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Por Samantha Nieves

Jaime Cruz afirma que crecer en City Terrace fue como atravesar un período de “renacimiento del conocimiento”. Cruz recibió el impacto de su entorno a una edad temprana, mientras veía a su padre organizar a grupos de trabajadores del ladrillo y la arcilla. Comenzó a participar de movilizaciones sociales cuando era estudiante y fue parte de muchas protestas, especialmente los paros del Este de Los Ángeles en 1968 y la Moratoria Chicana de 1970.

Cruz comparte en esta entrevista sus experiencias como organizador de movilizaciones sociales, estudiante y atleta, e incluso como conductor de un programa de televisión.

Esta entrevista fue corregida y revisada para lograr tanto la longitud como la claridad adecuadas.

Pulso de Boyle Heights: ¿Podría contarnos cuál es alguno de sus primeros recuerdos?

Jaime Cruz: Nací en Phoenix, Arizona. En aquel momento, el único lugar que mi padre y mi madre podían alquilar era en los campos de detención de personas de origen japonés, que con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se encontraban repartidos por todo el país. Los primeros dos años de mi vida los pasé en uno de esos campos.

Mi padre trabajaba para la Armada. Es irónico porque después de servir en la Segunda Guerra Mundial, ese era el único lugar que podían alquilar por ser mexicanos. Allí comenzaron muchas cosas, mi padre fue evolucionando hasta convertirse en organizador sindicalista, y luego él y mi madre nos trajeron al Este de Los Ángeles.

PBH: Entonces pasó los primeros dos años de su vida en esas viviendas del campo de concentración y luego se mudó al Este de Los Ángeles a los tres años de edad, ¿es correcto?

JC:  Sí. Mi padre fabricaba ladrillos, se convirtió en capataz de un taller de trabajadores de ladrillos y de arcilla y con el tiempo llegó a ser organizador y lo enviaron a Los Ángeles a trabajar en la organización de los sindicatos. Crecí en la zona de City Terrace y allí asistí a la escuela primaria, secundaria básica y preparatoria. Con el tiempo mi padre se convirtió en el vicepresidente del Sindicato Internacional de los Trabajadores de Ladrillos y Arcilla. Solía acompañarlo a estas reuniones, que fue otro aspecto que tuvo un gran impacto en el camino que tomé en la vida.

Jaime Cruz durante entrevista Zoom.

“City Terrace siempre ha sido una comunidad política única en muchos aspectos… era como una pequeña ciudad en una ciudad. Teníamos nuestro propio médico, abogado, dentista, farmacia, mercados, incluso teníamos nuestra propia sala de cine allí, el espectáculo City Terrace. Si está familiarizado con City Terrace, verá la iglesia de Santa Lucía, el gran techo verde y azul aguamarina sólida. Lo vimos por primera vez subiendo… solíamos ir al espectáculo. Diablos, en ese entonces ir al cine nos costaba 25 centavos, pero cuando la iglesia de Santa Lucía reemplazó el espectáculo de City Terrace, pensamos que se iban a poner como una Casa Internacional de Panqueques, por el color del techo en ese momento.”

PBH: ¿Cómo era ser un adolescente en esa época?

JC: Bueno, siempre en la vida me he sentido llamado a hacer ciertas cosas cuando considero que deben ser abordadas. Estudié en la Escuela Primaria Harrison y en aquella época la discriminación era algo corriente, realmente no se valoraba para nada la cultura mexicana. Todos los años teníamos el Baile del día de mayo, que incluía bailes tradicionales como el “square dancing” y otras cosas del estilo, y me suspendían todos los años porque yo me negaba a bailar esos bailes anglosajones. Finalmente, cuando cursaba el sexto grado, la escuela permitió incluir bailes mexicanos y yo bailé la danza del sombrero mexicand. Ya desde niño siempre sentí que debía defender nuestros derechos. Mucho de todo esto tiene que ver con entender lo que es la organización sindical y lo que aprendí de mi padre y de mi madre sobre la importancia de la movilización social y la lucha por los derechos. 

“[Mi padre] era un hombre rana de la Marina. Me apoyó en mi oposición a la guerra. Y él apoyó que me negara a ser admitido. Porque entendió que la guerra de Vietnam era una guerra injusta y se separó de muchos grupos conservadores. Fue miembro del Comité Central Demócrata del Condado de Los Ángeles durante varios años.Pero él me apoyó como mi madre. El tema de ser estadounidense estaba en un contexto diferente en ese momento. Como dije, se opuso a la guerra en Vietnam, él… y apoyó mi posición.”

PBH: Me informaron que ocupa el cargo de presidente a nivel nacional del Comité de la Moratoria Chicana. ¿Nos podría hablar un poco más sobre esto?

JC: He sido el presidente desde el año 1991 al presente. En este momento estamos organizando la próxima moratoria, que tendrá lugar el 28 de agosto de 2021, y llevará el nombre de “Conmemoración Nacional de la Moratoria Chicana 50-51”. Se preguntarán por qué 50-51… Es porque no pudimos celebrar la moratoria del año pasado debido a la pandemia. Rendiremos homenaje a la movilización de más de 30,000 miembros de la Raza y defensores, que tuvo lugar aquí en el Este de Los Ángeles, en la que marcharon contra la guerra en el sudeste asiático, Vietnam, la represión económica, la explotación, la educación de baja calidad, la atención médica y muchos otros temas por los que seguimos luchando hoy.

PBH: También me informaron que usted tuvo mucho acceso gracias al tenis. Me pregunto cómo fue que descubrió el tenis.

JC: Bueno, en realidad el béisbol siempre fue el deporte que nos acompaña en la niñez. Me iba bastante bien. Era lanzador. Iba a ser el lanzador para la escuela Garfield. Pero un día estaba mirando la televisión y me puse a ver un partido de tenis entre USC y UCLA. No sabía nada sobre ese deporte. Fui a la biblioteca y pedí prestado un libro sobre el tenis. También pedí prestada una raqueta en el Parque City Terrace. Hice una buena transición al tenis y logré ser el primero en la selección de la escuela Garfield y en la liga. Y eso me permitió cubrir el costo de mis estudios, porque recibí una beca para jugar en el equipo masculino de ELAC.

“Como estudiante de séptimo grado [yo] tomé música… pero también estaba tomando cursos como preálgebra, cosas diferentes como esa. Y fue como un renacimiento para mí en el conocimiento, las ciencias y las matemáticas y demás. Estuve en ferias de ciencias y todo ese tipo de cosas. Incluso gané el concurso de oratoria como estudiante de séptimo grado, [escribí un] discurso sobre ser mexicano-estadounidense y el último sacrificio de morir por tu país que muchos Raza hicieron, que todavía no éramos considerados estadounidenses, ciudadanos de segunda clase. De hecho, gané una medalla por eso, como estudiante de séptimo grado. Todo eso tuvo una forma única de formar mi enfoque de las cosas y no tener miedo de hablar en contra de la injusticia. Todo eso evolucionó a lo largo de Junior High School.”

PBH:¿Cuál fue la experiencia laboral o el trabajo que más ha disfrutado? 

JC: Estudié filosofía y también abogacía, pero la gente siempre me preguntaba, ¿por qué estudias filosofía? ¿Qué tipo de trabajo puedes tener con eso? Pensé en dedicarme al derecho, pero tuve que cambiar el rumbo tras el fallecimiento de mi padre, ya que tuve que ayudar a la familia. En aquella época, fui uno de los primeros profesores de Estudios Chicanos de CSUN. Enseñaba historia y leyes migratorias de Estados Unidos. Solía representar clientes, trabajaba como defensor en una oficina de servicios legales en un vecindario del Valle de San Fernando. También representaba a clientes en algunas audiencias por casos de deportación y tuve una importante participación en contra de muchos de los temas migratorios de aquel momento. En cierto sentido, la filosofía nos enseña a considerar muchos aspectos de la vida. Me enseñó a hacer deducciones y a comprender los principios básicos de las organizaciones y cómo llevar a cabo movilizaciones sociales. Terminé siendo capaz de trabajar para diferentes organizaciones sin fines de lucro con base en la comunidad y pude ayudarlos a resolver algunos de los temas en los que trabajaban.

“Bueno, me invitaron, esto es como en 1994, ’95, para ser entrevistado. Y me invitaron a ser coanfitrión en ese programa, “East LA After Dark”. Y era todos los miércoles, de siete a ocho, en horario estelar en directo. Me encanta la televisión en vivo, es genial. El mejor formato. En ese momento era Buenavisión… Con el tiempo me convertí en conductor, productor y director de la misma. Y cuando evolucionó a Time Warner Cable, estuvo con ellos durante muchos, muchos años hasta que se produjo la legislación para eliminar el acceso público. Probablemente sea en 2010 cuando eso sucedió”.

PBH: ¿Qué puede contarme sobre su experiencia en el programa de televisión?

JC: En el año 1994 o 1995 me invitaron a una entrevista. Luego de la entrevista me invitaron a ser el co-conductor de ese programa que se llamaba “East LA After Dark” (El Este de Los Ángeles al caer la noche). Se transmitía todos los miércoles. Con el tiempo llegué a ser el conductor, productor y director del programa. Todavía retengo los derechos y tengo una colección de todos los programas que hice. Es por eso que estoy trabajando para hacerlo resurgir.  Estoy en conversaciones con la Biblioteca del Este de Los Ángeles para alojar allí la colección y también el conjunto de documentos que tengo desde el año 1964.

PBH: ¿Y qué otras cosas tiene en mente?

JC: Continuar con el Comité Nacional de la Moratoria Chicana, integrar a los jóvenes al comité para que sigan manteniendo la integridad y la honestidad del trabajo que intentamos hacer, establecer nuestro derecho a la autodeterminación, nuestro derecho a una educación de calidad y nuestra creencia de que debemos luchar no solo por la Raza sino también por muchas otras personas oprimidas en este país.

También deseo continuar escribiendo y trabajando en movilizaciones sociales y, espero, tener un impacto en el sistema político de este país para poder avanzar de manera más enérgica en temas relacionados con los derechos democráticos, los derechos de las mujeres, los derechos de todos, los derechos laborales y la educación sobre la salud. Y a menos que logremos tener un impacto en los programas de estudios de los jóvenes, nunca conocerán la verdadera historia.

PBH: Muchas gracias, Jaime.

JC: ¡Viva la Raza!

This is an abridged version of an interview recorded as part of “Voices/Voces,” a storytelling project that aims to connect youth reporters with Boyle Heights and East LA elders.  Voices/Voces was a 2020 finalist in (and partially funded by) the LA2050 Grants Challenge. It is also partially funded by the Snap Foundation.

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