Adrián Alonso (left) and Eugenio Derbez, in a scene in the film “Under the Same Moon” / Photo courtesy of La Opinion

Adrián Alonso, izquierda, y Eugenio Derbez en una escena de la película “Under the Same Moon”. / Foto cortesía de La Opinion
Josefina López, oriunda de Boyle Heights, recuerda la primera pregunta que le hicieron los estudiantes de una prestigiosa escuela de cine en Australia, inmediatamente después de mencionar su vecindario.

“ ¿No tiene miedo de que le peguen un tiro?” fue la pregunta a la dramaturga y co-autora del guión de la película “Real Women Have Curves”.

López dice que el estudiante que le hizo la pregunta acababa de ver la película “Colors”, filmada en Boyle Heights en 1998, donde se representaba al vecindario como un lugar violento, tierra de pandillas. “Antes de esa película, las pandillas del Este de L.A. usaban [solamente] cuchillos, pero después de ver esa película llena de violencia y revólveres, los propios pandilleros pensaron, ‘Ay,  ¡caramba!  ¡Tenemos que tener revólveres!’”

A López le inspiró a crear “Real Women Have Curves” después de ver cómo las películas reflejaban constantemente los aspectos negativos de Boyle Heights. El objetivo de la obra, que trata de un grupo de mujeres con curvas que trabaja en una fábrica de costura, es mostrar “la belleza [de Boyle Heights] a personas que no crecieron aqu픝, dice López. La obra se llevó al cine en el año 2002.

Énfasis en la violencia
Hace muchos años que Boyle Heights es un sitio popular para filmar películas, pero algunas de las películas más conocidas que se filmaron aquí tratan sobre pandillas o violencia.
“Blood In, Blood Out”, filmada en 1993, relata la vida de un par de medios hermanos, Paco y Cruz, y de su primo Mirlo en sus inicios como miembros de la pandilla ficticia “Vatos Locos”. Del mismo modo, “American Me”, filmada en 1992, cuenta la historia de un adolescente llamado Montoya Santana que forma una pandilla con dos de sus amigos más cercanos, Mundo y J. D. Después de robar una tienda, Santana termina en la cárcel y allí se convierte en un poderoso líder pandillero, tanto dentro como fuera de la prisión.

Alice Im, profesora de inglés de la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt y aficionada al cine, cree que esas películas violentas han creado y perpetuado estereotipos negativos sobre los latinos que son perjudiciales para la población latina en general, tanto en Boyle Heights como en toda la sociedad. “Esa es la razón por la cual existen los estereotipos”, señala Im. “Alguien escribe una historia, la lleva al cine y crea una imagen de algo que no es real. Pienso que los medios de comunicación tienen mucho poder a la hora de determinar qué forma parte de la realidad”.

Chon Noriega, director del Centro de Investigación sobre Estudios Chicanos de UCLA, considera que Hollywood no ha reflejado adecuadamente a los latinos en las películas. “En gran parte, Hollywood ignora a los latinos”, dice. “Cuando vemos a varios latinos en las películas generalmente son jardineros, cholos o empleadas domésticas. Y no hay mucho respeto para esos papeles estereotípicos”. Para reflejar adecuadamente a los latinos, Noriega recomienda que Hollywood contrate a latinos que sean escritores, directores y personal especializado en tareas detrás de las cámaras.

Pero no todas las películas que se filman en Boyle Heights son sobre pandillas. “Aquí también se filman películas que tienen un impacto positivo en la comunidad”, señaló Tom McCluskey, profesor de producción de video en la preparatoria Roosevelt, que estudió en la Facultad de Artes Cinematográficas de la Universidad del Sur de California (USC). Según McCluskey, dos ejemplos son “Under the Same Moon” y “A Better Life”.

“Under the Same Moon”, filmada en el año 2007, cuenta la historia de Carlitos, un niño de 9 años que se encuentra en México y su madre, una inmigrante indocumentada en Los Angeles. Cuando muere su abuela, Carlitos pasa muchas dificultades para reunirse con su madre y logra hacerlo en una esquina de Boyle Heights.

“A Better Life”, filmada en el año 2011, trata sobre un inmigrante mexicano llamado Carlos que compra un camión para comenzar su propio negocio y mantener a su hijo Luis alejado de la violencia y las pandillas. Desafortunadamente, al padre lo deportan y debe dejar a su hijo solo en Boyle Heights. Por su papel como Carlos, el actor mexicano Damián Bichir ganó una nominación al premio Oscar como mejor actor.

Ricas tradiciones culturales
McCluskey cree que estas películas destacan las ricas tradiciones culturales del vecindario en vez de hacer énfasis en otros temas como las drogas, la pobreza, las pandillas y la violencia.

“Es claro que aquí se encuentran lazos familiares muy fuertes, un sentido de fidelidad y una gran historia cultural”, dice. “Y eso es lo que hace que Boyle Heights sea único”.

La imagen de Boyle Heights se ve afectada por la forma en que Hollywood representa a esta zona. López cree que los medios de comunicación deben usar su poder para hacer el bien y no perjudicar a las personas. Después de todo, “las películas están dirigidas a nuestro inconsciente”.

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