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Por Adairis González-Sánchez

El conocido activista Carlos Montes de Boyle Heights es una persona con gran energía, incluso para sus 73 años. Montes nació en El Paso, aunque su niñez transcurrió en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Carlos Montes, residente de Boyle Heights, fotografiado en Hollenbeck Park. Foto por Jennifer Lopez

A los 8 años, su familia se mudó al Sur de Los Ángeles y con el tiempo se estableció en Boyle Heights. Asistió a la Escuela Secundaria Hollenbeck y a la Escuela Preparatoria Roosevelt, antes de transferirse a la Escuela Preparatoria Garfield.

Esta entrevista, realizada en marzo, fue traducida y revisada para lograr tanto la longitud como la claridad adecuadas.

Pulso de Boyle Heights: Es un gusto conocerlo. ¿Podría contarnos cómo se convirtió en activista y qué lo motivó a ser parte del Movimiento Chicano? 

Carlos Montes: Bueno, se debió a una serie de cosas y experiencias de vida. Debo decir que mi entorno, mi familia y luego el hecho de leer mucha historia, todo eso tuvo un impacto. Cuando éramos niños viajábamos a México durante el verano para visitar a mi abuelo Alejandro, y él nos contaba historias sobre la Revolución Mexicana. Y otras experiencias también fueron mi infancia en el Este de Los Ángeles y el “cruising” por Whittier Boulevard, expuesto al acoso de la policía. También mis años en la escuela preparatoria, donde tuve algunos profesores buenos, pero otros nos trataban mal y hacían comentarios racistas. Mi padre trabajaba como empleado en la línea de montaje de una fábrica y también pertenecía al sindicato de carpinteros. Yo lo acompañaba a las reuniones del sindicato. Y cuando era niño, también iba a los piquetes con él. Todo ese tipo de experiencias me quedaron grabadas en la mente.. 

PBH: ¿Cómo organizaron la huelga de estudiantes, llamada en inglés “walkouts”?

CM: Nos llevó un par de meses organizar las reuniones, repartir folletos, ir a las escuelas, hablar con los padres, los maestros y los administradores. Los estudiantes llevaron a cabo una encuesta sobre la situación de las escuelas y prepararon una lista de cosas para exigirle a la junta escolar. Y la junta dijo sí, lo vamos a considerar, lo vamos a estudiar. Pero no tenía ninguna intención de hacerlo. Por lo tanto, decidimos comenzar a movilizarnos y a divulgar el término en inglés “walkout” [paro de actividades, salida de la escuela]. Diseñamos panfletos y periódicos. Un día fuimos hasta la Preparatoria Lincoln y comenzamos a gritar “¡walkout!” Los estudiantes estaban preparados y salieron a encontrarse con nosotros. Y después de eso, fuimos a la Roosevelt, donde habían trancado la entrada con cadenas. Nosotros jalábamos de la verja y ellos la empujaban. Hasta que la cadena cedió y todos entramos al edificio en tropel. Y no fue un incidente que duró un solo día. Fue una medida que requirió del esfuerzo de todo un grupo. Fue la primera vez que los chicanos de una zona urbana salieron y mantuvieron una protesta masiva durante dos semanas. Después fuimos a las preparatorias Belmont, Garfield y Wilson, y todos estos centros educativos en el Este de Los Ángeles participaron de la huelga que se prolongó durante dos semanas

PBH: ¿Cuál fue su reacción al ver que todos los estudiantes de la preparatoria se unían a la huelga como manera de defender su educación?

CM:  Fue espectacular. Increíble. Emocionante. Nunca había visto a miles de personas marchar de esa manera, especialmente a los chicanos jóvenes. Fue un experiencia gratificante, extraordinaria, emocionante, inspiradora. Y me sentí muy orgulloso de ver que la gente se unía a la huelga, me sentí orgulloso de lo que estábamos haciendo. En ese momento no me daba cuenta de que estábamos haciendo historia.

PBH: ¿Qué hizo después de la preparatoria?

CM:  Me puse a trabajar con mi padre en una fábrica de muebles ubicada en el centro de la ciudad. Era un lugar muy caluroso, con mucho polvo. El aserrín se me metía por todo el pelo. Mi mejor amigo de la preparatoria también trabajaba en esa fábrica. Un día hablando entre nosotros nos dijimos: “¿Sabes una cosa? Vayamos a la universidad. Este trabajo es muy duro”. Y nos inscribimos en el East LA Community College. Después del verano comenzamos nuestros estudios en ELAC. Al principio pensaba estudiar negocios, pero después me cambié a ciencias políticas y estudios chicanos.

Montes (con boina y anteojos de sol) durante la huelga de Roosevelt en 1968. Foto cortesía de Carlos Montes.

PBH: Usted estudió en Roosevelt pero se graduó de Garfield. Cuando va a ver el clásico del Este de Los Ángeles, ¿cuál es su equipo?

CM:  Bueno, vivo en Boyle Heights y todos mis amigos son de la Roosevelt, ¿no es así? Compro mi entrada en la Roosevelt y voy con mis amigos. Me siento junto a ellos, del lado de los hinchas de Roosevelt, pero me da pena por ellos porque sé que Garfield va a ganar. Me siento del lado de Roosevelt, pero hincho por Garfield. ¿Aunque saben una cosa? Siempre fui una persona que cruza puentes. Nací en El Paso, pero crecí en Juárez. Después de Juárez me fui a El Paso. En El Paso la gente me decía: “Ah, eres de Juárez”. Y después me mudé al Sur de Los Ángeles y la gente me decía, “Ah, eres de México”. Fui a la Roosevelt y luego a la preparatoria Garfield. A la gente le digo que soy un híbrido.

Montes durante la entrevista de Zoom.

“Fue estimulante. fue increíble Fue emocionante. Sabes que “Wow, está sucediendo”. No podíamos… ya sabes… nunca había visto a miles de personas marchar así, especialmente los jóvenes chicanos, ¿verdad? Y siempre decían “Oh, los chicanos nunca lo harán”, ya sabes. En ese entonces solían llamarnos el gigante dormido, ya sabes, que nunca íbamos a hacer nada. Pero luego me di cuenta en nuestra historia, nosotros’ siempre protestamos, siempre salimos e hicimos huelgas”

PBH: ¿Cómo lo hace sentir ayudar a la comunidad de Boyle Heights? ¿Y en qué proyectos se encuentra trabajando en este momento?

CM: Me hace sentir bien. Es decir, eso es lo que me motiva, intentar mejorar la calidad de vida de las personas de Boyle Heights. En este momento estoy trabajando en el comité asesor del nuevo fiscal del distrito, George Gascón, para ayudar a identificar y recomendar cuáles casos de muertes causadas por agentes de policía es importante volver a abrir, investigar y procesar. También estoy trabajando con el Centro CSO junto a familias que han sido víctimas de muertes causadas por la policía, como manera de obtener justicia para todos ellos. Además, estamos trabajando en una coalición para intentar retirar del cargo al sheriff Alex Villanueva debido a su administración corrupta, a la tolerancia que demuestra ante la violencia de sus oficiales y a las muertes perpetradas por sus agentes. Asimismo, formo parte del Consejo Vecinal de Boyle Heights. Estamos trabajando para mejorar los parques y conservar los murales, además de detener el proceso de gentrificación de Boyle Heights.

PBH: ¿Tiene en mente otros proyectos a futuro?

CM:  Voy a hacer un sitio web. Voy a escribir un libro. Y voy a luchar para que se disminuyan las restricciones con Cuba. Apoyo el movimiento contra la corrupción y las muertes en México, así como también la lucha por la democracia en ese país.

“Me hace sentir bien. Quiero decir, eso es lo que me motiva, que estoy tratando de mejorar la calidad de vida de las personas en Boyle Heights. Ya sabes, el viernes pasado inauguramos el equipo de ejercicios de Hollenbeck Park. [Soy] parte de la Junta Asesora del Parque de Hollenbeck Park, quería mejorar nuestro parque. Me hace sentir bien, ya sabes, que apoyamos a Roosevelt High School para que sea pública.Apoyamos la educación pública para conseguir financiación para las escuelas para mantenerlas a salvo del COVID y contra la privatización. Ya sabes, trabajamos con familias que han perdido a sus hijos por los asesinatos de LAPD. Entonces, no, me hace sentir bien que… me hace sentir aún mejor cuando veo madres, estudiantes y otras personas que se presentan y se involucran.”  

PBH: ¿Se considera un líder?

CM: No, no me considero un líder. Me considero un activista y un movilizador. Un movilizador que anima a las personas a unirse, que trabaja con la gente para que se conviertan en personas activas y puedan ser líderes. Nunca me metí en esto para ser un líder… Leí un libro de Carey McWilliams. Fue el primer libro sobre historia chicana que leí en mi vida y realmente me hizo ser consciente de la historia de nuestra gente y su lucha por la igualdad y la justicia. También me hizo caer en cuenta de todas las atrocidades y la discriminación que sufrió nuestra gente. 

PBH: Muchas gracias por dedicar tiempo a esta entrevista.  

CM: Gracias a ustedes. Fue un gusto. 

This is an abridged version of an interview recorded as part of “Voices/Voces,” a storytelling project that aims to connect youth reporters with Boyle Heights and East LA elders.  Voices/Voces was a 2020 finalist in (and partially funded by) the LA2050 Grants Challenge. It is also partially funded by the Snap Foundation.

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