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Tras 43 años dedicado a la enseñanza, 17 de los cuales los pasó como profesor en el salón 307 de la Escuela Preparatoria Magnet Bravo de Ciencias Médicas, Carlos M. Jiménez ha decidido jubilarse.

El profesor de Bravo High School Carlos Jiménez, quien se jubiló tras culminar el año escolar 2017-2018.

Poco después de recibirse como profesor de historia, Jiménez comenzó a enseñar un curso de historia mexicana-estadounidense. Luego de verse obligado a enseñar durante años con un libro mediocre, Jiménez decidió escribir su propio libro.

Contó con la guía y el apoyo de personas como Sal Castro, un profesor de historia mexicana-americana que lideró a un grupo de estudios inmigrantes en una marcha que abarcó a todo el distrito en 1968. También trabajó junto a Jaime Escalante, profesor de matemáticas de la Escuela Preparatoria Garfield, que fuera el protagonista de la película “Stand and Deliver” (Con ganas de triunfar). Jiménez fue siempre una fuente de inspiración para sus alumnos.

“El Sr. Jiménez es un intelectual con un elevado conocimiento de la historia de Estados Unidos”, señala Edgar Guevara, estudiante de UC San Diego que tomó su curso. “Es un profesor que muestra su pasión y desea que sus estudiantes tengan éxito no solo en la clase sino también en relación con sus aspiraciones y metas para el futuro. El Sr. Jiménez fue una verdadera inspiración que me hizo optar por el campo de la educación, para ser un futuro académico, y convertirme algún día en profesor”.

El Pulso de Boyle Heights habló con Jiménez sobre su carrera, fuentes de inspiración y lo que espera para los futuros estudiantes.  La entrevista fue corregida y revisada para lograr tanto la longitud como la claridad adecuadas.

PBH: Sé que usted escribió un libro sobre historia mexicana-estadounidense, que usó para enseñar sus clases en la preparatoria Bravo. ¿Por qué le pareció que escribir este libro era algo importante?

CJ: En 1976, cuando trabajaba en la escuela Belmont, recién se había agregado un curso sobre historia mexicana-estadounidense. El problema era el libro de texto, si lo podemos llamar así. Tenía muy poco contenido sobre los temas que a mis estudiantes realmente les interesaban. Por ejemplo, había una página y media dedicada a los años “Zoot Suit” pero solo una columna y media sobre la Revolución Mexicana.

Luego de dos o tres años de batallar con ese libro de textos tan malo, decidí que podía escribir uno yo mismo. Cuando ya trabajaba en la Escuela Preparatoria Garfield en 1985, tenía el manuscrito preparado que usaba con libro de textos con los estudiantes. En 1991, me reuní con una editorial y les pregunté si estaban interesados en publicar el libro de texto “The Mexican American Heritage” (Herencia mexicana-estadounidense). Su respuesta fue afirmativa. A lo largo de los años, el libro tuvo muy buena respuesta. En un momento dado, hubo 500 escuelas que llegaron a usar el libro. El libro ha estado fuera de imprenta desde el año 2001. Ahora que voy a jubilarme, no estoy seguro si habrá una edición actualizada del libro, pero ha tenido un buen resultado desde 1992.

PBH: Su clase de historia mexicana-estadounidense en la Escuela Preparatoria Bravo es única. ¿Podría describir el formato de este curso?

CJ: Es una clase de historia mexicana-estadounidense que comienza con las culturas indígenas, la llegada de los españoles y la guerra con Estados Unidos (que estableció la frontera actual). También incluye temas de inmigración, la Revolución Mexicana y el fuerte flujo inmigratorio a Estados Unidos en este período.

En la segunda parte del primer semestre nos dedicamos a los Estudios Chicanos, que son historias de latinos en Estados Unidos. Para cambiar la visión, en el segundo semestre aprendemos sobre la historia de la cultura popular en Estados Unidos. Esto incluye la historia de la música y del cine de Estados Unidos.

Los estudiantes también seleccionan un tema de su interés y escriben un libro propio. Al final del año escolar organizamos una feria del libro para celebrar. Es una clase divertida.

Jiménez con su clase de estudios Mexico-Estadounidenses.

PBH: ¿Por qué cree que es importante ofrecer un curso como este en un vecindario como Boyle Heights?

CJ: Considero que es muy importante que los estudiantes latinos conozcan su propia herencia, porque en las clases generales, ese tipo de cosas generalmente queda excluido. Según las normas académicas, los estudiantes en California saben más sobre las pirámides de Egipto que las de México. Para mí eso no tiene sentido, cuando se trata de un estado que solía ser parte de México. Saben más sobre la Revolución Francesa que la Revolución Mexicana. Creo que eso está mal.

Si se ignora en las clases de historia general, al menos existe una clase en la que estos temas no se ignoran. Creo que ayuda a cambiar la manera en que los alumnos se perciben a sí mismos. Para los estudiantes que no son latinos, creo que es importante que aprendan sobre sus amigos, vecinos y compañeros de clase que son latinos.

PBH: Teniendo en cuenta el aniversario de los ‘Blowouts’ en el Este de Los Ángeles, la serie de protestas de estudiantes chicanos en 1968, ¿cuáles son algunos eventos importantes que ha visto en el sistema escolar de LAUSD desde entonces?

CJ: Una de las quejas más grandes en 1968 fue que los estudiantes chicanos reclamaban que no recibían un plan de estudios desafiante que los preparara para la universidad; además sus profesores tenían expectativas muy bajas para ellos. A los varones se les ofrecía un curso de oficios industriales y a las muchachas economía doméstica. La mayoría del plantel docente no era latino sino predominantemente blanco. Los estudiantes pertenecían a un grupo étnico, predominantemente latino. Los alumnos incluso lo llamaban mentalidad de la plantación.

Todo eso ha cambiado notoriamente. En la actualidad, todas las escuelas ofrecen un plan académico riguroso a sus estudiantes, sin importar la zona de Los Ángeles en la que se encuentren. Considero que el plantel docente actual del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD, por sus siglas en inglés) refleja la diversidad de los estudiantes.

Considero que si los Blowouts fueron la causa, la preparatoria Bravo es el resultado. Ninguno de los dos podría haber ocurrido sin el otro. Lo que los estudiantes exigían ha sido implementado y LAUSD es un mejor lugar gracias a esto. Es muy bueno ver que se reconoce todo esto con motivo del 50 aniversario.

PBH: ¿Qué desea que los estudiantes actuales de LAUSD recuerden sobre los ‘Blowouts’?

CJ: Si aprenden sobre los Blowouts, se deberían sentir más agradecidos por las mejores oportunidades educativas que hoy tienen. Creo que si los estudiantes no saben lo mala que era la situación previa, no pueden valorar lo que tienen hoy. Es decir, en el pasado los estudiantes latinos eran segregados debido a la raza. No podían asistir a centros educativos de élite porque eran exclusivamente para estudiantes blancos.

Si un alumno no sabe nada sobre todo esto, aunque asista a una escuela con un plan de estudios muy riguroso y altas expectativas, es probable que ese estudiante dé por sentado las oportunidades escolares que recibe.

PBH: Tengo entendido que se jubilará este año. ¿Qué espera que los estudiantes puedan llevarse de recuerdo de sus clases?

CJ: Espero haber cumplido con mis objetivos de dar la clase, escribir el libro y enseñar todos estos años. Espero que los estudiantes sientan más orgullo de su herencia, sepan más sobre su historia y se sientan orgullosos de haber logrado tantas cosas; con sangre indígena y española mezclada en algún porcentaje, algunos bilingües y biculturales. Esas son las cosas por las que los estudiantes deben sentirse orgullosos, en vez de sentir vergüenza o turbación de algún tipo.

Todas las fotos de Alex Medina.

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