda hacerlo”. Y siguió pasando el tiempo, y en 2012, cuando asistí al funeral del famoso músico, Johnny Otis, allí me lo encontré. Después de aquella conversación, me acerqué y le dije: “George, ahora estoy listo para escribir el libro. Este año voy a cumplir 70 años. Más vale que lo haga ahora, mientras pueda”. Y él me contestó: “Ok, te voy a ayudar”. 

Así se convirtió en mi corrector de textos. Dediqué tiempo al libro de a ratos, durante unos siete años. Comencé en 2012 y se publicó en 2018. Tuve la suerte de que lo publicara The University of California Press. Y se está convirtiendo en un texto de lectura obligatoria en muchas clases de estudios chicanos del país, lo que es fantástico. Sí, es impresionante, de verdad. Y el motivo por el cual escribí el libro era la oportunidad de dar una mirada a mi vida, a los altibajos, a lo positivo y a lo negativo, así mis hijos me podrían conocer mejor. Y quizás yo también pudiera aprender sobre mis errores y ser una mejor persona. Como hombre, como artista y como padre. Lo escribí con mucha franqueza; si iba a escribir una autobiografía, tenía que ser auténtica e incluir lo bueno, lo malo y lo feo. 

Le puse como título “Confessions of a Radical Chicano Doo Wop Singer”.

PBH: Un título largo.

RG: Es un título largo, sí, pero quería captar la atención de la gente e incluir el término “chicano” en el nombre. Aunque ahora está un poco pasado de moda, quería ser fiel a ese término, porque eso fue lo que me ayudó formar mi propia identidad.

Me invitaron al Smithsonian Institute en Washington, DC. El próximo año van a realizar un programa llamada “Presente, the Latin Art of America” (El arte de los latinos de Estados Unidos, presente) y estaré incluido en esa exposición.

“Decidí crear mi arte, arte de protesta en algún sentido, por todas las cosas que estaba protestando, excepto por los Jets. El tiempo con la banda los Jets fue en general música recreativa. No era muy en serio. El único aspecto político era que era una de las únicas bandas chicanas del Este de Los Ángeles que logró reconocimiento a nivel nacional.”

PBH: Está muy bien.

RG: Además, el año que viene voy a ser parte de una exposición en el Museo de Arte Vicente Price en el East LA College. Y también haré una presentación allí con mi banda, los “Eastside Lovers” (Los amantes del Este de Los Ángeles). 

Saqué un disco con ellos en 2010, mi primer álbum como solista. La banda es nueva y el contenido es original, me llevó unos 30 años componerlo y hacerlo, pero finalmente lo logré. Ese disco ya salió. Tuve la suerte de poder lograr algunas cosas de mi lista de deseos, así que estoy al día. Y tengo el gran orgullo de contarles que mi hijo menor está produciendo un documental sobre mi vida.

PBH: ¡Fabuloso! Mencionó que tiene un apodo. No quiero pronunciarlo mal, ¿me lo repetiría?

RG: “Funkanuatl”. En inglés lo pronuncio como “funk a waddle”. Quise elegir mi propio nombre para el libro. Quería que fuese mi declaración de independencia, de que tengo una identidad propia. Esa es la persona que elijo ser y no el nombre que me dieron al nacer.

PBH: Tanto en el plano profesional como personal, ¿cuál diría que es el logro por el que siente más orgullo?

RG: Tengo unos cuantos años… diría que han sido muchos. En septiembre de 2019, trabajé como voluntario de una organización llamada Nikkei Progressives en Little Tokyo. Son un grupo de acción política. Organizaron un concierto a beneficio de personas en busca de asilo político y niños en centros de detención para entregarles mochilas con insumos. Participaron varios artistas y grupos, como Quetzal, una banda del Este de Los Ángeles, Aloe Blacc, cantante de ritmo y blues, y Alice Bag, una cantante de estilo punk de larga trayectoria. Fue un gran evento. Lo hicimos en el teatro Aratani, en Little Tokyo, y se agotaron las entradas.

No podría creerlo. Me sorprendió totalmente. Ayudé a organizar ese concierto. En verdad, creo que fue uno de los logros más importantes como activista, ver que ese evento se hacía realidad.

También compuse una versión de mi libro adaptada al escenario que se presentó en un pequeño teatro de Boyle Heights llamado Casa 0101. No sé si lo conocen. 

PBH: Sí.

RG: Hice nueve presentaciones de esta obra unipersonal basada en mi autobiografía, llamada “Confessions of a Radical Chicano Doo-Wop singer”. Llevaba aproximadamente 30 años sin hacer teatro. Fue una oportunidad para regresar al teatro y hacer lo mío. Es una obra unipersonal, dirigida por un gran director, Dan Kwong. Hicimos nueve presentaciones y en casi todas se agotaron las entradas. Fue en 2016 y 2017. Creo que ese fue uno de mis logros más importantes… volver al teatro y hacer esa obra, basada en mi vida, fue realmente un gran logro.

Pero estoy seguro de que estaré muy orgulloso del documental que está haciendo mi hijo. Creo que ese será el logro más importante de todos.

El músico, escritor y activista Rubén Funkahuatl Guevara con sus memorias “Confessions of a Radical Chicano Doo Wop Singer” en su casa de Boyle Heights en 2018. Foto de Oscar Vargas.

PBH: Será muy especial ver su vida desde esa perspectiva.

RG: Sí, mi hijo está haciendo un excelente trabajo. Es increíble. Es una persona genial. Es joven, tiene 33 años, estudió en la escuela de cine de NYU y también en UCLA. Es muy capaz, brillante, no lo digo porque sea mi hijo, pero realmente es muy inteligente. Es un gran escritor y buen productor, así que ya veremos cómo será el producto final. Espero que esté disponible para el otoño. Será parte de una serie en KCET llamada “Artbound” (En clave artística). Son los productores. Será un programa de PBS en televisión nacional.

PBH: Fantástico.

RG: Hay otras cosas que también quiero hacer. Hay un libreto que me gustaría adaptarlo al teatro. Se llama “Land of a Thousand Dances” (La tierra de las mil danzas) y trata sobre el Este de Los Ángeles en la década de 1960, durante los inicios del Movimiento Chicano. También había una gran movida musical en el Este de Los Ángeles en los años sesenta. Hablaré sobre eso. 

Y además estoy trabajando en otra obra. Se llama “Masao and the Bronze Nightingale” (Masao y el ruiseñor de bronce) y espero poder presentarla en el teatro Casa 01. Cuenta la historia de un típico hombre estadounidense de ascendencia japonesa de los años cuarenta y se ubica en Boyle Heights. Había pachucos japoneses en Boyle Heights en esa época.

PBH: Fabuloso. 

RG: También estoy escribiendo una obra de ficción. Acabo de empezar y estoy armando una recopilación de mis obras. Espero en que se convierta en un libro.

PBH: Retomando lo que hablábamos sobre el activismo, hay muchas cosas que están sucediendo ahora. Muchas protestas. ¿Siempre ha sido un activista?

RG: En mi caso, se remonta a los años sesenta. En 1966 hubo una gran manifestación en Hollywood. La policía intentaba desarticularla y hubo muchos casos de violencia policial contra los que llamábamos “hippies” en aquel entonces, gente de pelo largo. Solíamos congregarnos frente a una cafetería llamada “Pandora’s Box” ubicada en Sunset y Crescent Heights, y la policía iban a allí a arrestarlos y a golpear a los muchachos.

Decidí crear mi arte, arte de protesta en algún sentido, por todas las cosas que estaba protestando, excepto por los Jets. El tiempo con la banda los Jets fue en general música recreativa. No era muy en serio. El único aspecto político era que era una de las únicas bandas chicanas del Este de Los Ángeles que logró reconocimiento a nivel nacional. Así que en cierto sentido era una afirmación política.

Y sigo haciendo protesta. Siempre seré un activista de alguna forma. Soy un artista activista chicano, así que así moriré. Luchando y sin bajar los brazos. Así será. Seguramente. De una manera u otra.

PBH: ¿Cuánto hace que vive en Boyle Heights y que aspectos de la comunidad le llaman la atención?

RG: Nací en Boyle Heights en el Hospital White Memorial. Nos mudamos. Mi padre, como les comenté, era músico. Vivimos en varios lugares de la ciudad y en otros sitios. Regresamos aquí en 1982. Vivíamos al lado de Manuel Tepeyac, ahí nomás.

PBH: Sí, claro. A mi padre le encanta.

RG: Ahí nomás, en las calles Evergreen y Forest. Viví allí mucho tiempo. Me fui y volví. Hace más de 30 años que soy parte de Boyle Heights. Vivo en el mismo lugar aquí hace casi 20 años, así que tengo muchas raíces en Boyle Heights.

Escribí mucho sobre la historia de Boyle Heights y es el aspecto central que realmente me encanta. Es una historia de culturas que se encuentran y se unen para luchar por causas comunes, ya sea el racismo, la vivienda, la inmigración, y para mí ese es el principal legado de Boyle Heights.

En cuanto a lo que me gusta, tengo mucho respeto por la historia de Boyle Heights. Es una historia multicultural magnífica. Los que conocen algo de Boyle Heights saben que aquí hay afrodescendientes, personas de ascendencia japonesa, china, judíos y por supuesto personas de ascendencia mexicana. Fue una de las primeras comunidades multiculturales de Los Ángeles. Y lo mágico es que todos convivimos sin problemas. Así es. Creo que sirve como modelo de una comunidad multicultural a nivel nacional, ya que podemos convivir todos de buena manera.

Escribí mucho sobre la historia de Boyle Heights y es el aspecto central que realmente me encanta. Es una historia de culturas que se encuentran y se unen para luchar por causas comunes, ya sea el racismo, la vivienda, la inmigración, y para mí ese es el principal legado de Boyle Heights. Y ha logrado mantenerse unida como comunidad. Ha cambiado mucho en los últimos tiempos. 

PBH: Así es. 

RG: Se está mudando mucha gente nueva que no conoce realmente la historia. Es decir, no está mal que se muden, pero tienen que respetar la comunidad. Hay que saber sobre su historia. Hay que entender de qué se trata. Tener un alquiler económico no puede ser el único motivo. Hay que saber sobre su historia y sus raíces. Hay que sentir respeto y contribuir con la comunidad. Realmente contribuir. Apoyarla. No veo mucha de esta actitud en las personas que se están mudando al vecindario.

But there’s a lot of infighting, you know, over the gentrification issue. Friends of mine, you know, are Hay muchas peleas internas por el tema de la gentrificación. Amigos míos que están enfrentados por este tema. Genera tensión. Pero se va a solucionar. Va a arreglarse. Lleva tiempo.

PBH: Le agradezco por esta entrevista, por permitirme conocerlo y por tomarse el tiempo para reunirnos.

RG: Muchas gracias a ti, Brooklyn, te agradezco tu dedicación y tu interés. Espero que haya sido útil.

This is an abridged version of an interview recorded as part of “Voices/Voces,” a storytelling project that aims to connect youth reporters with Boyle Heights and East LA elders.  Voices/Voces was a 2020 finalist in (and partially funded by) the LA2050 Grants Challenge. It is also partially funded by the Snap Foundation.





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