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Foto de Brizette Castellanos.

Foto de Brizette Castellanos.

Con una voz áspera, casi demasiado distorsionada para ser comprensible, la mujer en la pantalla de televisión presiona los dedos contra una perforación que lleva en la garganta y habla sobre cómo se prepara para comenzar su día.

Se ajusta la dentadura postiza, se pone la peluca e inserta el dispositivo para hablar en la perforación que lleva abierta en la garganta. A continuación, mientras se muestra una foto en la que luce sana y joven, la mujer dice que solía ser fumadora.

Comerciales gráficos, como este de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades, alertan contra el peligro de fumar cigarros. A medida que la opinión pública sobre fumar ha ido cambiando, el consumo de productos de tabaco ha decaído durante varios años, a partir de mediados de la década de 1960. Pero la tendencia a fumar esta volviendo, esta vez a través de dispositivos electrónicos para fumar.

Estos dispositivos electrónicos pueden ser cigarros operados a batería o pipas en forma de bolígrafos, conocidos como vaporizadores. Los cigarros electrónicos mantienen la forma de los cigarros tradicionales y suministran nicotina derivada del tabaco pero sin el humo.

Estos vaporizadores son más largos y se asemejan más a un bolígrafo. Pueden usarse con o sin nicotina. Los cartuchos almacenan un líquido que se ofrece en una amplia variedad de sabores, incluyendo piña colada, terciopelo rojo y dulce de algodón. Al fumar, el líquido se vaporiza.

Estos nuevos dispositivos están cambiando tanto la manera en que se consume nicotina como la opinión pública sobre fumar. Mientras que sus defensores afirman que son más seguros que los cigarros y que pueden ser usados como ayuda para dejar de fumar, a sus opositores les preocupa que estén atrayendo a nuevos usuarios jóvenes. Los estudios de investigación sobre los posibles efectos a largo plazo, así como también las normas federales, están rezagados en relación con su popularidad.

Los cigarros electrónicos debutaron en el mercado de EE.  UU. en el año 2007, y el uso de estos dispositivos ha crecido rápidamente en los últimos años. Hoy día existen más de 450 tipos diferentes de dispositivos desechables y no desechables de cigarros electrónicos, los que se venden en tiendas de todo el país. Bloomberg estima que el mercado de dispositivos de cigarros electrónicos alcanzó 1,5 mil millones de dólares este año, un aumento respecto de los 300 millones en el 2012. Algunos analistas prevén que las ventas de los cigarros electrónicos superarán las ventas de los productos de tabaco, un mercado de 80 mil millones de dólares para el año 2047.

La tienda East LA Smoke ubicada en César Chávez Avenue ha tenido a la venta estos dispositivos durante dos de los tres años en que lleva operando su negocio. Estos dispositivos representan alrededor del 30 por ciento de sus ventas. La sección trasera de la tienda está dedicada a productos con vaporizador.

Rodolfo Bolivar, que vende en la tienda de su familia, dice que los vaporizadores se han vuelto my populares. Foto de Brizette Castellanos.

Rodolfo Bolivar, que vende en la tienda de su familia, dice que los vaporizadores se han vuelto my populares. Foto de Brizette Castellanos.

Rodolfo Bolívar, empleado de la tienda de productos para fumar de su familia, señala que los vaporizadores se han vuelto muy populares entre personas de todas las edades. “Las personas mayores, que solían ser fumadores, los están usando para dejar los cigarros”, dice el muchacho de 22 años. “Los jóvenes lo han adoptado como un pasatiempo”.

Conforme a la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Tabaco entre los Jóvenes citada por Time en septiembre de 2013, el porcentaje de menores entre 12 y 18 años que probó los cigarros electrónicos aumentó más del doble, alcanzando el 6,8 por ciento en 2012 en comparación con el 3,3 por ciento en el 2011.

El costo relativamente bajo puede contribuir a la popularidad de los cigarros electrónicos entre los jóvenes. Después de la compra inicial de kit de inicio, que cuesta alrededor de 30 dólares, Bolívar dice que los líquidos cuestan aproximadamente 30 por ciento menos que los cigarros.

Filiberto Rivera, de 30 años y cliente de la tienda East La Smoke, dice que solía fumar dos paquetes de cigarros al día y que usar un vaporizador lo ayudó a dejar de fumar. Comenzó a usar un vaporizador porque ya no quería que sus tres hijos olieran el humo de los cigarros regulares en su ropa.

Después de usar el dispositivo durante dos años, Rivera dice que ha logrado reducir su consumo de nicotina. “Espero poder dejar del todo”, dice.

Si bien los estudios sugieren que los efectos a corto plazo de los cigarros electrónicos son menos dañinos que los efectos del cigarro regular, algunos expertos señalan que los cigarros electrónicos no son una alternativa segura. “En la actualidad, la Sociedad contra el Cáncer de EE. UU. no recomienda a las personas que lo [cigarro electrónico] usen para dejar de fumar”, dice Tom Glynn, director de ciencia y tendencias de la Sociedad.

Glynn afirma que existen métodos mejores para sustituir la nicotina, como los parches, los chicles o las pastillas de nicotina, o los rociadores nasales o inhaladores con receta médica.

La preocupación, señala Glynn, es “que no sabemos cuáles son los efectos a largo plazo, ya que hace relativamente poco tiempo que están en el mercado como para poder estudiarlos”. Glynn afirma que uno de los efectos para la salud que se desconoce es la inhalación diaria del principal ingrediente, glicol de propileno, un químico que se encuentra en productos como la crema agria descremada y el anticongelante.

En un documento publicado en agosto, la Asociación Americana del Corazón recomienda a los médicos que permitan a sus pacientes utilizar cigarrillos electrónicos como parte de un programa contra el uso de tabaco cuando repetidos intentos con métodos convencionales han fallado. Pero el grupo también “hace un llamado para que nuevas y fuertes regulaciones prevengan el acceso, la venta y el mercadeo de cigarrillos electrónicos a jóvenes, y que se conduzca más investigación sobre el impacto de salud de ese producto”.

Los Angeles es una de varias ciudades en Estados Unidos que prohibió recientemente el uso de dispositivos electrónicos en lugares públicos. Pero la Asociación de Comercio de Dispositivos Alternativos Sin Humo, que representa a los fabricantes y distribuidores de dispositivos electrónicos, sostiene que estos productos no presentan los mismos riegos de seguridad que los productos de tabaco y que no deberían regularse como tales.

Hay mas de 450 tipos de dispositivos electronicos para fumar en el mercado. Foto de Brizette Castellanos.

Hay mas de 450 tipos de dispositivos electronicos para fumar en el mercado. Foto de Brizette Castellanos.

Los estudios de investigación indican que la nicotina es adictiva y puede afectar el desarrollo cerebral en los adolescentes.

Glynn señala que la Sociedad contra el Cáncer de EE.  UU. teme que los dispositivos electrónicos ayuden a crear nuevamente la percepción de que fumar es normal, en un momento en que solo fuma el 15,7 por ciento de los adolescentes del país. Es “el porcentaje más bajo que hemos tenido desde finales de la década de 1970 y no queremos tener una regresión en este sentido”.

Según la Asociación de Cigarros Electrónicos a Vapor, hoy en Estados Unidos hay más de 3,5 millones de usuarios de cigarros electrónicos.

Una usuaria es Anahi Partera, una muchacha de 19 años que fuma empleando un vaporizador, que si bien probó los cigarros, nunca fue una fumadora habitual y ahora prefiere la alternativa del dispositivo electrónico.

“Me gusta la sensación que genera y [el hecho de que] puedo elegir diferentes sabores”, dice.”

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