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Por Xóchil Ramírez

Pulso de Boyle Heights

En 2012, muchos residentes de Boyle Heights recibieron la llegada de Walgreens Pharmacy con sentimientos encontrados. La inauguración sobre la avenida César Chávez desencadenó varias conversaciones sobre el aburguesamiento del vecindario y su amenaza hacia las farmacias locales de gestión familiar.

Desde entonces, dichas conversaciones han dado lugar a un intenso debate, ya que varios urbanistas han presentado más planes de mayor escala en este vecindario de clase obrera. Es posible que las propuestas para remodelar 143 edificios y las 1102 unidades que forman parte de los apartamentos Wyvernwood, así como también la creación de mil unidades residenciales y de espacio mixto para oficinas y negocios en el antiguo edificio y torre de Sears atraigan más residentes y consumidores con preferencias más sofisticadas.

Los miembros y organizaciones de la comunidad comprenden que los cambios son inevitables, pero buscan evitar que las empresas locales se vean desplazadas. Algunas de las asociaciones sin fines de lucro locales han establecido acuerdos para ayudar a apoyar y mantener las empresas locales, como las que se encuentran en la histórica Plaza del Mariachi y en el corredor de la calle Primera. Muchos de estos negocios y restaurantes llevan varias décadas operando en Boyle Heights.

“Me gusta la Farmacia Ramírez porque es una tienda dedicada a la comunidad”, dice Perla García, residente de Boyle Heights. “Sé que al personal le importa Boyle Heights. Walgreens puede contratar personal de cualquier lado y no hay garantías de que los nuevos empleados de otras zonas apoyen al vecindario en su conjunto”.

Michael Ramírez administra la Farmacia Ramírez en la César Chávez, una empresa que fundó su padre a finales de la década de 1970. Ramírez habló sobre sus inquietudes por la llegada de Walgreens al abrir sus puertas en 2012. Si bien la competencia de la gran cadena amenazó su propio negocio, en la actualidad Ramírez reconoce que también lo instó a mejorar.

“Siempre hay que buscar cambios, productos, ideas y servicios nuevos que ofrecer a la base de clientes”, señala Ramírez.

Si bien su negocio ha sido mantener su base de clientes, Ramírez dice que Walgreens le quita algunos clientes con sus promociones y descuentos al unirse al club de la tienda. La experiencia, afirma Ramírez, le hizo comprender la importancia de la fidelidad de los clientes y lo vital que es que la comunidad local se apoye mutuamente.

Las ventas “bajaron en términos de visitas de consumidores, porque sé que muchas prefieren una tienda grande para comprar productos de venta libre”, señala. Pero Ramírez dice que las ventas de su farmacia de medicamentos con receta y envíos a domicilio lo ayudan a seguir adelante.

Sin embargo, es posible que las empresas como la Farmacia Ramírez deban enfrentarse a una gran batalla en el futuro. Muchos propietarios de pequeñas empresas en Boyle Heights no son dueños de los edificios que ocupan, y algunos inquilinos ni siquiera tienen contratos de alquiler a largo plazo por escrito, según Carla DePaz, organizadora de la comunidad de East Los Angeles Community Corporation (ELACC, por sus siglas en inglés), que organiza a los propietarios de pequeñas empresas de la zona.

 

“Si los alquileres suben, estos empresarios corren el riesgo de perder el espacio a otro negocio que sí lo pueda pagar”, afirma DePaz. “Además, hay algunos propietarios que buscan vender como manera de aprovechar el aumento en el valor de sus propiedades”, agrega.

La asociación Negocios Comunitarios de la Primera (First Street Community Businesses), constituida en 2015, trabaja para ayudar a los negocios y restaurantes locales a mantenerse en operaciones. “Uno de los retos de la asociación es crear una relación simbiótica entre la comunidad y los negocios”, afirma Carlos Ortez, propietario del restaurant Un Solo Sol, que además es el presidente de la asociación.

La asociación ayuda a crear una voz política de unión y aprovechar al máximo los recursos. En una medida reciente, los miembros de la asociación combatieron la propuesta de un urbanista para adquirir edificios de propiedad municipal frente a la Plaza del Mariachi. Dicho urbanista también propuso demoler los edificios en una cuadra con muchos negocios locales para construir un centro comercial. Otro urbanista propuso construir viviendas asequibles en el mismo lugar y conservar las pequeñas empresas.

La asociación lanzó una campaña de redacción de cartas y se presentó ante la municipalidad. En mayo, la municipalidad decidió aprobar la propuesta que no perjudicase a las pequeñas empresas, lo que la asociación considera una victoria.

La creación de una coalición fue fundamental para detener otro proyecto de reurbanización.

En el año 2014, la Metropolitan Transit Authority (MTA, por sus siglas en inglés) divulgó planes para un proyecto de reurbanización en colaboración con inversionistas privados que deseaban demoler muchos de los edificios donde operaban pequeños negocios en la Primera. Minerva Villa, propietaria de la heladería J & F Ice Cream Store, informó a todos los negocios de la zona sobre esta iniciativa. Gracias al trabajo en conjunto con ELACC, los negocios lanzaron una campaña de redacción de cartas para oponerse a los planes de MTA.

Ahora que Anita Castellanos, propietaria de varios de los mismos negocios en la Plaza Mariachi, está considerando vender los edificios, ELACC está trabajando con los negocios para asegurarse de que tengan contratos de alquiler y no sean desplazados, sin importar quién adquiera los edificios.

“Los proyectos de reurbanización pueden ser muy peligrosos, si el urbanista no tiene interés en garantizar el acceso a la comunidad ni las viviendas a los residentes de la zona”, señala DePaz de ELACC.

Espera establecer alianzas en toda la ciudad con el objetivo de que las diversas comunidades se unan. En el caso de la Primera, se trata de poder en los números y los recursos, afirma. “Ahora, cuando se presentan amenazas o rumores sobre alguna propiedad que va a venderse o comprarse, [los propietarios de negocios] sienten mayor poder al trabajar en grupo”, afirma DePaz.

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