Este artículo se publicó originalmente en septiembre, 2015. El documental ‘No más bebés’ podrá verse el 1 de febrero en la serie ‘Independent Lens’ de la cadena PBS.

Para la historiadora Virginia Espino, la revelación de que cientos de mujeres mexicanas y mexicoamericanas del este de Los Ángeles fueron forzadas a ser esterilizadas durante el parto en el Centro Médico LAC + USC durante los años 1960s y 70s fue un hito en la historia de las mujeres en el Movimiento Chicano por los derechos civiles.

El trabajo investigativo de Espino sobre la esterilización coaccionada de mujeres de comunidades como Boyle Heights, Lincoln Heights y City Terrace y el protagonismo que tuvieron las activistas latinas en un importante caso legal contra el Condado de Los Ángeles es la base del nuevo filme “No más bebés”, que ella produjo junto a la directora Renee Tajima- Peña.

“No Más Bebés” cuenta cómo a las mujeres, la mayoría de ellas hispanohablantes, se les hizo firmar documentos de consentimiento en inglés autorizando que se les realizara una ligadura de trompas mientras esperaban, con dolores, que se les practicara una cesárea de emergencia en el hospital del condado. La práctica se hacía con fondos federales y como parte de una campaña nacional para controlar la natalidad de las mujeres pobres y de color, inspirada por el movimiento de Crecimiento Poblacional Cero.

La cinta se exhibe esta semana en Boyle Heights como parte del festival de documentales Ambulante California. Una exhibición gratis y al aire libre se llevará a cabo este miércoles 23 de septiembre en Legacy LA, una organización en pro de la juventud de Ramona Gardens, el complejo de vivienda pública donde vivía una de las mujeres incluidas en el documental.

Legacy LA está también a pasos de la ya cerrada instalación del condado conocida por muchos como Hospital General, donde se llevaron a cabo las instalaciones y cuyas imágenes aparecen en el filme.

La directora Renee Tajima-Peña creció en Los Ángeles pero nunca había oído hablar de las esterilizaciones hasta hace 16 años. “No tenía idea de que esto pasó en Los Ángeles”, dijo ella.

Tajima-Peña, una cineasta nominada a un premio Oscar y profesora de UCLA, se enteró por primera vez de las esterilizaciones por Espino, quien era su vecina y criaba a un hijo de la misma edad que el de ella en su vecindario de Highland Park. Espino había oído por primera vez sobre las mujeres esterilizadas como estudiante de la Claremont Graduate University, durante una charla de la académica chicana Vicki Ruíz, quien recibiera la Medalla Nacional de las Humanidades de 2015.

“Yo crecí en Highland Park, mi abuela vivía en Lincoln Heights, así es que el Hospital General siempre fue una figura enorme en mi niñez y juventud”, dijo Espino. “Era un lugar por el que pasábamos con regularidad y un lugar de mucho misterio, así es que cuando me enteré de que estas esterilizaciones habían sucedido en un periodo en el que yo estaba viva, fue un gran shock, quería saber más”.

La cinta entrevista a varios de los protagonistas en el caso Madrigal v. Qulligan, una demanda federal entablada por 10 mujeres en contra del Dr. James Quilligan, entonces jefe de obstetras en el hospital del condado. Aunque las mujeres perdieron la demanda, esta llamó la atención nacional a una práctica poco conocida y cambió la forma en que se obtenía el consentimiento en el hospital del condado, incluyendo el uso de formularios en español.

Uno de los testimonios más impactantes en el filme es el que provee el Dr. Bernard Rosenfeld, quien de joven y como residente en el hospital observó y documentó docenas de las esterilizaciones y quien llevó su documentación al Centro para la Ley y Justicia de Los Ángeles, en Boyle Heights, donde los jóvenes abogados Antonia Hernández y Charles Nabarrete tomaron el caso.

Hernández, entonces recién graduada de la escuela de leyes de UCLA y ahora presidenta de la California Community Foundation, recuerda en el filme cómo ella se dio a la tarea de encontrar y entrevistar a las mujeres y pedirles que participaran en la demanda. Todas las mujeres incluidas en la acción legal provenían de familias trabajadoras del este y ninguna recibía asistencia pública. Muchas de las mujeres nunca habían hablados sobre sus experiencias y se las habían ocultado incluso a miembro de sus propias familias.

Espino habló sobre el impacto que tuvieron esas revelaciones en el movimiento chicano. “La idea de que las mujeres tenían que serles fieles a los hombres en el movimiento ya se estaba disipando”, dijo Espino. “Al principio, las mujeres intentaron permanecer en organizaciones donde participaban ambos géneros. [Pero] cuando las esterilizaciones llegaron a los periódicos, comenzaron a darse cuenta de que tenían asuntos diferentes, y de que los hombres no estaban involucrándose en esos asuntos. Así es que se separaron y formaron organizaciones solo para mujeres”.

Los grupos como Comisión Femenil Mexicana Nacional y Chicana Welfare Rights Organization comenzaron a enfocarse en temas como cuidado de niños, salud reproductiva, violencia doméstica y otros propios del género, dijo la historiadora.

Basándose en las investigaciones de Espino, el documental destaca el papel de las activistas chicanas en la búsqueda de justicia para las mujeres esterilizadas.

“Yo quería verlo desde la perspectiva de resistencia y activismo”, dijo Espino. “Yo no quería escribir una historia que mostrara a la mujer como víctima. Quería mostrar como las mujeres pelearon y se defendieron y construir sobre el legado de la mujer mexicana, la mujer chicana, como activista y persona que luchó contra la injusticia”.

Consuelo Hermosillo habla en su hogar. En la imagen arriba, María Hurtado regresa al hospital del condado. Fotos de Claudio Rocha.

El corazón de “No más bebés” lo forman las entrevistas con varias de las mujeres que participaron en la demanda. Cada una cuenta cómo el haber sido esterilizada a temprana edad cambió su vida para siempre. La mayoría tuvo que lidiar con el estigma cultural y el rechazo que las mujeres que no pueden tener hijos sufren en sociedades patriarcales.

“Todas las mujeres en este caso fueron prácticamente olvidadas por décadas”, dijo Tajima-Peña. “Las únicas personas que mantuvieron la historia viva fueron un puñado de académicas como Virginia, como Elena Gutiérrez y Alexandra Minna Stern, las principales historiadoras del filme, y Vicki Ruiz”.

Para la directora, cuyas cintas se han exhibido en festivales de cine importantes como Cannes y Sundance, el festival Ambulante es ideal para mostrar “No más bebés”.

Recalcó que ella y Espino son activistas; ella de los movimientos estudiantes y del cine independiente. Ella dijo que le agrada la atmósfera informal del festival itinerante de documentales.

“Los festivales normalmente atraen a ‘hipsters’, a cinéfilos, ese tipo de público”, dijo ella. “Un festival de cine tiene la connotación de ser intimidante”. En contraste, dijo, Ambulante provee un ambiente informal para el filme en la misma comunidad que fue hogar para muchas de las mujeres esterilizadas.

“Es en el mismo vecindario, y podemos llevar el filme ahí”, dijo Tajima-Peña. “Creo que será un sentir diferente. Es bueno llevar un filme a un festival [tradicional], pero esto va a ser tremendo”.

Exhibiciones de ‘No más bebés’:

Mércoles, 23 de septiembre, 7 p.m., en Legacy LA, 1350 North San Pablo Street, Los Angeles, CA 90033

Jueves, 1 de octubre, 7 p.m., en La Plaza de Cultura y Artes, 501 North Main Street, Los Ángeles, CA 90012

Vea un programa completo de Ambulante aquí.

Antonio Mejías-Rentas

Antonio Mejías-Rentas is a Senior Editor at Boyle Heights Beat, where he mentors teenage journalists, manages the organization’s website and covers local issues. A veteran bilingual journalist, he's...

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