Foto por pocho1.com/ Isaac Barrera, estudiante indocumentado, arrestado la semana pasada en medio de nuevas reglas de deportación anunciadas por la Administración Obama. Aquí se une a las protestas contra las Comunidades Seguras que tuvieron lugar la semana pasada en Los Angeles

Cuando la Administración Obama anunció la semana pasada que los estudiantes indocumentados y demás inmigrantes de “baja prioridad” ya no serían blancos de deportación, Isaac Barrera no tuvo ni tiempo de reaccionar.

Eso se debe a que el estudiante universitario indocumentado de Boyle Heights se encontraba arrestado en la cárcel del Condado Los Angeles, entrevistándose con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y temiendo estar a punto de ser deportado.

El miércoles pasado por la noche, Barrera, de 20 años, fue detenido por un agente de la oficina del sheriff del Condado Los Angeles en César Chávez Avenue y Mission Road, y fue arrestado según una orden judicial por no comparecer ante el tribunal por una infracción de tránsito. Es en este tipo de encuentro casual con las autoridades legales que muchas personas sin papeles quedan atrapadas.

“Me sentí solo”, dijo Barrera. “Me estaba preparando mentalmente para estar allí dos meses”.

Barrera, que vino a los EE. UU. desde México con sus padres cuando tenía tres años, hoy estudia en Pasadena City College y defiende los derechos de los inmigrantes, como la ley Dream Act, que propone otorgar residencia permanente condicional a estudiantes indocumentados como él. Barrera ya había experimentado en carne propia los procedimientos ICE, cuando fue arrestado durante la protesta por los derechos de los inmigrantes. Sin embargo, esta vez su arresto tuvo lugar justo cuando el Departamento de Seguridad Nacional emitió un importante cambio a la manera de manejar los casos de deportación.

Conforme a las reglas recientemente anunciadas, muchos inmigrantes indocumentados que se enfrentan a la deportación podrían tener la oportunidad de permanecer en este país y solicitar un permiso de trabajo. Unos 300,000 casos de deportación serían revisados para identificar a aquellos que son infractores de “baja prioridad”, incluyendo a individuos sin antecedentes penales, jóvenes que llegaron aquí cuando eran niños y personas que sirvieron en las fuerzas armadas de EE. UU. y sus familias. Las medidas de deportación harían énfasis en personas procesadas por delitos o que representan un riesgo para la seguridad.

Las nuevas reglas tuvieron como resultado fuertes críticas entre los opositores a la reforma migratoria, calificándolas de un cambio de facto en la ley migratoria que está circulando por el Congreso. Steven Camarota, director de investigación del Centro de Estudios sobre Inmigración señaló la semana pasada en el programa de radio de Larry Mantle en KPCC que deportar a “lo peor de lo peor” tiene sentido, pero que las medidas del presidente para elegir a quién deportar “básicamente no tienen justificación legal” porque ignoran las leyes migratorias actuales.

Recientemente, la administración ha recibido críticas de la otra agrupación política, por otro programa de control de la inmigración llamado Comunidades Seguras. Los defensores de los derechos de los inmigrantes señalan que el programa, que permite que la policía local y estatal proporcione a las autoridades de inmigración las huellas digitales de las personas arrestadas, coloca a los infractores no violentos en la misma categoría que los delincuentes. Pero conforme a las nuevas reglas,  ¿se cancelaría este programa? Es un punto que necesita ser aclarado.

Los defensores de la reforma inmigratoria, como el congresista Luis V. Gutiérrez de Illinois, elogió los nuevos procedimientos. Gutiérrez, líder latino que fue arrestado en protestas a favor de los derechos de los inmigrantes, informó a New York Times:

“Este es el Barack Obama que he estado esperando, el que los latinos y los votantes a favor de los inmigrantes nos ayudaron a llevar a la presidencia para pelear por políticas migratorias sensatas”.

Para Barrera, estudiante universitario de Boyle Heights, el plan recientemente anunciado de Obama de hacer énfasis en deportar a los delincuentes, para ser una apuesta para ganarse el apoyo de los latinos, de cara a la re-elección.

“No confío totalmente en Obama y su palabra”, dijo Barrera, que fue puesto en libertad el sábado temprano.

Si bien las nuevas reglas podrían conllevar a la suspensión de los procedimientos de deportación contra miles de inmigrantes en los próximos meses, no queda claro si las nuevas reglas tuvieron como resultado la liberación de Barrera. Barrera se inclina más a atribuir su liberación a la campaña organizada por la comunidad de derechos de los inmigrantes, que incluyeron peticiones y llamadas telefónicas.

Espera que las nuevas reglas se mantengan.

“Yo considero que EE. UU. es mi hogar. He vivido aquí desde que tengo memoria. Este es el único lugar que conozco, no conozco ningún otro lugar”.

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