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Por Daniela Barranco

Pulso de Boyle Heights

Hay muchas razones por las cuales las personas desean vivir en Los Ángeles, pero el elevado precio de los alquileres hace que cada vez sea más difícil llevar a cabo este deseo. En el caso de personas de bajos ingresos, esta situación se está volviendo cada vez más difícil.

En el Condado de Los Ángeles, los inquilinos deben ganar cuatro veces el salario mínimo, es decir 48 dólares la hora, para poder pagar una renta promedio de $2,499, según un informe realizado por California Housing Partnership Corporation en mayo de este año. Desde el año 2000, los ingresos familiares ajustados a la inflación bajaron un tres por ciento, mientras que los alquileres aumentaron un 32 por ciento.

En algunos casos, los inquilinos con los ingresos más bajos en el condado, como los que viven en Boyle Heights, ahora se ven obligados a gastar el 70 por ciento de sus ingresos en el alquiler, según el mismo informe.

Y la situación se agrava cada vez más, según Isela Gracián, presidenta de East L.A. Housing Corporation. La proximidad de Boyle Heights al centro de Los Ángeles atrae a angelinos con ingresos más altos, lo que favorece la suba de los precios. “Hay personas interesadas en comprar o en alquilar en Boyle Heights que antes no lo consideraban”, afirma Gracián.

Con el alto precio de los alquileres y el aumento en la competencia, surgen temores sobre posibles desalojos. Si bien las organizaciones de la comunidad y de la ciudad están trabajando para ayudar a mantener a los residentes en la zona, muchos ya no cuentan con los medios económicos para quedarse.

La información sobre el precio de los alquileres de Trulia indican que el precio medio de un alquiler en Boyle Heights en el mes de junio fue de $2,150, un aumento con respecto a los $1,625 dólares el año previo, lo que representa un incremento del 25 por ciento. En la zona general de Los Ángeles, los precios medios aumentaron de $3,400 a $4,500 dólares, una alza de 26 por ciento, lo que indica que Boyle Heights, si bien todavía es más económico, está sujeto a la misma tasa de aumento en los alquileres que el resto de la ciudad. Compton, por otra parte, experimentó un descenso de 12 por ciento en el precio promedio de los alquileres durante el último año, pasando de $2,050 a $1,795, informa Trulia.

En Boyle Heights, el 75 por ciento de los residentes son inquilinos y casi el 88 por ciento está protegido por la ley de control de alquileres Rent Stabilization Ordinance (RSO, por sus siglas en inglés). De todas formas, muchos residentes no conocen sus derechos. Y aquellos que viven en edificios construidos después de 1978 no están contemplados en la ordenanza de control de alquileres de la municipalidad.

En la nueva campaña puerta a puerta llamada Know Your Rights (Conozca sus derechos), el concejal José Huízar está trabajando con organizaciones locales sin fines de lucro como la Unión de Vecinos, un grupo en defensa de los derechos de los inquilinos. “Queremos asegurarnos de que la mayoría de las familias de Boyle Heights cuyas viviendas están contempladas en la ley de control de alquileres conozcan los derechos que los protegen contra desalojos y aumentos de alquileres injustificados”, informó Huízar al Pulso de Boyle Heights.

Organizadores: tácticas de los propietarios de viviendas para ejercer presión

Un grupo de residentes un edificio de apartamentos de Boyle Heights, incluyendo varios mariachis, protesta el aumento de sus alquileres. Foto de Ermesto Orozco

Elizabeth Blaney, co-directora ejecutiva y co-fundadora de la Unión de Vecinos, señala que cada vez es más frecuente que los propietarios de viviendas de la ciudad busquen y logren desalojar a residentes de muchos años para luego vender los edificios a los inversionistas.

“Es importante que los inquilinos sepan que no tienen que dejar sus viviendas solo porque haya un propietario nuevo”, afirma Blaney. “Si la persona vive en un edificio con control de alquileres, no tiene que irse y cuenta con protección ante cualquier intimidación”.

Las propiedades contempladas por la ley de control de alquileres pueden fijar aumentos de hasta tres por ciento todos los años a los inquilinos ya existentes. Si un inquilino resulta desalojado o se va de la vivienda, el propietario puede aumentar el alquiler. Según los organizadores de la comunidad, esto causa que algunos propietarios presionen a sus inquilinos para que dejen sus viviendas. Gracián afirma que su organización ha sabido de casos en que los propietarios que amenazaron a los inquilinos con llamar al servicio de inmigración, si un residente indocumentado se niega a abandonar la vivienda.

Bajo la ley de control de alquileres, los desalojos corresponden a una de dos categorías: inquilino en falta o sin falta. Los casos “en falta” incluyen: incumplimiento de pago del alquiler, violación del contrato de alquiler, generar molestias o daños a la unidad, uso del alquiler para fines ilegales, entre otros. Los motivos “sin falta” incluyen: el propietario de la unidad desea mudarse a la misma, demolición o retiro permanente del mercado de alquileres. En dichas instancias, el propietario de la vivienda debe pagar una indemnización al inquilino para que pueda mudarse.

A veces los propietarios ofrecen grandes sumas de dinero para lograr que el inquilino se vaya de forma voluntaria y así poder cobrar un alquiler más alto a un nuevo inquilino, una práctica se conoce en inglés como “keys for cash” (entregar las llaves a cambio de dinero). Esta no es una práctica ilegal y Daniel Faller, presidente de la Asociación de Propietarios de Apartamentos de California la considera una situación beneficiosa para todos.

Faller afirma que, en su experiencia, son los inquilinos los que llevan a cabo más actos de intimidación que los propietarios. Asimismo, señala que muchas personas no se dan cuenta de que el mercado de viviendas es un negocio. Afirma que las autoridades municipales han generado una escasez de viviendas al “castigar a aquellos que ofrecen viviendas y obligarlos a fijar precios por debajo del valor de mercado.

Los inquilinos se organizan

Si bien las personas que viven en apartamentos no contemplados por la ley de control de alquileres no tienen los mismos derechos o recursos, a veces organizarse puede ayudar.

El año pasado, María Romero y sus vecinos recibieron una notificación sobre un aumento de $400 al mes en 60 días, después de que el propietario vendiera el edificio de apartamentos Michigan Heights donde vivía. El propietario podía aumentar legalmente el alquiler sin ningún límite ya que el edificio fue construido después de 1978 y no estaba contemplado en la ley de control de alquileres.

“Lo que más me preocupa es que cuando veo muchas personas sin un lugar donde vivir que terminan durmiendo en sus autos. No quería tener que pasar por eso con mis hijos”, dice Romero.

Previamente, los inquilinos que se enfrentaban a un importante aumento en el alquiler podían encontrar otro lugar en un plazo de 60 días, dice Blaney, pero “ahora los inquilinos se dan cuenta de que no pueden pagar otra cosa en el mercado que no esté muy alejada de las escuelas y su trabajo”.

Con la Unión de Vecinos, los inquilinos del edificio Michigan Heights protestaron contra el aumento del alquiler. El nuevo propietario, Bascom Group, estaba dispuesto a negociar y aceptó un aumento del ocho por ciento en vez del 34 por ciento que había solicitado inicialmente. El inquilino también aceptó realizar mejoras al edificio.

Edificio de apartamentos de $1.6 millones en Boyle Heights

Una propiedad actualmente a la venta ubicada en las esquina de las calles Primera y Fickett tiene varios residentes del vecindario preocupados por el aburguesamiento. Esta casa victoriana de ocho dormitorios, construida en 1934, fue dividida en seis apartamento y figura en el mercado con un valor de $1.6 millones. Si bien ha tenido muchas remodelaciones, a los vecinos les sorprendió el precio. La misma propiedad se vendió hace tan solo dos años por $550,000.

El agente de ventas de Echo Park, Ken Shapiro de Silverwood Properties, hace alarde sobre el potencial económico de la propiedad en su sitio web: “Todas las unidades tienen techos altos y detalles de época. Todas las unidades (excepto una de las de un dormitorio, que es la única con un alquiler bajo y no quedará vacante) han sido totalmente renovadas por dentro y por fuera por personas con experiencia sobre cómo atraer a la generación del milenio que invade Boyle Heights en hordas”.

Comprar es también más difícil

El precio promedio de una vivienda de dos dormitorios en Boyle Heights en el mes de mayo era de $445,750, un aumento en comparación con los $153,000 de hace cinco años, según Trulia. Mientras tanto, durante el mismo período, el precio de una vivienda de dos dormitorios en la zona de Los Ángeles subió de $336,000 a $660,000.

Lydia Ávila, de 33 años, nació y creció en Boyle Heights, además de asistir a Occidental College. Alquiló y ahorró dinero, pero cuando llegó el momento de comprar su propia vivienda, este proceso le llevó casi cinco años. Mientras buscaba una vivienda, a menudo perdía oportunidades ya que otros postores ofrecían precios más altos. Con frecuencia, los agentes inmobiliarios le señalaban que el vecindario estaba cambiando.

“Había muchas personas que hacían ofertas por las mismas viviendas que a mí me interesaban. Más allá de que estuvieran en buenas condiciones o no, igual eran muchas personas. Una casa recibió 18 ofertas, la mayoría de ellas de parte de inversionistas”, señala.

Ávila persistió gracias a su deseo de permanecer en la comunidad. Afirma que ama Boyle Heights y se siente amenazada por los inversionistas que provienen del centro de la ciudad.

 “Quiero que mis hijos sientan orgullo por quienes son y de dónde vienen, y la mejor manera de lograr es vivir en su propio vecindario”, dice Ávila.

Cómo funciona la ley de control de alquileres en Los Ángeles

  • Esta ley entró en vigor en 1979 con el objetivo de limitar los aumentos en los alquileres.
  • Los alquileres de los edificios construidos antes de octubre de 1978 que contaban con una o más unidades podían fijar un aumento de tres por ciento anual como máximo.
  • Una vez que el inquilino se retira de la unidad que alquila, el propietario puede subir el alquiler al nuevo inquilino.
  • En las unidades contempladas por esta ley de control de alquileres, el alquiler puede cambiar solamente una vez al año.
  • Los propietarios deben pagar costos de traslado al inquilino que se retire de una unidad con control de alquileres, siempre y cuando el contrato se rescinda sin falta por parte del inquilino, como en el caso que el edificio se vaya a demoler o convertir en un condominio, o si va a ser ocupado por el propietario, administrador o uno de sus familiares.

Daniela Barranco se graduó de la Preparatoria Magnet de Ciencias Médicas Francisco Bravo y asistirá a Cal State Los Ángeles en el otoño. Le gusta pasar tiempo con su familia, escuchar música y aprender cosas nuevas sobre Boyle Heights.

Ernesto Orozco está finalizando su último año de la preparatoria. Le gusta la fotografía y espera asistir a una escuela de arte.

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