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Luego de graduarse de la preparatoria, se fueron de Boyle Heights para buscar sus sueños. Hoy, algunos años más tarde, han vuelto para ayudar a una nueva generación de estudiantes a alcanzar sus metas académicas.

Diana Ochoa, de 23 años, Matthew Valenzuela, de 23 años, y Jassmin Flores, de 22 años, todos asistieron a la escuela intermedia (middle school) Robert Louis Stevenson en Boyle Heights antes de seguir su camino hacia las preparatorias locales y luego la universidad.  El pasado año escolar regresaron como parte del programa llamado City Year Los Angeles, que los asignó por un año a su antigua escuela intermedia.

City Year, una organización educativa sin fines de lucro a nivel nacional, es parte de AmeriCorps, un programa de servicio público gestionado por la Corporation for National and Community Service. City Year busca cerrar la brecha entre lo que los estudiantes necesitan y lo que las escuelas pueden ofrecerles.

En Boyle Heights, la organización sin fines de lucro brinda apoyo a cuatro centros educativos: las escuelas intermedias Hollenbeck y Stevenson y las preparatorias Felícitas y Gonzalo Méndez y Theodore Roosevelt. City Year LA también brinda apoyo a varias escuelas en el Sur de Los Ángeles, Pico Union/Westlake y Watts.

Todos los días, los participantes del programa City Year llegaban a la escuela a las 7:30 a.m. para hablar con los profesores, recibir a los estudiantes y prepararse para la jornada de trabajo. Los graduados universitarios, como Ochoa, Valenzuela y Flores ayudaban a los profesores dentro del salón de clases, luego se reúnían de manera individualizada con los estudiantes para hablar de temas académicos y animarlos a participar en eventos de toda la comunidad.

Si bien City Year recluta estudiantes de todo el país, este trío es poco habitual ya que los tres son producto de la comunidad donde prestan servicio.

“Cuando veo que mis alumnos comienzan a darse por vencidos, me dan ganas de llorar; siento rabia porque sé que tienen el potencial”, afirmó Ochoa, antigua periodista del Pulso de Boyle Heights que se graduó de la preparatoria Roosevelt en 2013 y de la Universidad de California, Santa Cruz en 2017.

Los tres exalumnos de la intermedia Stevenson saben lo que muchos estudiantes experimentan a diario en la escuela, desde preocuparse porque sus padres puedan llegar a fin de mes a definir sus propias identidades.

“Recuerdo cuando estudiaba en Boyle Heights, algunos de los profesores hablaban español y me encantaba Boyle Heights por eso”, señaló Flores, que se graduó en 2014 de la Escuela Preparatoria Chárter de Artes Mediáticas y Entretenimiento. Luego continuó sus estudios en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde obtuvo una licenciatura en sociología y español, con una concentración menor en educación. “Es por eso que estoy contenta de haber regresado y espero dar espacio al talento y las habilidades de los estudiantes para que se sientan valorados y reconocidos”.

Los miembros de AmeriCorps almuerzan con los estudiantes para estar más disponibles y establecen relaciones sólidas a través de sus reuniones académicas individualizadas.

“Esto es lo que llamamos relaciones entre cuasi-pares”, explicó Luz María Castellanos, directora general de comunicaciones del programa City Year Los Angeles.  “Ese es el diseño. Sabemos que los estudiantes se relacionarán más con nuestros miembros de AmeriCorps. Los estudiantes que tengan problemas en su casa y en la vida se acercarán a nuestros miembros”.

Después del horario escolar, los participantes de City Year ofrecieron apoyo académico a los estudiantes que tienen dificultades con las asignaturas y con las habilidades para la vida cotidiana. También organizaron y participaron en eventos de la comunidad y ayudan a generar un sentido de comunidad.  Estos jóvenes educadores trabajaron cerca de 50 horas a la semana, sin incluir las instancias de capacitación a las que asistieron. Cada uno ganó un estipendio de $600 dólares por semana.

“Nuestros miembros de AmeriCorps no son voluntarios Son miembros que brindan un servicio y reciben un estipendio como paga. Es un enorme sacrificio. Todos ellos han vuelto a vivir con sus padres”, señaló Castellanos, mientras los miembros de AmeriCorps asentían en demostración de su consonancia.

Según City Year, hay 3,200 individuos que participan en el programa a nivel nacional y 56 por ciento de ellos son personas de color. La ciudad de Los Ángeles cuenta con 270 miembros de City Year.  A nivel nacional, el 47 por ciento es asignado a trabajos en educación y el 84 por ciento asume cargos docentes por al menos tres años.  El programa presta servicios a 234,000 estudiantes en todo el país, de los cuales 12,000 estudiantes se encuentran en Los Ángeles.

Si bien el trabajo es exigente, los participantes señalan que la experiencia que obtienen vale la pena.  Los tres miembros de AmeriCorps de Boyle Heights piensan continuar trabajando en la educación.  Ochoa desea obtener una maestría como trabajadora social o consejera escolar.  Flores piensa convertirse en maestra de educación primaria y Valenzuela señala que continuará trabajando en alguna función dentro del sector educativo.

“City Year fue mi manera de dar mis primeros pasos en la educación”, afirmó Valenzuela.  “Me di cuenta de que necesitamos de personas como nosotros que buscan retribuir a las comunidades y establecer un vínculo con los estudiantes para tener impacto en sus vidas”.

Para obtener más información sobre City Year, visite https://cityyear.org/

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