Salvador Robledo, izquierda, y Daniel Peña corren el Maratón de Los Angeles como miembros de Students Run LA./ Foto de Jonathan Olivares
Salvador Robledo, izquierda, y Daniel Peña corren el Maratón de Los Angeles como miembros de Students Run LA./ Foto de Jonathan Olivares

Todos los días, de octubre a marzo, Angélica Gil, alumna de la Escuela Preparatoria Magnet Francisco Bravo, se entrena para ese día especial que tiene lugar una vez al año.

Después de clases y durante los fines de semana, da todo de sí para prepararse para correr el Maratón de Los Angeles. Corre carreras cortas y de fondo, mientras el sudor le corre por la cara. No deja que las molestias y los dolores la afecten. “Siempre me gustó correr”, dice. “El maratón era un desafío que me permitía demostrar que era capaz de conquistar”.

Gil participa en Students Run LA (SRLA), un programa orientado a inspirar a los jóvenes a alcanzar sus sueños al animarse a correr el Maratón de L.A. La experiencia no comienza en la línea de salida sino en el primer día de entrenamiento. Correr un maratón de 26.2 millas no es una tarea sencilla. Semana tras semana, el entrenamiento es agotador.

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Harry Shabazia, profesor de la Escuela Preparatoria de Continuación de Boyle Heights, fundó el programa SRLA en 1989. Después de correr el primer Maratón de L.A. en 1986, desafió a algunos estudiantes a entrenarse con él para otro maratón. “Cuando sentí esa increíble satisfacción al cruzar la línea de llegada, supe que esto era algo que podía cambiar la vida de mis estudiantes”, dice.

Los estudiantes que participan en el programa Students Run LA llevan a cabo un programa de entrenamiento durante seis meses para prepararse para el Día del Maratón, a celebrarse en el mes de marzo (el año próximo será el 17 de marzo). El programa de entrenamiento cambia de año a año. El año pasado, comenzó con una carrera de 5 kilómetros, y luego continuó con otras dos de 10 kilómetros. Después de eso, hubo dos medios maratones y luego una carrera de 18 millas en Hansen Dam.

Shabazia considera que el programa tiene un gran impacto en sus participantes, ofreciéndoles “un nivel más alto de confianza y de conciencia, y con frecuencia también les da un mayor sentido de orientación en la vida”. A lo largo de los años, ya son más de 48,000 jóvenes los que han participado.

Ana Chávez nunca creyó que podría correr un maratón completo. Se decidió a participar después de oír las expe-
riencias de sus compañeros en la escuela Francisco Bravo. Si bien nunca fue una atleta, Chávez dice que quería probar el desafío. Incluso después de completar las 26.2 millas, dijo: “No creí que había corrido desde el Estadio de los Dodgers hasta Santa Mónica, hasta que llegué a mi casa y lo vi en la televisión”. A pesar de las dificultades del entrenamiento y de algunas lesiones, dijo que “quería lograr este objetivo”.

Eduardo Hernández, estudiante recientemente graduado de la escuela Bravo, describe su experiencia en el maratón como “surrealista” y dice: El maratón me ayudó a establecer metas”. Establecer puntos de referencia y dedicarse a algo específico le ayudó a alcanzar sus objetivos.

Indira Kissoondyal, otra alumna recién graduada de la Bravo que comenzará sus estudios en la Universidad de Princeton este otoño, dice que su experiencia en el programa SRLA le dio la confianza en sí misma que necesitaba para establecer metas bien altas. “SRLA me ayudó a manejar mejor mi tiempo”, dijo. “Antes me era imposible redactar una composición, hacer 30 problemas de cálculos y correr 18 millas, todo en el mismo día”. Ahora cree que es capaz de lograr lo que se proponga.

Los corredores del programa Students Run Los Angeles se reúnen temprano en la mañana para la salida del Maratón de Los Angeles 2012. / Foto ed Jonathan Olivares
Los corredores del programa Students Run Los Angeles se reúnen temprano en la mañana para la salida del Maratón de Los Angeles 2012. / Foto ed Jonathan Olivares

Gerardo Lerena, estudiante graduado de la Escuela Roosevelt, que también comenzará sus estudios en Princeton este otoño, corrió dos maratones con el programa Students Run LA Recuerda el impacto que tuvo para él terminar el maratón. “Tuve que trabajar muchos meses para lograr mi objetivo y mi proceso no fue fácil”, dice. Pero “todo ese entrenamiento me hizo valorar la línea de llegada mucho más. Si puedo correr una maratón, puedo hacer casi cualquier cosa”.

Madeline Salazar se graduó de la Roosevelt en el año 2009 y ahora estudia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Participó en el programa SRLA durante cinco años y luego trabajó como voluntaria durante un año después de graduarse de la preparatoria. Salazar siente orgullo de haber corrido siete maratones. Dice que pertenecer al grupo de corredores la ayudó a mantenerse en forma y sentirse motivada. “Correr me ayudó a equilibrar mi vida”, dice. “Establecí un horario así todo en mi vida estaba estructurado en función de correr y de mis clases”. Cumplir con esa disciplina, dice, la ayudó a tener éxito en la escuela.

Luego de 23 años desde sus inicios, el programa SRLA ha crecido y todos los años incluye a 450 profesores y a unos 3,000 estudiantes de las 165 escuelas y programas comunitarios de la ciudad de Los Angeles.
A medida que el club de corredores se vuelve cada vez más grande todos los años, el programa SRLA tiene más dificultades para obtener financiación. Todos los años, la organización sin fines de lucro busca patrocinadores y donaciones para cubrir los costos del programa, incluyendo la matriculación en las carreras, las zapatillas de tenis y las sudaderas para correr.

Los estudiantes que participan reciben un par de zapatillas gratis después de cada medio maratón. Los que terminan el maratón reciben las sudaderas para correr. En los últimos dos años, Nike donó las zapatillas y las sudaderas.

Un nuevo aspecto del programa es el grupo SRLA Cares, mediante el cual los participantes tienen la oportunidad de retribuir todo lo recibido. Además, el grupo ofrece becas de 500 dólares a los estudiantes que participaron en el programa SRLA mientras cursaban el 12 º grado.

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