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POR AARON MENDELSON

Publicado originalmente el 24 de abril de 2020

Las autoridades de Los Ángeles han ordenado a los angelinos a quedarse en casa durante la pandemia del coronavirus. Pero para muchos inquilinos de bajos recursos, el hogar no es un lugar seguro donde estar.

Los peligros de salud que acechan en las viviendas deficientes –plomo, cucarachas, moho negro, fugas de agua, cables eléctricos defectuosos– presentan amenazas serias en tiempos normales. Su impacto podría intensificarse ahora. 

“El reto que enfrentamos hoy, especialmente en el contexto de la epidemia del COVID, es asegurarnos de que estas condiciones existentes en los hogares no produzcan una segunda ola de problemas de salud”, dijo el Dr. David Jacobs del National Center for Healthy Housing, una ONG dedicada a la investigación y la defensa de los derechos de los inquilinos.

Nada de esto significa que la gente no debe quedarse en casa, insistió Jacobs. Pero los peligros impactan de forma desproporcionada a los inquilinos de bajos recursos y de grupos minoritarios, y pueden agravar los problemas respiratorios y de desarrollo. Amenazan de manera especial a los niños y a las personas de avanzada edad, o “seniors”.

‘TENGO LA VIDA DE MI HIJO EN MIS MANOS”

Patricia Macías vive en una casa pequeña de Arlington Heights con su hijo de 13 años, Elijah. Hay juegos de tablero y juguetes regados en el interior del hogar. De la misma manera, equipo médico y productos de limpieza.

“Desde que vivimos aquí, él ha desarrollado asma, y ahora mismo sufre de ápnea del sueño”, dijo Macías.

Llevan una década viviendo en la propiedad, dijo Macías, y han lidiado con infestaciones de cucarachas y ratas y con la contaminación de la pintura de plomo.

Patricia Macías muestra una foto de su hijo Elijah en su restaurante favorito. (Chava Sánchez/LAist)

Elijah padece de síndrome de Down y asiste a una escuela para estudiantes con necesidades especiales. Había establecido una fuerte conexión con un docente, a quien extraña ahora que la escuela ha cerrado. Elijah también suplica que lo lleven a su restaurante favorito,  Chuck E. Cheese, y a ver a sus abuelos. 

“Él está llorando porque ellos no están aquí”, dijo Macías.

En cambio, madre e hijo se han estado quedando en casa, adhiriéndose a las órdenes de “Más seguros en casa”. Pero los pasos que los protegen del coronavirus también los exponen a graves riesgos.

En su hogar existen niveles peligrosos de plomo, según un reporte de 2019 del departamento de Salud Pública del condado de L.A. Los investigadores detectaron el plomo en la recámara y en un “área de jugar” en el exterior.

Un exámen el año pasado halló plomo en la sangre de Elijah. Otro niño que vive en la propiedad, de solo 2 años de edad, tuvo niveles aún más altos de plomo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dicen que no hay niveles seguros de exposición al plomo para los niños. “Incluso niveles bajos de plomo en la sangre han demostrado afectar el cociente de inteligencia (IQ), la habilidad de prestar atención y el logro académico. Y los efectos de la exposición al plomo no pueden ser corregidos”.

Macía y la familia vecina han presentado una demanda, alegando una infestación de cucarachas, problemas con el moho, fugas crónicas de agua y problemas con roedores en la propiedad. El dueño de la propiedad, Second Avenue LLC, y su administradora, Lotus Property Services, negaron las alegaciones en un documento judicial.  Victoria Ersoff, abogada del dueño y de la firma administradora, dijo que sus clientes rehusaban comentar.

Los inspectores del gobierno han documentado las cucarachas, un portón roto y las heces fecales de ratas en la propiedad donde viven Patricia y Elijah.

Macías, normalmente de trato gentil, está furiosa porque sus caseros no han arreglado los problemas. “Estoy tan enfadada. Ay dios mío. Porque siento que tengo la vida de mi hijo en mis manos”, dijo ella.

Una trampa de cucarachas en el hogar de Patricia Macías.

Las cucarachas, en particular, son una pesadilla. “Hay muchas veces que cayeron sobre la cara de mi hijo, o en su cuerpo”, dijo ella, añadiendo que se han trepado en su cabello. Macías envió fotos de las cucarachas, incluyendo una de una trampa con docenas de cucarachas muertas.

Las cucarachas y sus heces pueden producir problemas respiratorios. Y varios ataques de asma han enviado a Elijah al hospital.

Sus doctores le han escrito a los caseros en varias ocasiones Una carta de un doctor de noviembre del 2019 leía:

“Las cucarachas son una causa conocida de ataques de asma y Elijah recientemente sufrió un ataque de asma que requirió esteroides y múltiples visitas clínicas. Por su seguridad contínua el apartamento debe estar libre de sabandijas. Favor de asegurarse de que el apartamento sea limpiado de forma segura”.

Macías dice que las cosas no han mejorado.

El estrés de cuidar de su hijo, protegerse del coronavirus y vivir en un ambiente insalubre está acabando con Macías. “Hay un monstruo encima de mí día y noche, día y noche”, dijo ella.

VIVIENDA INADECUADA

Aún antes de la pandemia, la vivienda insalubre era un problema en todo el sur de California. Según datos de 2017 de la encuesta American Housing Survey,180,000 unidades de alquiler en el área metropolitana de Los Ángeles-Long Beach eran moderadamente o severamente inadecuadas. 

Eso es cerca del 8% de las unidades de alquiler. Las condiciones pueden incluir de todo desde las fugas de agua a cables expuestos o la falta de ventilación.

“En tiempos mejores, la calidad de la vivienda es importante. Pero si usted está expuesto a condiciones interiores que pueden causar otro tipo de efectos de salud, eso es una preocupación”, dijo Carlos Martín del Urban Institute, un centro de investigación sin fines de lucro.

Añadió que con el alza en temperaturas, los hogares sin aire acondicionado –casi el 30% de las unidades de alquiler en Los Ángeles-Long Beach no lo tienen — podrían poner en peligro a los angelinos durante las olas de calor.

“Estas son el tipo de crisis con las que las personas están lidiando. En particular los inquilinos, que pueden también haber perdido sus ingresos”, dijo Martín.

El plomo, en tanto, es una amenaza invisible e insidiosa – no tiene odor y no puede ser detectado por el ojo descubierto. Y está extendido. Los CDC dicen que medio millón de niños tiene niveles peligrosos de plomo en su sangre. Los niños de color y de bajos ingresos están particularmente en riesgo de envenenamiento por plomo.

Los riesgos del plomo, el moho negro y la falta de ventilación son bien conocidos por los trabajadores del St. John’s Well Child and Family Center en el sur de Los Ángeles. Ellos dicen que los problemas médicos que surgen del COVID-19 van más allá que el mismo virus.

“Estamos viendo un alza en cierto tipo de condiciones, exacerbaciones del asma, la ansiedad y los niveles de estrés”, dijo Sharine Forbes, directora de control de enfermedades crónicos y equidad de salud del centro.

Encima de eso, el sur de California es el epicentro del hacinamiento. “Hay personas viviendo en una unidad de dos recámaras, pero son ocho personas en dos recámaras” dijo Holly Martin, que ayuda a los pacientes de St. John conseguir vivienda. Los hogares hacinados en L.A. pueden contribuir a la propagación del virus.

NO HAY REPARACIONES, NO HAY UN FINAL A LA VISTA

Las reparaciones se han tornado un área gris durante la pandemia. El mantenimiento de emergencia se ha pausado en muchas propiedades. Y la presencia de trabajadores de mantenimiento podría potencialmente esparcir el virus. La California Apartment Association recomienda que los caseros utilicen su propio juicio acerca de cuales reparaciones son esenciales: arreglar inodoros desbordados y calentadores de agua rotos, sí, pero aplazar pinturas y reemplazo de electrodomésticos.

Aún así, varios inquilinos con los que hablé dijeron que ha sido imposible conseguir mantenimiento esencial durante el coronavirus.

“Ni siquiera tenemos agua caliente aquí”, dijo un padre del noreste de L.A., quien no ha podido conseguir reparaciones desde que se mudó a su apartamento dos meses atrás. Sus hijas no pueden dormir en su recámara, debido a fugas de agua de las tormentas recientes y el moho (ver video). El inquilino pidió que no se utilizara su nombre, por temor a represalias.

“He estado tratando de conseguir que se corrijan problemas de mantenimiento en el baño desde enero, sin resolución, dijo Victor Nicassio, quien vive en Highland Park y trabaja en la cocina de un hospital.

“Los fusibles del panel eléctrico se apagan con frecuencia porque el panel es insuficiente y esto representa una amenaza de fuego”, el inquilino de El Monte Robert Cuadra escribió en una carta a su casero. Dijo que no ha sido arreglado.

Con los inquilinos en casa cerca de 24 horas al día, los edificios se van a deteriorar más, dijo Carlos Martín del Urban Institute, lo cual acelerará la necesidad de hacer reparaciones.

Macías ha intentado continuar las actividades escolares de Elijah durante la cuarentena. (Chava Sánchez/LAist)

La inquilina Patricia Macías dijo que el mantenimiento programado para su unidad fue cancelado en marzo. Además de mantener  a su hijo Elijah saludable y ocupado mientras la escuela esté cerrada, se ha enfocado en minimizar los riesgos en su apartamento. Eso significa alejar a Elijah de las áreas con pintura de plomo, colocar veneno para las cucarachas y pasar la aspiradora con frecuencia.

“Hago todo esto porque quiero que mi hijo esté seguro”, djo ella.

Pero lo que Macías puede controlar tiene su límite, a la vez que ella y su hijo se quedan en la casa hasta que pase la pandemia. Un examen en enero halló plomo en su sala y ambas recámaras.

“Estamos en medio del COVID-19. ¿Adónde voy a llevar a mi hijo”, ella preguntó. “Estoy tratando de mantenerlo seguro aquí”.

Este reporte ha sido traducido por Boyle Heights Beat y publicado con permiso de Southern California Public Radio. © 2020 Southern California Public Radio. Todos los derechos reservados.

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