Estudiantes en clase en la Escuela Preparatoria Roosevelt / Foto de Andrew Román

Como estudiante del 12 º grado de la Escuela Preparatoria Theodore Roosevelt, soy testigo del impacto que tienen los recortes presupuestarios en la educación pública. Manifesté en contra de las leyes discriminatorias de ausentismo escolar, cuyo resultado son grandes multas y tiempo de clase perdido. Hoy, los nuevos datos divulgados por el Departamento de Educación reflejan la existencia de otro conflicto al que se enfrentan los estudiantes de color. Las estrictas políticas disciplinarias de las escuelas generan altos índices de suspensión y expulsión escolar, y los estudiantes afro-americanos y latinos son los que tienen mayor probabilidad de sufrir las consecuencias.

En los datos a nivel nacional, los afro-americanos representaron el 18 % de la muestra, pero fueron el 35 % de los estudiantes suspendidos y el 39 % de los estudiantes expulsados. Más del 70 % de los arrestos escolares fueron de estudiantes latinos o afro-americanos. En el Distrito Escolar Unificado de Los Angeles (LAUSD) el índice de suspensión escolar es 6 veces más alto para los estudiantes afro-americanos que para los blancos, 17.3 % en comparación con el 2.9 %.

Parece existir un patrón en nuestras escuelas donde hay más estudiantes de color que son suspendidos, multados o expulsados del sistema escolar. Algunos de estos problemas se originan en las políticas de tolerancia cero que cobraron popularidad después de las muertes ocurridas en la Escuela Preparatoria Columbine. Si bien estas políticas buscaban atender especialmente el problema de las armas, la tolerancia cero ha cobrado cada vez más popularidad, lo que ha aumentado la cantidad de suspensiones en el país.

En mi escuela veo que se está usando este tipo de políticas para castigar a los estudiantes por infracciones menores, como tener mala conducta en clase o traer teléfonos celulares a la escuela. Lo que me preocupa es que nosotros, los estudiantes, somos el futuro. La Asociación de Docentes de California afirma que las medidas disciplinarias demasiado estrictas amenazan contra el buen desempeño académico.  ¿Qué ocurre cuando la mayoría de los estudiantes negros o latinos no están en clase?  ¿Cómo afecta esto al futuro de nuestro país?

La suspensión escolar no es la única forma en que los estudiantes negros y latinos se han visto penalizados en la escuela. El Concejo Municipal de Los Angeles votó el mes pasado limitar la imposición de “multas por ausentismo escolar” a los estudiantes que llegan tarde a clase. Una vez más, los estudiantes de color son un blanco desproporcionado en estas medidas. Los datos de la Community Rights Campaign (Campaña de Derechos de la Comunidad) indican que entre los años 2004y 2009 los estudiantes negros y latinos fueron los que recibieron la mayoría de las multas. De las 47,000 multas impuestas, el 88 % fueron a estudiantes latinos y negros. Los estudiantes blancos recibieron aproximadamente el 7 % de las multas.

No creo que los estudiantes necesiten políticas de tolerancia cero ni medidas disciplinarias estrictas. En vez de mantener a los estudiantes en clase, estas medidas les enseñan a sentir miedo de la escuela. Los estudiantes no deben recibir una multa por llegar tarde ni ser suspendidos por infracciones menores. Como sociedad, lo que debemos identificar y analizar es el conjunto de circunstancias que impide el éxito escolar de los estudiantes de color. En vez de hacer énfasis en el castigo, todos debemos trabajar juntos: padres, estudiantes, escuelas, comunidad, políticos, para fomentar el éxito de los niños, sin importar el color de su piel. De lo contrario,  ¿quiénes se convertirán en los líderes del mañana?


Cinthia González, además de ser periodista del equipo del Pulso de Boyle Heights, también es miembro de Community Rights Campaign del Labor/Community Strategy Center cuyo objetivo es reformar la ley de confinamiento escolar vigente en la ciudad.

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