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Por Lou Calanche, Joel García y Mario Fedelin
Co-directores de la Coalición en favor de los jóvenes de Boyle Heights

Gabby Claro no tuvo la oportunidad de realizar actividades extracurriculares ni de participar de programas de verano durante su infancia. Siempre sintió una gran afinidad por el arte, pero su familia de clase obrera nunca contó con los fondos necesarios para poder pagar las clases. En la actualidad, Claro es dueña de su propia empresa de diseño creativo, lo que le permite ayudar más a su familia y al mismo tiempo llevar adelante su pasión por el arte. ¿Cómo pudo lograrlo si consideramos los obstáculos a los que debió enfrentarse?

Claro terminó creyendo que nunca tendría la oportunidad de hacer realidad sus sueños hasta que una amiga le recomendó ponerse en contacto con una organización de la comunidad de Boyle Heights donde se ofrecían clases de arte a jóvenes desfavorecidos de la comunidad.

Desafortunadamente, el caso de Claro y su familia no es un hecho aislado en la ciudad de Los Ángeles, ya que la mayoría de los jóvenes pertenecientes a comunidades de bajos recursos no tiene acceso a programas extracurriculares y, si se encuentran en una situación crítica, es posible que estos jóvenes lleguen a quedar fuera del sistema.

Según la Junta de Desarrollo de la Fuerza Laboral de la municipalidad, uno de seis jóvenes en Los Ángeles está fuera del sistema, lo que significa que no estudia ni trabaja. La cuestión es que no estamos haciendo lo suficiente para evitar que los jóvenes queden fuera del sistema. Como comunidad, debemos ofrecer las oportunidades necesarias para ayudar a los jóvenes a alcanzar todo su potencial.

No reconocer la importancia del desarrollo de los jóvenes puede ser perjudicial para el futuro de Los Ángeles. Según un estudio realizado por el Consejo para la Investigación de Ciencias Sociales, el costo a nivel nacional por los jóvenes que terminan fuera del sistema ascendió a $26,800 millones de dólares en 2013. Si consideramos que Los Ángeles es la tercera economía metropolitana más grande a nivel mundial, no podemos permitirnos escatimar en la inversión de fondos a favor de los jóvenes.

Con más de 800,000 jóvenes entre 10 y 24 años, a Los Ángeles le resultaría beneficioso contar con una estrategia centralizada para el desarrollo de los jóvenes. No obstante, los programas ofrecidos en la ciudad están diseminados en diversas dependencias públicas, como la Alcaldía, la Oficina de Salud, el Departamento de Recreación y Parques y el Departamento para el Desarrollo Económico y la Fuerza Laboral. Si bien muchos de estos programas municipales han sido exitosos, como el programa para la Reducción de Pandillas y el Desarrollo de los Jóvenes, el programa para el Desarrollo de la Fuerza Laboral entre los jóvenes, el programa “Luces durante las noches de verano” y el programa de Trabajos Limpios y Ecológicos, solo reciben 37 millones de dólares, dejando a Los Ángeles rezagada en comparación con otras ciudades como Nueva York (donde los programas para el desarrollo de los jóvenes reciben $748 millones de dólares) y San Francisco (que destina $196 millones de dólares).

De hecho, la ciudad de Los Ángeles invierte tan solo $47 dólares por joven, mientras que San Francisco y Nueva York invierten $1,746 y $472 dólares respectivamente en la juventud. Los resultados de la escasa inversión son patentes.

Si bien la adjudicación de fondos a los diferentes programas puede implicar un gran desafío, continuar con el nivel actual de inversión denota irresponsabilidad. Los programas para los jóvenes hacen una gran diferencia en la vida de nuestros jóvenes y sus padres. Los mantienen fuera de peligro una vez finalizado el horario escolar y durante el verano, cuando es más probable que los jóvenes no tengan supervisión de adultos. Estos programas ayudan a los jóvenes a alcanzar su potencial académico, social y emocional. En especial, ayudan a sus padres a brindar oportunidades productivas y asequibles para sus hijos.

Las autoridades municipales deben reconocer la importancia de ofrecer programas que promuevan el desarrollo de los jóvenes. Somos conscientes de que el gobierno nunca suplantará el papel que juega contar con un hogar estable para el desarrollo de los jóvenes, pero si ocurre una fractura en la unidad familiar, debemos asegurarnos de contar con las estructuras necesarias para apoyar a nuestros jóvenes que se enfrenten a este tipo de situaciones. Si creamos un plan estratégico para promover el desarrollo de los jóvenes, que cuente con la financiación adecuada, podremos lograr que la experiencia de Claro se vuelva más frecuente.Confiamos en recibir el apoyo de toda la ciudad para llevar a cabo esta iniciativa y para que nuestras comunidades continúen siendo fervientes defensoras que promuevan medios para alcanzar esta meta. No obstante, es el Concejo Municipal y el alcalde los que determinarán en última instancia si dan o no prioridad al desarrollo de los jóvenes.

Lou Calanche, Joel García y Mario FedelÍn son co-directores de la Coalición en favor de los jóvenes de Boyle Heights, una coalición de la comunidad que forma parte de la Iniciativa para Construir Comunidades Sanas de The California Endowment.

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