Leticia Carlos, profesor de matemáticas en la High School secundaria de Theodore Roosevelt, goza el dar detrás a los estudiantes en la escuela que ella asistió. / Foto: Yazmín Núñez, The Boyle Heights Beat

 

Para muchos estudiantes de Boyle Heights, alcanzar el éxito en la escuela les plantea un gran desafío. Muchos se enfrentan a la pobreza y además sufren la falta de buenos ejemplos en la comunidad, donde solo el 5% de los residentes tienen títulos universitarios. Pero algunos logran desafiar a la adversidad y se dedican a estudiar una carrera en educación, y en el caso de Leticia Carlos y Danny Meléndez, incluso vuelven a enseñar en su propia comunidad, que es la que más los necesita.

Nacida en Boyle Heights, Carlos pasó los primeros años de su infancia en Zacatecas, México y regresó a Estados
Unidos durante el sexto grado. Al principio, Leticia tuvo problemas con el inglés, lo que afectó sus calificaciones.

“Una de las dificultades más grandes para mí era comprender el material que me enseñaban”, dijo. “Eso fue lo que más
me motivó a aprender inglés”.

Sin buenos ejemplos a seguir

Poder recibir una educación es lo más importante para Carlos. “Quería ser un buen ejemplo para mis hermanos y hermanas. No quería que ellos tuvieran los problemas que yo tuve”, dice Carlos. Sus padres la animaron a luchar por alcanzar sus metas, pero no pudieron darle muchos recursos debido a sus propias limitaciones educativas. Además, Leticia no tenía una persona como ejemplo para admirar o pedir consejo.

Danny Meléndez, graduado 1997 de Roosevelt y profesor de matemáticas allí, quisiera que más de sus estudiantes fueran a la universidad. / Foto: Yazmín Núñez, The Boyle Heights Beat

A pesar de los obstáculos, fue la prim- era persona de su familia en graduarse de la preparatoria y de la universidad. Leticia volvió como maestra de matemáticas a la Roosevelt High School, de donde se
había graduado.

Siempre les recuerda a los estudiantes que la determinación y el esfuerzo los llevarán lejos en la vida, y que es posible obtener una educación en muchos lados. “Quiero que mis estudiantes sepan y comprendan que aunque hemos tenido muchos obstáculos en nuestras vidas, la educación siempre es la clave para el éxito”, dice Leticia. Danny Meléndez, graduado en 1997 de Roosevelt, también decidió volver a la preparatoria como maestro, después de estudiar en UC Santa Cruz. A diferencia de Leticia, Danny tenía familiares que habían estudiado en la universidad y que siempre le dieron ánimo con sus estudios. “Mi madre y mi padre siempre me animaron a trabajar mucho en la escuela y me decían, ‘No querrás tener un trabajocomo el mío, puedes hacer algo mejor’”, dice Danny.

Necesidad de tener más oportunidades

Como maestro de matemáticas en la preparatoria Roosevelt, Danny ve a muchos estudiantes con “gran potencial
académico” que no logran cumplir sus sueños. Dice que las personas en “comunidades sin la representación debida”
como Boyle Heights necesitan tener más oportunidades. “Quiero ayudar a mi comunidad a cambiar su conciencia aca-
démica y social para que sus miembros puedan tener éxito y que ellos mismos puedan cambiar el mundo”, dice.
Durante muchos años, la preparatoria Roosevelt ha captado atención negativa debido a sus bajos resultados en las
pruebas y en los índices de graduación.

Aproximadamente el 40% de los estudiantes de Roosevelt se gradúa en cuatro años, según los datos del Distrito Escolar

Unificado de Los Angeles. Esta cifra es 14 puntos porcentuales más baja que el promedio en todo el distrito.
Los maestros como Leticia y Danny usan sus propias experiencias para inspirar a los estudiantes a que apuesten por
la educación. Son conscientes de que las estadísticas no cambiarán de la noche a la mañana, pero de todas formas man-
tienen sus esperanzas.

“Necesitamos personas que nos motiven, que nos den consejo, que nos guíen”, dice Leticia. “Realmente creo que los maestros pueden hacer todo esto y mucho más”.

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