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Foto de anthony kelly/ Flickr Creative Commons.

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Algunas personas creen que solo los veteranos de guerra pueden padecer el trastorno causado por el estrés postraumático (PTSD, por su siglas en inglés). Pero cualquier persona puede sufrir una reacción adversa a un evento traumático. De hecho, los niños y adolescentes corren un alto riesgo de sufrir PTSD si tienen una exposición temprana en sus vidas a eventos traumáticos.

Conforme a los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, los niños en centros urbanos pobres tienen mayores probabilidades de padecer PTSD que los veteranos de guerra. Si bien algunos veteranos pueden sufrir reminiscencias y pesadillas por bombas que explotan y personas que mueren en combate, los niños en vecindarios urbanos padecen PTSD principalmente debido a su exposición a la violencia pandillera. Otros eventos traumáticos, como el uso de drogas, los accidentes, el abuso o la situación de calle pueden desencadenar reacciones en niños y adultos jóvenes.

Según un informe realizado en 2010 por el Centro de Recursos Nacionales para la Permanencia y los Lazos Familiares, hasta el 19.2 por ciento de los niños en hogares de crianza temporal debido a casos de abuso o negligencia presenta síntomas de PTSD.

David Torres pasó a vivir en la calle cuando tenía 12 años. Dice que sus problemas comenzaron cuando su familia se mudó a Texas y él tuvo una pelea con su padre. Pasó un año encerrado en un centro. Cuando volvió al hogar, Torres dice que su padre lo hizo dormir fuera de la casa, por lo tanto, decidió escaparse a Los Angeles.

“Viví en la calle durante unos cinco años y después, cuando cumplí 18 años, hablé con una trabajadora social en mi escuela”, señala Torres, que ahora tiene 21 años.

Lo enviaron a Jóvenes Inc., un refugio en Boyle Heights para jóvenes en situación de calle, donde a su vez, lo remitieron a un terapeuta que a los 18 años lo diagnosticó con PTSD. Torres pudo ver a un terapeuta todas las semanas que lo guió y acompañó con sus dificultades. Ahora Torres tiene un trabajo y un lugar al que llama hogar.

Moisés Rodríguez, psicólogo clínico del Hospital Infantil de Los Angeles, dice que “una buena parte de todos los días” la dedica a ver pacientes que han estado expuestos a eventos traumáticos.

El Hospital Infantil cuenta con un programa llamado Centro de Bienestar para Adolescentes en Situación de Calle que ofrece servicios médicos y terapéuticos a jóvenes entre 12 y 24 años.

Rodríguez dice que muchos de sus pacientes presentan indicios semejantes de exposición a eventos traumáticos. La situación de calle, dice, “se relaciona con casos crónicos de abuso y negligencia durante la infancia temprana, posiblemente al haber sido víctimas de abuso físico, sexual o emocional de alguna manera por parte de las personas encargadas de su cuidado”.

Aunque no sean diagnosticados con PTSD, algunos adolescentes continúan estando expuestos a otros eventos traumáticos y quizás tengan dificultad para seguir adelante con sus vidas.

Antes de comenzar la terapia, dice Rodríguez, el paciente y el médico deben darse tiempo a conocerse mutuamente para que el paciente se sienta seguro. “Diría que la primera cosa a hacer es establecer una relación sana y segura y luego ver qué más se puede hacer para atender algunos de los síntomas”.

La Dra. Leslie Anne Ross, alta ejecutiva de Children’s Institute Inc., una organización sin fines de lucro que trabaja con familias, señala que son muchos los factores que pueden contribuir al estrés infantil, pero no por ello terminan en el diagnóstico de PTSD. “En el caso de los niños que viven en un vecindario con violencia o están expuestos a la violencia doméstica, se pueden observar reacciones al evento traumático debido a dicha exposición”.

La Dra. Ross, miembro de la Red Nacional para Combatir el Estrés Traumático Infantil, imparte sesiones educativas a los profesionales que trabajan en la atención de la salud sobre cómo tratar a los niños que sufren eventos traumáticos. Ross señala que la terapia debe adaptarse a las circunstancias de cada caso.

En Children’s Institute, algunos niños reciben terapia artística, mediante la cual trabajan sus problemas a través de la pintura y la escultura. También se ofrecen servicios a niños, padres y personas a cargo que han experimentado eventos traumáticos. En algunos casos, las familias se reúnen en salones separados del terapeuta por un espejo bi-direccional que supervisa la interacción. El terapeuta se comunica con los padres a través de audífonos, dándoles instrucciones sobre cómo responder a la reacción del niño.

“Parte del trabajo que hacemos en el tratamiento es identificar que los pacientes pueden reaccionar a un elemento disparador pero (les aseguramos) que ya no corren un peligro real. Por eso, buscamos darles algunas estrategias y habilidades para lidiar con las dificultades para que puedan aprender a calmarse”, dice la Dra. Ross.

En algunos casos extremos, los pacientes reciben tratamiento médico que les ayuda a reducir las reacciones a los elementos disparadores.

“También queremos ayudarlos a ser cada vez más resilientes. Buscamos ir más allá de ayudarlos a recuperarse del trauma inmediato”, explica la Dra. Ross. “Deseamos ayudar a esos niños a lidiar con el estrés en sus vidas y esperamos que la resiliencia que adquieran los guíe hacia un proceso de preparación”.

La Dra. Ross señala que la preparación no se relaciona con la edad sino con el estado emocional que puede lograrse a cualquier edad.

Torres cree que cuando alguien tiene una reacción traumática, lo mejor es buscar ayuda. “A algunas personas les afecta mucho más que a otras y terminan lastimándose al hacer cosas que no deberían”, dice. “Por eso, siempre es bueno buscar ayuda para poder comenzar a ver cómo superar esa situación”.

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