Esta página también disponible en: English

En una tarde soleada, los niños pequeños corretean por un parque infantil del complejo de viviendas Ramona Gardens, sin prestar atención al ruido de los autos que avanzan a toda velocidad por la Autopista 10, que se encuentra a unos pocos pies de distancia, ni a los contaminantes que estos vehículos expulsan al aire.

Hay solo un muro que separa a la plaza de juegos de la autopista. De repente, el rugido del tren Metrolink que viaja en dirección este interrumpe su juego.

“Es extremadamente peligroso vivir cerca de una autopista”, dice Lorena Fernández, la mujer que cuida a los niños. Fernández vive en la Calle Murchison, justo fuera del complejo de viviendas de Ramona Gardens, y lleva con reticencia a los niños al área de juegos más cercana.

“Es la contaminación que no podemos ver. Son miles de partículas ridículamente pequeñas que se meten en nuestros organismos. Y el ruido… ay, el ruido es horrible. Con el tiempo te causa estrés”, dice Fernández, que aprendió sobre los peligros de la contaminación al asistir a seminarios de la comunidad patrocinados por Legacy LA, una organización sin fines de lucro de Ramona Gardens dedicada al desarrollo de los jóvenes.

Fue a través de Legacy LA que Fernández también se enteró sobre la propuesta para crear un parque natural en una parcela pequeña que es poco utilizada en el lado suroeste del complejo de viviendas. La idea es mejorar la calidad del aire, reciclar el agua de lluvia y crear un espacio verde tan necesario en una comunidad desfavorecida.

La propuesta surgió de Community Conservations Solutions (CCS, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro con sede en Los Ángeles, que emplea fondos públicos y privados para encontrar soluciones prácticas a problemas ambientales. En un estudio realizado en 2016, CCS identificó casi 20,000 acres de terrenos públicos existentes en el Condado de Los Ángeles como “adecuados para la conversión estratégica a espacios verdes ‘inteligentes’” y designó a Ramona Gardens como una zona de “alta necesidad comunitaria”.

Purificación del aire

“Si creamos un parque natural que emplea a la naturaleza como modelo –lo que significa que plantaríamos árboles, flores y césped de manera adecuada al entorno natural de nuestra zona– estaríamos aprovechando al máximo la función de los árboles y la plantas, ya que ayudan a purificar el aire”, afirma Esther Feldman, presidenta de CCS.

En su propuesta a los residentes locales, CCS afirma que Ramona Gardens es “una de las tres comunidades más contaminadas en California” y que fue designada por el estado como una zona “gravemente desfavorecida”.

Un estudio realizado por The City Project en 2010 calificó a Boyle Heights como uno de los vecindarios con más falta de parques de la ciudad, registrando tan solo 0.72 acres de espacios verdes cada mil residentes. El parque Hazard, el espacio verde más grande de Boyle Heights, se encuentra a unos cientos de pies de distancia al oeste de Ramona Gardens. Sin embargo, es inaccesible a los residentes de Ramona Gardens que padezcan problemas de movilidad, ya que existe una cuesta empinada y una calle muy transitada que lo separa de sus hogares.

Las personas que viven cerca de las autopistas sufren niveles más altos de asma, infartos y cáncer de pulmón. La extensa investigación a cargo de científicos de los Centros de Salud Ambiental de la Universidad del Sur de California (USC) han indicado que las mujeres embarazadas son las más propensas a sufrir presión alta arterial y diabetes gestacional. Además, sus bebés tienen más probabilidad de nacer prematuramente. La contaminación del aire causada por el tránsito pone a los adultos y ancianos en riesgo de padecer enfermedades cardíacas, infartos y problemas de memoria que podrían causar un acortamiento en su expectativa de vida.

Esto afecta a las personas que viven en todo Boyle Heights –donde se cruzan varias autopistas importantes– pero los residentes de Ramona Gardens son especialmente vulnerables debido a la exposición directa a la contaminación y el ruido generado por el tránsito.

La contaminación sonora es tan solo uno de los peligros a los que se enfrentan casi 500 familias que viven en Ramona Gardens, uno de los complejos de viviendas más antiguos de la ciudad, ubicado en el lado noreste de Boyle Heights. Además del corredor con 15 carriles para el tránsito que bordea Boyle Heights hacia el sur, la zona industrial al este del vecindario produce una cantidad importante de contaminación del aire.

Niños en riesgo

Los niños pequeños se enfrentan incluso a riesgos más altos.

“Hemos observado que, en particular, los niños que se crían junto a las autopistas manifiestan un crecimiento pulmonar más bajo, por lo tanto, tendrán pulmones más pequeños de por vida”, señala Jill Johnston, profesora adjunta de medicina preventiva de USC y directora de programas de difusión comunitaria de los Centros de Salud Ambiental. “También corren un riesgo mayor de desarrollar asma. Además, hemos visto una relación con los bebés, ya que corren un riesgo mayor de desarrollar autismo”.

Johnston agregó que los niños también corren riesgo de padecer obesidad e infecciones de oído, nariz y garganta. El impacto en la salud a causa de la contaminación sonora todavía no se ha estudiado en profundidad.

En la etapa inicial del proyecto del parque para Ramona Gardens, CCS unió fuerzas con la oficina del concejal José Huízar, Legacy LA y otros grupos locales para identificar las necesidades específicas de los residentes de Ramona Gardens. Está llevando a cabo estudios de investigación y análisis técnicos del lugar, además de brindar información en las reuniones comunitarias, donde se han presentado las propuestas de diseño paisajístico.

El área propuesta para el parque natural de Ramona Gardens es un terreno de cuatro acres que incluye una plaza de juegos y canchas de básquetbol, así como también el terreno baldío donde se realiza el popular mercado o swap meet de los sábados por la mañana. Aquellos a favor de esta propuesta afirman que el parque natural haría que la zona fuera más atractiva para los vendedores y clientes del mercado.

Luego de la etapa inicial de la propuesta, CCS comenzará a recaudar fondos públicos y privados para la construcción. El comienzo de las obras podrá llevar al menos entre cuatro o cinco años.

“Se me hace una cosa muy buena para esta área”, señala Fernández, la residente de la zona, que asistió a la presentación de la propuesta del parque natural. “Hace falta un área verde que ayude a parar un poco la contaminación de la autopista”.

La propuesta del parque natural incluirá un sendero entre la naturaleza por el que los residentes de Ramona Gardens puedan realizar paseos y caminatas. Feldman afirmó que este parque ayudaría a combatir el sobrepeso y la obesidad, que en la actualidad afecta al 71 por ciento de los adultos y al 50 por ciento de los adolescentes que viven en Boyle Heights, según un estudio realizado en 2011 por el Centro de Investigación sobre Políticas de la Salud de UCLA.

Añadir un parque natural a su comunidad, agrega Fernández, “fomentará un tipo de juego al que todos los niños tienen derecho a tener”.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.